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Nuevo: llegan como turistas y se quedan para invertir
Son muchos los turistas que llegan a Buenos Aires para conocerlo, pero deciden quedarse a vivir, trabajar o estudiar, aprovechando que es más económico y hay muchas ofertas de posgrados.
Muchos llegaron después de la devaluación, en 2002, y compartieron con otros pares un mismo departamento hasta tomar la decisión de radicarse en el centro o volver a sus lugares de procedencia. «En una primera instancia, compartir un departamento con gente que está en tu misma situación es la única alternativa que tenemos. No contamos con los papeles necesarios para entrar en el sistema tradicional de alquileres», dice Hasmel, un colombiano de 31 años que en unas semanas abrirá su propia agencia de turismo en la zona del microcentro porteño.
No quedan resabios de la época del dos por uno para los turistas foráneos. Aquellos años en que compraban sin consultar los precios y se llevaban todo por duplicado. Hoy la realidad es otra. Si bien el cambio todavía los favorece, aquellos que conocieron primero la Argentina «del remate», luego descubrieron un país distinto. Una tierra que se fue consolidando como destino turístico ya no por ser un lugar «regalado», sino por sus incontables atractivos.
«Hoy, al igual que hace diez años, las calles, los bares, todos los espacios de la Ciudad de Buenos Aires están repletos de extranjeros. Pero el perfil del visitante cambió radicalmente. Y más allá de que la mayoría viene por poco tiempo a conocer la Argentina turística, cada vez somos más los que apostamos por el país y pensamos más a largo plazo». La confesión es de Rhianne, una norteamericana que llegó por primera vez junto con sus padres en septiembre de 2003 y dos años más tarde decidió regresar para estudiar español. «Nunca más me fui. Llevo seis años y tengo mi vida aquí. Me recibí hace unos meses de licenciada en Relaciones Internacionales. Tengo un buen puesto en una conocida empresa y
en mis tiempos libres doy clases de apoyo de inglés a estudiantes secundarios».
En sintonía con Rhianne, Jorgelina Young, socia fundadora de Buenos Aires Travel Rent, empresa dedicada al alquiler temporario de departamentos amueblados, confiesa que «compartir los gastos de alquiler y vivienda en general se fue haciendo habitual entre los turistas internacionales. Y una vez que toman la decisión de quedarse es normal que analicen la posibilidad de comprar». Andrea Valdés, de Valdés Bienes Raíces, respecto del perfil de cliente afirma que «hay dos compradores bien diferenciados: están los que buscan departamentos pequeños y tradicionales, en ubicaciones cercanas a universidades receptoras de alumnos latinoamericanos como Palermo o Belgrano. En su mayoría son unidades de entre 40 m² y 70 m², y los valores arrancan desde u$s 80.000. También están los que se interesan por ubicaciones top como Puerto Madero, o torres a estrenar. Son en su mayoría unidades de entre 60 m² y 100 m², y los valores tienen un piso de u$s 150.000».
«Dos de los barrios más elegantes de Londres son Chelsea y Kensington; el equivalente aquí sería Recoleta o Puerto Madero, por ejemplo. Un departamento de dos ambientes allí puede costar entre u$s 800 mil y u$s 1.500.000. Una propiedad de idénticas características aquí no supera los u$s 220 mil», asegura Melanie, oriunda de Hatfield, en las afueras de Londres.
Con el mercado de alquileres sucede algo similar. Según Víctor, madrileño, «alquilar un departamento de un ambiente en Madrid para una o dos personas no baja de 1.500 euros. En Buenos Aires, por 1.000 euros entrás a un tres ambientes con todos los gastos cubiertos y dividís entre seis». Para Liana, una brasileña de 27 años: «Sólo alquilar en Brasil un departamento como el que tengo aquí oscila los 1.500 reales ($ 3.800). Con apenas un poco más de eso acá vivo y costeo mis estudios. Además, Brasil no tiene tanta oferta de posgrado en universidades públicas, y las privadas cuestan muy caras».
Según datos brindados por la Subsecretaría de Turismo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el 86% de los turistas que viven en «alojamientos alternativos» son extranjeros. Esa denominación comprende a hostels y bed & breakfast. El 14% restante corresponde al grupo de turistas del interior del país. En cuanto a la procedencia de los visitantes foráneos, se advierte un aumento en el arribo de estadounidenses, australianos y, fundamentalmente, de jóvenes oriundos de países europeos, principalmente ingleses, holandeses, alemanes, españoles y franceses.


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