Disfrute y adrenalina en las profundidades del mar

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Para intentar entender este fenómeno, dialogamos con Claudia Pastorino, quien además de ser una apasionada de la actividad, es actualmente la directora del Instituto Argentino de Actividades Subacuáticas (IAAS). «Estamos en un planeta en donde el 72% está cubierto por agua, por mar, y esto abre la posibilidad de que, si uno lo deseara y pudiera, podría sumergir la cabeza en 365 lugares distintos: ¡uno por día y más!. Podría mencionar los destinos más buscados por su belleza subacuática y las posibilidades que brinda el paisaje en superficie. Ellos son: La Gran Barrera, en Australia; Bahamas; Galápagos, en Ecuador; los Jardines de la Reina, en Cuba; Comodo National Park, en Indonesia; Akumal, en México; Fernando de Noronha, en Brasil. La lista podría continuar extensamente: Micronesia: Truk Lagoon; Papúa Nueva Guinea, Milne Bay; República de Seychelles, Mahe; Sud África, Aliwal Shoal; Honduras, Roatán y Utila; Costa Rica, Isla de Cocos; USA, Baja California; Escocia, Scapa Flow, y dejaríamos sitios sin mencionar, sitios que deberían ser visitados», aclara Pastorino.

La primera vez que Pastorino se sumergió con un tanque de buceo tenía sólo 8 años. Fue en Puerto Madryn, de la mano de su padre, un fanático del buceo. Eso la marcó para siempre, pero las vueltas de la vida alejaron a la actual directora del IAAS de la actividad, hasta que en 1996 hizo su primer curso oficial que la convirtió en buzo de Prefectura Naval Argentina. Allí conoció a un hombre que primero fue su instructor, maestro, compañero de buceo, amigo y luego esposo. Se trata de Tito Rodríguez, quien fue un auténtico valor para el buceo deportivo y profesional en la Argentina. Trabajaron juntos desde entonces hasta su lamentable fallecimiento en 2007.

Expertos y principiantes

No todo destino subacuático está preparado para cualquier turista amante del buceo. Sin embargo, hay lugares que se adaptan a cualquier necesidad. Un claro ejemplo es Cozumel, dueño de espacios de costa bien sencillos y buceos embarcados en naufragios soñados. «En nuestro país, Puerto Madryn ofrece muchas opciones para todos y cada uno de los niveles. Dificultades relacionadas con la profundidad y con el recorrido de un naufragio, hasta un buceo llano y sencillo lleno de vida en cualquier parque natural cercano a la costa (involucra poca navegación), pasando con la actividad de snorkling con lobos marinos, una práctica por demás apasionante», confiesa Pastorino, quien prepara para enero una salida a Fernando de Noronha, en Brasil, y ultima los detalles del próximo curso que dictará en el IAAS (Open Water Diver, en marzo 2012 con charlas de informes en febrero 2012).

País receptivo

La Argentina, como país receptivo del segmento, toma protagonismo entre los fanáticos de todo el globo. Recibe buceadores de España, USA, Brasil y Chile principalmente. «Nuestras aguas son bien frías, pero la fauna que encuentran aquí no la encuentran en otros sitios. Estoy hablando puntualmente de Puerto Madryn como la meca de nuestro buceo. Naufragios, parques marinos, paredes, buceo con lobos marinos, buceos profundos. todo lo que un buzo sueña encontrar está allí», dice Pastorino, antes de aclarar que el turista-buceador es muy especial. «Cuando los buzos emprendemos un viaje de buceo sólo deseamos vivir bajo el agua, sobre todo si hablamos del turista argentino que está tan distante de los sitios más interesantes (ver recuadro). La familia del buceador entiende esta pasión y colabora. Es por ello que en la actualidad y en la mayoría de los destinos los resort ofrecen muchas actividades para entretener a los no-buceadores que viajan con quien lo hace y de esa forma aprovechar cada uno sus vacaciones haciendo lo que le gusta. La actividad sobre el agua es importante, claro está pero, teniendo en cuenta que un viaje de buceo típico e intensivo involucra entre 3 y 4 inmersiones al día, el buceador ocupa su día bajo el agua, esa es la realidad. En un resort se puede practicar snorkling y buceo scuba y de esa manera, integrar acuáticamente a toda la familia».

Respecto de los riesgos que implica bucear con ejemplares marinos grandes, la directora del IAAS explica: «No debemos olvidar que son animales salvajes y que existen códigos de comportamiento que debemos seguir, como ser no tocarlos. Los tiburones son animales tímidos que, en general, no buscan el encuentro con el buceador. Nosotros salimos a su encuentro y siempre en el marco del cuidado del medio ambiente, desde luego. En nuestra escuela les damos una charla previa a cada viaje en donde les contamos a quienes participen del mismo con qué fauna local se encontrarán y cómo actuar ante esos encuentros: lobos marinos, ballenas, delfines, tiburones, cada uno tiene su código de convivencia con el hombre bajo el agua y siempre debemos recordar que somos invitados en un ambiente que no nos pertenece. El buceador mientras bucea debe monitorear y controlar su tiempo en el fondo y su profundidad, existen leyes físicas que no podemos violar y de eso se trata justamente el curso. De darte la mayor cantidad de información posible para que, como buzo, sepas que hacés y por qué en cada decisión que tengas que tomar bajo el agua».

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