1 de diciembre 2008 - 00:00

Ya rigen cuatro subas en las tarifas de gas y luz

El gobierno anunció este fin de semana el cuarto ajuste en las tarifas de energía de este año que por primera vez alcanzan a los usuarios residenciales de todo el país, en el caso de los precios que dependen directamente de la jurisdicción nacional. Se afirma que, dentro de las promesas a las empresas, todavía falta una nueva suba en las tarifas de Edenor, Edesur y Edelap en poco tiempo.

Con el consumo en una retracción que recién comienza, no parece el mejor momento para aumentar tarifas, porque resta poder adquisitivo y opera como otro elemento para mantener la cautela. Pero el gobierno eludió afrontar el costo político de la suba de tarifas desde 2003 y el congelamiento en algunos casos empezó en 2002, con lo cual mantener esa situación en época de crisis, terminaría hasta con los trabajos de mantenimientopara sostener la estructura ya existente.

El gobierno también necesitareducir el nivel de subsidios en diversas actividades porque la recaudación de noviembre causa tal preocupación en medios oficiales que ya es inocultable.

No es fácil deducir cómo calcula el ministro de Planificación, Julio De Vido, el ahorro en los subsidios. Cuando anunció el viernes el alza en las tarifas de gas, el funcionario sostuvo que la medida generará inversiones por $ 250 millones en exploración y producción de gas, aumento en las regalías para las provincias y un ahorro en subsidios de $ 1.400 millones.

A comienzos de mes, al autorizarse un alza en el precio mayorista de la energía, De Vido también previó una reducción de $ 807 millones en subsidios. Serían entonces $ 2.207 millones menos frente a una estimación discreta de $ 8.000 millones que se gastaron este año en subsidios a la energía.

En el caso del gas, la reducción de las subvenciones depende, en realidad, de que el aumento en las tarifas que mejora el precio del gas en boca de pozo que perciben las petroleras sea suficiente para elevar la extracción del producto y reducir la necesidad de importación. (Aunque en este caso se suman estímulos fiscales anunciados recientemente.)

Los cuatro aumentos dispuestos hasta ahora por orden cronológico tienen las siguientes características:

  • La suba de 10% a 30% otorgada a Edenor, Edesur y Edelap y a las transportistas eléctricas incluyó a los hogares que consumen más de 650 kilovatios por bimestre (exceptuando a los de menor consumo). Fue una respuesta de último momento, luego de que las distribuidoras amenazaron no cumplir un aumento de salarios pactado con el Sindicato de Luz y Fuerza. En ese momento, las empresas dijeron que 80% del incremento de ingresos sería para salarios, y 20% para inversiones. Algo así tiene que haber pasado si se mide la escasa preparación que mostraron las redes en la última semana.

  • El incremento de 10% a 30% en las tarifas de gas para distribuidoras y transportistas dispuesta en setiembre rige por ahora sólo para Gas Natural BAN. Una parte de ese incremento de alrededor de 5% se está cobrando ya en todo el país, y lo perciben las petroleras que a cambio, aceptaron subsidiar el precio de las garrafas.

  • La suba de las tarifas eléctricas para hogares que gastan 900 kilovatios o más de electricidad por bimestre, y que significa una mejora en el precio de la energía que perciben las generadoras, rige en todo el país desde el 1 de octubre. Podría implicar ajustes significativos que suben gradualmente según el nivel de consumo. Para un usuarios que utilice 1.400 kilovatios bimestrales, el aumento podría llegar a 40%.

  • El alza en las tarifas de gas anunciada este fin de semana todavía no está reglamentada como para conocer su alcance preciso. Alcanza a los que consumen 1.000 metros cúbicos de gas por año, lo que de entrada involucra a una familia típica de clase media que tiene dos o tres estufas, un calefón y una cocina. Según De Vido, la suba sería de $ 18 a $ 185, según el nivel de consumo.
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