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La isla se inquieta por una nueva crisis económica en 2017
El primer semestre disminuyó en un 40% el ingreso de petróleo desde Venezuela. Se anunció un plan de ahorro energético.
Después de la caída del bloque comunista, Fidel Castro se vio obligado a abrir la isla al turismo internacional, a las inversiones extranjeras, al dólar y a las remesas, entre otras medidas, para evitar el desplome del sistema, y lo condujo a un discreto renacer, cuando muchos predecían su fin inmediato.
Después de su salida del poder, Fidel asistió como espectador a la puesta en marcha de reformas económicas, lideradas por su hermano, que buscan "actualizar" el modelo y prevenir la asfixia económica, que ni el turismo ni la alianza estratégica con Venezuela aliviaron.
En busca de capital foráneo se aprobó en 2014 una nueva ley de inversión extranjera y se presentó por primera vez una cartera de negocios, que luego de ser actualizada en dos ocasiones, ofrece hoy 395 proyectos por valor de 9.500 millones de dólares en sectores estratégicos como turismo, petróleo, agroalimentación y energía.
Sin embargo, como parte de esta apertura, controlada y demasiado lenta, según datos oficiales sólo se aprobaron 83 proyectos por valor de 1.300 millones de dólares, muy por debajo de las necesidades de la isla.
De igual forma, en el proyecto estrella del Gobierno cubano, la Zona Especial de Desarrollo del Mariel -un centro empresarial y puerto mercante- sólo le dio el visto bueno a 19 proyectos empresariales y siete empresas iniciaron sus actividades.
En medio de un escenario que implica además un auge de negocios privados y el reconocimiento de la existencia de pymes "cuentapropistas" en el país, el Gobierno cubano tiene sus esperanzas puestas en el turismo, que experimentó un boom tras el inicio del deshielo con EE.UU. en diciembre de 2014, con pronósticos que auguran superar el récord de 3,7 millones de visitantes extranjeros este año.
Precisamente al calor de las nuevas relaciones con Estados Unidos se dispararon las expectativas de una aceleración en las reformas "raulistas" impulsada por las flexibilizaciones al embargo estadounidense, promovidas por el presidente Barack Obama, artífice junto a Raúl Castro de este acercamiento tras 50 años de enemistad.
No obstante, la elección como presidente de Donald Trump hace peligrar el delicado equilibrio logrado tras años de negociaciones y podría malograr también las relaciones comerciales y económicas entre ambos países.
| Agencia EFE |


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