16 de mayo 2013 - 00:00

Nueva Casación enciende los ánimos en fuero clave

La reforma judicial ya genera chispazos internos en la Cámara Federal en lo Civil y Comercial, uno de los terrenos más adversos para las aspiraciones del Gobierno. Existen desacuerdos con la conducción de la presidenta de la instancia, la jueza Graciela Medina, realidad que ha salido a la luz en los últimos plenarios y que adquiere tono urgente a partir de que es en dicho fuero donde se pondría en funcionamiento la primera instancia nueva de Casación a partir de un listado de conjueces que ya ha comenzado a confeccionarse en el Ministerio de Justicia.

Las principales objeciones provienen de los camaristas Ricardo Recondo y Guillermo Antelo, quienes ya desde el comienzo del debate cuestionaron la presencia de Medina en el acto en el cual Cristina de Kirchner presentó los proyectos que luego fueron aprobados en el Congreso.

Al mismo tiempo, tampoco convencieron las declaraciones públicas de Medina sobre la reforma, demasiado moderadas para el ánimo que impera en el fuero respecto del kirchnerismo.

Esta cámara tiene una impronta mayoritaria cercana a la lista Bordó del gremio de jueces, espacio de estilo tradicional y opositor al oficialismo.

La confrontación se volvió más extrema a partir de diciembre del año pasado, cuando la cámara extendió la medida cautelar favorable al Grupo Clarín en la disputa por la ley de medios. El Gobierno respondió recusando a todos los camaristas.

Los magistrados más representativos de este sector, entre ellos Recondo, quien también integra el Consejo de la Magistratura, descreen del perfil dialoguista que busca expresar Medina. Estos jueces hubieran querido replicar la misma actitud que la Cámara Civil de la Justicia ordinaria, desde donde la semana pasada partió un comunicado contundente contra la reforma, especialmente en lo referido a las modificaciones al Consejo de la Magistratura.

En la cámara tiene buen hándicap la idea de que es allí donde debutará la primera instancia de Casación. Es el mismo fuero donde el año pasado ya juraron dos conjueces aprobados por el Senado y cuyos nombres provinieron de una nómina confeccionada por el oficialismo.

Una situación que devino en una serie de desacuerdos en la cámara a partir del rechazo expresado por el camarista Alfredo Gusman, hombre de la lista Celeste, quien no aceptó la llegada de los conjueces para ocupar vacantes. Con el actual panorama, estos conjueces serían un atajo para el Gobierno, que evitaría la burocracia propia de un concurso. Se precisan cuatro nombramientos y candidatos sobran (los CV ya están en el Ministerio de Justicia).

La crítica consensuada hacia la nueva instancia de Casación tiene una raíz técnica: se trata de una instancia de naturaleza oral en un fuero cuya modalidad es escrita.

Esta urgencia no guarda relación, como se pensaban en un principio, con la ley de medios, que ya viaja rumbo a la Corte Suprema luego de que la Sala I entendió como inconstitucionales dos artículos de la norma, sino la judicialización que implicaría una probable intervención en Papel Prensa, empresa del Grupo Clarín cuyos abogados apostarán a litigar nuevamente en la Justicia Civil y Comercial a pesar de que, habitualmente, todas las cuestiones referidas a la CNV tramitan en la Justicia Comercial ordinaria. Según actúe el Gobierno, la disputa también terminaría en el fuero Contencioso.

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