18 de octubre 2012 - 00:00

Mariana Avena: buen canto sin sorpresas

Con un repertorio de tangos, milongas y algo de folklore y una voz potente y prolija, Mariana Avena reitera temas a veces hasta trillados, sin un aporte novedoso.
Con un repertorio de tangos, milongas y algo de folklore y una voz potente y prolija, Mariana Avena reitera temas a veces hasta trillados, sin un aporte novedoso.
Presentación de «Joyas de mi país». M. Avena (voz). Con L. Marconi (piano, dir.), J. Sánchez (bandoneón), M. González (violín), H. Maisa (contrabajo) y F. Orlando (percusión). Coros: H. González y L. Rodríguez. Invitados: N. Brizuela (guitarra) y M. Parmisano (piano). (Maipo Kabaret; todos los miércoles). 

Mariana es nieta de José Avena, un bandoneonista que tocó con Juan Maglio «Pacho», y sobrina de Osvaldo Avena, un compositor y guitarrista que hizo lo más importante de su carrera en el mundo del folklore. Porteña y muy relacionada con el ambiente cultural por esa pertenencia familiar, se hizo cantante. Y muy joven fue convocada para sumarse en Brasil al grupo Raíces de América. Esa formación, con la que tuvo una historia importante -incluidas giras internacionales, y Mercedes Sosa como madrina-la fue instalando definitivamente en San Pablo, donde vive hace ya 20 años.

Como solista, se mueve entre el tango, el folklore. la canción latinoamericana. Grabó sus discos e hizo sus viajes a otros países de la región. Sin embargo, hasta ahora, nunca había hecho un disco pensado especialmente para la Argentina; algo que se concretó con este «Joyas de mi país», grabado entre Buenos Aires y Santos, con músicos de ambos países y con la dirección del pianista Leonardo Marconi.

El álbum necesitaba su presentación en vivo, y la está teniendo los miércoles de este mes otra vez con Marconi en las teclas y la conducción, con la base de un quinteto -que se completa con violín, bandoneón, contrabajo y percusión-, con algunos músicos invitados: el guitarrista Nicolás Brizuela, poco aprovechado, y el pianista Mario Parmisano. Con dos cantantes que se le suman haciendo coros, Mariana Avena está ofreciendo un espectáculo prolijo, que suena sincero, pero que no entraña riesgo artístico. Eladia Blázquez, Astor Piazzolla, Facundo Cabral, Héctor Negro, Mario Trejo, Horacio Ferrero y su tío Osvaldo son los autores elegidos para una lista que incluye tangos, milongas y algo de folklore.

Sin problemas de afinación salvo en algunos momentos específicos e insignificantes, con una voz potente que se luce más en los medios que en los agudos, lo suyo no acepta mayores cuestionamientos técnicos. El problema en todo caso está en la falta de sorpresa, en la reiteración de temas reinterpretados hasta el hartazgo -a veces hasta trillados- sin que logre hacer un aporte novedoso. Lo mejor, su momento carioca con la bossa nova de Jobim y Vinicius «Se todos fossen iguais a você», que hizo sólo con Parmisano al piano.

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