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Ahora la pelea viaja a Magistratura por tres vacantes en Casación
Al mismo tiempo, también continúa vigente el artículo de la reforma que establece que las subrogancias se definen en la comisión de selección del consejo, un ámbito donde el kirchnerismo debe lograr una mayoría simple para concretar el desembarco de tres camaristas en el primer piso de los tribunales de Comodoro Py.
Entre los pliegos aprobados aparecen referentes de la corriente Justicia Legítima, agrupación de buena sintonía con el Gobierno. El caso más representativo es el de María Laura Garrigós de Rébori, titular de la agrupación y que podría tener destino inmediato en la Casación Penal federal.
Esta instancia, en los albores del kirchnerismo cuestionada por las supuestas demoras para tratar causas por delitos de lesa humanidad, quedó en la mira del Gobierno en pleno debate por la reforma judicial, cuando su titular Gustavo Hornos jugó una carta decisiva desde la Junta de Cámaras Federales -que preside para lograr que el oficialismo cambiara los textos iniciales del paquete de leyes y desistiera de arrebatarle facultades administrativas a la Corte Suprema, que finalmente entendió como inconstitucional la reforma.
El movimiento de Hornos, coordinado con Ricardo Lorenzetti mediante la entrega de una nota con fuertes objeciones a la reforma emitidas por camaristas de todo el país, implicó un plenario inicialmente pensado para que Hornos explicara su táctica. Éste no recibió cuestionamientos, sólo tibias preguntas y algún reproche por temas más bien formales.
El siguiente capítulo de la escalada fue cuando la mitad de los integrantes de la Casación prolongaron sin plazos la subrogancia de Luis María Cabral, juez de la Justicia ordinaria y titular del gremio de jueces que se opuso fuertemente a la política judicial kirchnerista. Cabral es objetado porque su designación se realizó sin concurso y tampoco se consideró que la prioridad para esa suplencia es para jueces de la propia Cámara o, en su defecto, integrantes de tribunales orales federales. Previsible, el diputado kirchnerista Carlos Kunkel denunció penalmente a media Cámara.
Anoche los representantes del oficialismo en el cuerpo colegiado hacían números. La comisión de selección, que debe aprobar las subrogancias, ya no es un terreno tan seguro. Atienden allí el diputado radical Oscar Aguad, el camarista Ricardo Recondo (de perfil opositor), el juez cordobés Alejandro Sánchez Freytes y el camarista Mario Fera. Estos dos últimos solían acompañar los planes del kirchnerismo, Fera totalmente alineado y Sánchez Freytes con algunas alternancias.
La puja por la reforma lo cambió todo. Fera se mostró en sintonía con la postura de la Corte y dejo de acompañar al oficialismo, lo cual devino en una parálisis casi total del consejo.
Previamente, el juez del fuero laboral había aportado el voto clave para nombrar a Juan Carlos Cubría (promovido desde la Corte) como secretario de la comisión de administración y financiera del consejo en lugar del candidato que apoyaban los kirchneristas.
Estos últimos respondieron con una serie de papers que han comenzado a circular en las últimas semanas sobre los movimientos de caja del cuerpo colegiado. Contrataciones de servicios, refacciones edilicias, alquileres varios, datos incómodos que supieron tener su aporte desde el sector gremial que conduce el moyanista Julio Piumato.
Con el actual panorama el oficialismo sólo tiene cuatro votos seguros: el académico Manuel Urriza, el representante del Poder Ejecutivo Hernán Ordiales y los diputados Carlos "Cuto" Moreno y Stella Maris Córdoba. Éstos apuestan por una ausencia o una abstención para formalizar el pase de los tres jueces, jugada que hasta tiene su sustento logístico dado que la nueva casación de la Justicia ordinaria ni siquiera cuenta con su edificio habilitado.


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