23 de julio 2013 - 00:00

Examen en el Congreso para la nueva Casación (hoy van los fiscales)

Ernesto Sánz
Ernesto Sánz
La titular de la Cámara del Crimen, María Laura Garrigós de Rébori, animó ayer la discusión en el Senado al momento de considerar su ascenso a la nueva Cámara de Casación Penal de la Justicia ordinaria. Intrigas del ámbito de los tribunales, cruces con la Corte Suprema y señalamientos inesperados marcaron un quiebre respecto de las habituales preguntas de rutina. Oficialistas y opositores garantizaron el clima de debate televisivo, con palabras exaltadas y chicanas de ocasión. La acción se renueva hoy cuando se trate el polémico ascenso del fiscal Carlos Gonella.

La excursión de Garrigós de Rébori por el Senado tuvo elementos coloridos, como, por ejemplo, el hecho de que la jueza contó con su propia hinchada, que la alentaba, casi como en un show deportivo, en los momentos más álgidos del debate. Ésta era integrada por familiares y miembros de la agrupación Justicia Legítima que ella misma preside y que tiene a la procuradora general Alejandra Gils Carbó como fuente de inspiración.

Consultada por los senadores de la UCR, brindó declaraciones audaces, como por ejemplo entender que la Corte Suprema tiene una tendencia "conservadora". El senador Ernesto Sanz entonces le recordó su buena relación con Elena Highton de Nolasco, un detalle conocido en los pasillos del cuarto piso de la calle Talcahuano. La defensa fue escueta: dijo creer que la ministra no era conservadora, pero que por algún motivo había suscripto al fallo que entendió como inconstitucional la reforma del Consejo de la Magistratura.

La agrupación Justicia Legítima, de buena sintonía con el kirchnerismo, organizó una marcha frente al Palacio de Tribunales cuando la Corte anuló las elecciones para el Consejo votadas por el Congreso. Una decisión que no pasó desapercibida para los opositores del Senado, quienes le dieron a entender su posición desde el principio a la jueza: no tienen nada contra su desempeño como camarista en la Justicia penal ordinaria, pero su activismo le despierta diversas inquietudes.

Durante 90 minutos, Garrigós de Rébori brindó una defensa política de la agrupación que conduce. A pesar de mostrarse a favor de una reforma judicial, reconoció que ella ingresó a la Justicia por contactos de su familia y que eso debería cambiar para dar paso a los concursos. Ante las preguntas de los senadores, contó que uno de sus hijos se desempeña como abogado, pero el momento más particular tuvo lugar cuando le recordaron que su marido ocupa un cargo en el Consejo de la Magistratura de la Ciudad. Momento incómodo y que dejó en evidencia que gran parte de las preguntas a la camarista tuvieron su origen en despachos judiciales cuyos ocupantes encontraron, en la audiencia de ayer, una ocasión inigualable para todo tipo de "vendettas".

Fue complejo para los senadores presentes, tanto oficialistas como opositores, entender cuál es el objetivo de Justicia Legítima. Se dirimieron entre la idea de una organización sólo concebida como una corriente distinta a la Asociación de Magistrados y el concepto de un think-thank que busca promover reformas en el Poder Judicial.

En un arrebato de fervor, con las ya clásica expresiones sobreactuadas, el senador kirchnerista Aníbal Fernández consideró que para él sería un "honor" firmar el ascenso de la jueza.

Interesante escena cuando la camarista fue consultada por su opinión sobre el desempeño del juez federal Norberto Oyarbide , a quien los opositores no dudan en sindicar como un "juez k", en causas de alta sensibilidad política. "No puedo decir nada porque no lo conozco", respondió.

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