Cuando solo faltan dos semanas para que Chile conmemore el medio siglo del golpe militar que derrocó sangrientamente a Salvador Allende por una cúpula militar encabezada por Augusto Pinochet, el cineasta chileno Pablo Larraín presentó en la Mostra de Venecia su nuevo film, “El Conde”, en el que Pinochet reaparece como un vampiro de 250 años que vive en una mansión rural tras fingir su muerte. En la presentación del film a la prensa en el festival, Larrain dijo que “Pinochet nunca había sido retratado en el cine o la televisión. El enfoque que elegimos nos llevó a combinar elementos de farsa y sátira”, añadió. “Probablemente sea la única manera. Si evitas la sátira corres el riesgo de crear empatía, y eso no es aceptable”. En especial, teniendo en cuenta los bolsones de pinochetismo larvado que innegablemente persisten en la sociedad chilena, y que más de manifiesto se ponen en presencia de gobiernos de izquierda.
Se recordó también que en una votación celebrada en mayo, los chilenos rechazaron una propuesta para reescribir la Constitución del país, que data de la época de la dictadura. En otras palabras, que Pinochet sigue teniendo muchos fans locales.
La actriz Gloria Münchmeyer, que interpreta a la esposa de Pinochet, Lucía Hiriart Rodríguez, señaló: “La película será amada u odiada, no habrá término medio”. “Este es un film que puede iniciar una conversación nacional”, dijo Paula Luchsinger, que interpreta a una monja encubierta llamada Carmencita que intenta asesinar a Pinochet. “Hay un resurgimiento de la extrema derecha en Chile y ésta es una película necesaria porque nos recuerda que Pinochet quedó impune. Y agregó: “También es necesario porque el viento de la extrema derecha no sopla sólo en Chile. Sopla en todo el mundo”.
Rodada en blanco y negro por el maestro de la fotografía Ed Lachman, “El Conde” está protagonizada por el veterano actor chileno Jaime Vadell, de 87 años, en el papel de Pinochet, que en realidad murió a los 91 años en 2006, impune y rico. Vadell no pudo viajar a Venecia. Durante el régimen de 17 años de Pinochet, se calcula que más de 3.000 personas murieron o desaparecieron a causa de la violencia política en Chile, que hasta entonces había vivido una larga historia de democracia. Larraín ya abordó el tema de Pinochet en “Tony Manero” y “Post Mortem”, así como en “No”, nominada al Oscar en 2012. La película original de Netflix se estrenará en cines de forma limitada el 7 de septiembre en algunos países (EE.UU., Reino Unido, Chile, Argentina y México) y en Netflix en todo el mundo el 15 de septiembre.
El “vampiro” Pinochet en el Festival de Venecia
Su director, Pablo Larraín, alertó sobre el regreso de los fascismos en el mundo.
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También se vio ayer en Venecia el biopic sobre Enzo Ferrari protagonizado por Adam Driver, una de las pocas estrellas presentes en este festival, cuya alfombra roja se quedó este año bastante desierta a causa de la histórica huelga de actores y guionistas de Hollywood. A sus 39 años, Driver es uno de los actores con más trabajo de Hollywood, combinando papeles en franquicias de éxito como “Star Wars” con trabajos con directores como Ridley Scott, Noah Baumbach y Spike Lee. En “Ferrari”, Driver encarna a Enzo Ferrari, el fundador de la marca de automóviles del mismo nombre, apodado “il Commendatore”.
El poderoso sindicato SAG-AFTRA, que prohíbe a sus miembros realizar películas o participar en la promoción de sus filmes, hizo una excepción con la película “Ferrari” de Michael Mann porque se hizo fuera de los estudios de Hollywood. En declaraciones a la prensa antes del estreno, Driver manifestó su solidaridad con los sindicatos. “¿Por qué una distribuidora pequeña como Neon y STX International [que financió ‘Ferrari’] pueden cumplir con lo que piden [los sindicatos] y una gran compañía como Netflix y Amazon no?”, lanzó. “Individual y colectivamente, somos totalmente solidarios”, dijo Michael Mann. “’Ferrari’ pudo hacerse porque la gente que trabajó en ella renunció a una parte importante de sus sueldos, en lo que a Adam y a mí mismo respecta. Ningún gran estudio nos hizo ningún cheque”. La huelga de actores en Estados Unidos arrancó en julio y se añadió a la que ya protagonizaban desde mayo los guionistas.


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