El separatismo catalán centró parte del primer debate en TV para las elecciones de España

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Se vota el domingo 28. El PSOE va primero en las encuestas pero, como podría no alcanzarle con los diputados que obtenga Podemos, necesitaría más aliados para formar mayoría en el Parlamento.

Madrid - Los cuatro principales candidatos a la Presidencia del Gobierno de España protagonizaron ayer el primer debate en TV de cara a la elección del domingo 28. El socialista Pedro Sánchez -actual jefe de Gobierno-, el conservador Pablo Casado, el liberal Albert Rivera y el progresista Pablo Iglesias se enfrentaron con la premisa de seducir a los numerosos indecisos que arrojan las encuestas. La unidad de España y el desafío catalán fueron los caballitos de batalla de los postulantes de derecha para castigar a Sánchez, a quien pretendieron mostrar como favorable a una negociación con los separatistas.

“Votar a Sánchez es votar a los independentistas. Le tiendo la mano al PP para liderar un Gobierno, pero hay que pensar si queremos apostar por el pasado o por el futuro”, señaló Albert Rivera, del partido liberal Ciudadanos, en referencia al conservador Partido Popular de Casado.

Sánchez recogió el guante: “Si ganan las derechas, harán lo mismo que en Andalucía y esta peligrosa realidad es la que hay que evitar. Hay que tener cuidado con la ultraderecha... Pero el señor Rivera, el cordón sanitario se lo pone al PSOE... que decepción”, dijo en relación a la alianza de derecha que en esa región incluyó al partido Vox, de posturas xenófobas.

Según analizó el diario El Mundo, durante el debate hubo un “cortejo” mutuo entre Casado y Rivera. “Yo nunca gobernaré con alguien como usted (Sánchez) porque se junta con los que quieren romper España. Quiero tender la mano al PP pero sin que pacten con los nacionalistas”, dijo Rivera, candidato de Ciudadanos. Y Casado le respondió: “Usted no es mi adversario, señor Rivera. No voy a pactar con nacionalistas, los que están con ellos o con el señor Iglesias”.

Otro momento de tensión se dio cuando Iglesias, del populista Podemos, presionó al líder del PSOE para que defina su política de alianzas.

“Creo que muchos electores de izquierdas toman nota de su silencio sobre si va a pactar con Casado”, dijo. A lo que Sánchez le respondió: “Empatizo con el señor Iglesias y trataré de que los corruptos del PP paguen hasta las últimas consecuencias”.

Según los analistas, se trató de un debate tenso, con cruces y chicanas. “España ya no va bien”, resumió Casado, parafraseando al exlíder del PP José María Aznar. “Lleva en la frente escrita la palabra indulto”, le espetó Rivera a Sánchez, en referencia a una supuesta inclinación a perdonar a los líderes separatistas catalanes que enfrentan un juicio.

Para Iglesias, lo más importante fue presionar para que el PSOE “deje claro” con qué partidos va a buscar aliarse en pos de una mayoría parlamentaria, esto es con Podemos o con Ciudadanos.

Sánchez, que encabeza las encuestas después de 10 meses en La Moncloa, fue el blanco preferido de casi todos los ataques y, como hizo a lo largo de toda la campaña, logró mantener un tono presidencial.

Los analistas sostienen que el primer debate es el fundamental. Según analizó el diario El País, “Iglesias logró recuperar terreno en ese primer set, Sánchez salvó los muebles, Rivera se pasó de agresivo, y solo Casado boxeó claramente por debajo de su peso”.

Los sondeos pronostican un triunfo del Partido Socialista (PSOE) de Sánchez con cerca del 30% de los votos, pero son incapaces de determinar quién alcanzará la mayoría parlamentaria, que es lo que define el signo del futuro gobierno.

Ámbito Financiero y ANSA

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