7 de enero 2015 - 00:00

Republicanos asumieron en el Congreso y estalló ya la guerra con Obama

El republicano John Boehner (centro) fue reelecto para presidir la Cámara de Representantes, cuerpo legislativo que el viernes discutirá la construcción del oleoducto Keystone, paralizado por la Casa Blanca.
El republicano John Boehner (centro) fue reelecto para presidir la Cámara de Representantes, cuerpo legislativo que el viernes discutirá la construcción del oleoducto Keystone, paralizado por la Casa Blanca.
 Washington - La oposición republicana asumió ayer el control de las dos cámaras del Congreso estadounidense y reiteró su decisión de sacar adelante el proyecto del controvertido oleoducto Keystone XL, entre el país y Canadá, actitud que fue respondida de inmediato por la Casa Blanca con la advertencia de que el presidente Barack Obama está dispuesto a vetar esa ley.

"Si el Congreso adopta esta ley, el presidente no la firmará, declaró Josh Earnest, vocero de la Casa Blanca, quien agregó que, no obstante, Obama no tomó aún su decisión sobre este sensible tema, convertido por sus adversarios republicanos, actualmente en mayoría en el Congreso, en un símbolo político.

El anuncio de la administración demócrata se produjo el mismo día en el que comenzó la nueva legislatura donde tanto el Senado como la Cámara de Representantes quedaron en manos de la oposición que insiste en que el oleoducto Keystone XL, que transportaría crudo pesado desde Canadá al golfo de México, es el mejor plan para generar empleo y reactivar la economía estadounidense.

Earnest afirmó que existe "un proceso bien establecido en marcha" por parte del Departamento de Estado para revisar su impacto medioambiental, por lo que el Congreso debería quedarse al margen hasta que éste sea finalizado.

Pese a ello, la Cámara de Representantes votará el viernes un texto que autoriza el inicio inmediato de la construcción del oleoducto. La mayoría republicana está en capacidad de aprobar fácilmente el documento, que debe luego tener el visto bueno del Senado antes de llegar a manos de Obama.

Keystone XL es sólo el primero de una serie de capítulos que promete en complicar la ya tormentosa relación entre el mandatario y el Poder Legislativo. Los decretos sobre inmigración, la reforma de salud "Obamacare" y el reciente restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba figuran entre los temas más controvertidos que enfrentarán a la Casa Blanca con la mayoría republicana. Sobre este último tema, cabe destacar que sólo el Congreso puede poner fin al embargo económico que pesa sobre la isla.

El colosal proyecto de la compañía TransCanada, apoyado firmemente por Canadá, está suspendido desde hace seis años por decisión del presidente. Con 1.900 km de largo -de los cuales 1.400 en Estados Unidos- Keystone XL permitirá transportar arenas bituminosas desde el oeste de Canadá hacia refinerías en el golfo de México.

En noviembre, el Senado estadounidense -controlado entonces por los demócratas- rechazó con una escasa mayoría una ley que habría autorizado la construcción inmediata del oleoducto.

Ayer, el nuevo líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, de Kentucky, adelantó que el proyecto, que transportaría unos 830.000 barriles diarios, será una de las primeras propuestas de ley que serán sometidas a votación. De hecho, inmediatamente después de su discurso de apertura de la nueva legislatura, el senador solicitó en vano una reunión de la Comisión de Energía. "Estamos ansiosos por empezar", dijo.

Si Obama somete su veto, algo poco común en la historia estadounidense reciente, ambas cámaras podrían intentar superarlo. Para ello necesitarían una mayoría de dos tercios, algo difícil de conseguir sin el apoyo de un gran número de demócratas.

En tanto, John Boehner fue reelecto ayer como presidente de la Cámara de Representantes, en una votación con un número alto de votos en blanco, lo que muestra la fractura que existe en este bloque conservador.

Los representantes lo eligieron por 216 votos de un total de 408 mientras que 25 republicanos votaron "presente" (equivalente a un voto en blanco) o por otro candidato. El ala derecha del Partido Republicano le reprocha no seguir una línea más intransigente frente a Obama.

Agencias AFP, EFE,


Reuters, ANSA y DPA

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