27 de marzo 2013 - 00:00

Por anticipado, arranca puja por la Procuración

La salida de Germán Garavano del Ministerio Público Fiscal porteño, prevista para principios de 2014, ya desata todo tipo de intrigas y negociaciones. Su mandato no tiene reelección y el nombramiento requiere el acuerdo de la Legislatura. Mientras distintos sectores del PRO ya planean tácticas de seducción (la nominación corre por cuenta de Mauricio Macri), la futura vacante también anima postulantes desde el decisivo fuero federal.

De buena sintonía con funcionarios encumbrados en el Gobierno porteño, durante su gestión Garavano tomó nota de los diversos modelos de ministerios públicos en otros países, aunque se ha interesado especialmente en el caso de Chile. Se trata de un esquema que prioriza un tratamiento ágil de los expedientes, con menores estructuras de personal en las fiscalías.

Con mayores partidas presupuestarias e instalaciones edilicias, el ministerio público se ha transformado en una oficina codiciada. También hay variables menos conocidas que alientan la puja por la sucesión con tanta antelación: el incremento de las atribuciones ha llevado a las fiscalías porteñas a tramitar causas sensibles para el poder político pero también para el económico. El presidente de Boca, Daniel Anegelici -hombre determinante en los asuntos de la Justicia porteña- ya ha dado el visto bueno para que tanto el legislador Martín Ocampo como el fiscal Martín Lapadú se anoten como candidatos. En este sentido Lapadú corre con la ventaje de tener mayor consenso entre los fiscales y estar al margen de las rencillas políticas de la Legislatura en las que Ocampo participa por su cargo.

Comodoro Py también arrima potenciales candidatos que conspiran contra las ideas de Angelici. Estos tienen buena imagen en el despacho de José Torello, uno de los referentes de Macri para el ámbito de los tribunales. Se trata de los fiscales federales Carlos Rívolo, Raúl Plee y Carlos Stornelli, aunque también es cierto que estos dos últimos suelen participar de reuniones en Boca por cuestiones de seguridad en el club. Rívolo, por su parte, tiene un plus: ha participado junto a Garavano en la organización de cumbres que reúnen a fiscales de distintos países para tratar problemáticas comunes. Según entienden en el PRO, estos postulantes corren con cierta ventaja tanto por sus conocimientos como por el "roce político" que implica su experiencia en el fuero.

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