Sin acuerdo, el Senado define hoy si sale de la parálisis

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• Siguen como rehenes el cambio a la ley del cheque, el rechazo al DNU y hasta el pliego a Marcó del Pont

«Vamos camino a lo peor que nos podría pasar». Así definía ayer un senador radical la situación en el Senado. Tras dos horas de discusiones en la Comisión de Labor Parlamentaria, kirchneristas y opositores, con Julio Cobos en el medio, no pudieron acordar cómo comenzará la sesión prevista para hoy. El pronóstico sombrío se refiere a una realidad: el Gobierno consiguió hasta ahora paralizar el funcionamiento del recinto cada vez que algún tema toma el camino que no conviene a la Casa Rosada. Ése es el verdadero éxito del oficialismo, frente a una oposición que aún no puede garantizar los 37 votos necesarios para el quórum propio. Más cuando anoche no podía asegurar tenerlos para aprobar ningún proyecto.

El único acuerdo posible ahora es que hoy a la mañana, cuando se reúnan nuevamente los presidentes de bloque con Cobos, se logre la paz en torno al reparto de cargos en las comisiones, una guerra que reavivó ayer Miguel Pichetto y que luego exista un convenio que habilite un extraño canje: que el kirchnerismo pueda aprobar el acuerdo a Mercedes Marcó del Pont como presidenta del Banco Central y la oposición se garantice el quórum para plantar luego alguna victoria en el recinto, como la nueva coparticipación del impuesto al cheque.

De todas formas, tanta ingeniería política fallida hasta ahora volverá a tener un punto débil: el Senado hoy volverá a depender de Carlos Menem, pero esta vez por varias razones.

Ayer radicales y peronistas disidentes aseguraban tener la confirmación de que Menem estará presente en el recinto para colaborar con el quórum de 37 senadores para aprobar los cambios en la ley del cheque y, eventualmente, un intento para rechazar el DNU del Fondo de Desendeudamiento. Pero si Menem aparece en el Senado, desatará otras definiciones. Hasta ahora, su ausencia les dio cobertura a otros senadores que se listan formalmente en la oposición. Es decir, sin quórum no es difícil sentarse en un recinto que se sabe que no sesionará.

Con Menem allí, ¿seguirá la santafesina Roxana Latorre el mismo camino para el impuesto al cheque que tomó para el pliego de Marcó del Pont? Una situación similar es la de la rionegrina María José Bongiorno. Con el quórum opositor conformado, ambas no sólo definen una victoria al Gobierno para el caso de la presidenta del BCRA, como anunciaron hace dos semanas, sino que pueden precipitar una derrota a la oposición en casos como el del cheque o el rechazo al DNU de las reservas.

Mientras se esperaba que la reunión de Labor Parlamentaria de ayer alumbrara un acuerdo que permitiera salir al Senado de la parálisis que lo rige desde la primera sesión del año, el resultado de ese encuentro sólo profundizó los temores.

Pichetto puso como condición para avanzar en el armado de una agenda para la sesión que se modificara el reparto de comisiones que la oposición le impuso al kirchnerismo.

Cruce duro

El jefe de los kirchneristas tuvo allí unos de los cruces más duros con Cobos: lo acusó de no cumplir el rol de presidente de la Cámara, como lo habían hecho otros en este caso, distribuyendo los cargos de acuerdo con las proporciones de cada bloque y dejando afuera de la integración de las comisiones a tres senadores, un neuquino y los dos fueguinos de Fabiana Ríos, que ponen el cuerpo en toda votación oficialista.

Pichetto, que presentó una denuncia contra el decreto que firmó Cobos para armar la Bicameral de los DNU y tiene pendiente una apelación del vicepresidente sobre la decisión judicial que ordenó restablecer la conformación original de esa comisión, tuvo que soportar luego una respuesta terminante. «Yo sólo obedecí la orden que me dio el recinto en la distribución de cargos e integración de las comisiones. Le recuerdo que esta vez el reparto lo hizo el recinto sin delegarme facultades para hacerlo», le dijo Cobos.

Pichetto no podía reconocerlo, pero el error había sido suyo: concurrió a esa sesión donde la oposición le arrancó el control de las comisiones sin darse cuenta de que ésta podría reunir el quórum ese día, como sucedió, y arrancarle la única victoria que pueda mostrar hasta ahora.

Hoy por la mañana habrá una nueva reunión entre los jefes de cada grupo: Pichetto, el radical Gerardo Morales, el puntano Adolfo Rodríguez Saá y el pampeano Carlos Verna, con Cobos.

Allí se discutirá nuevamente una salida a la crisis de las comisiones, como paso previo a otra reunión de Labor Parlamentaria más tarde que destrabe la sesión. La UCR ya adelantó que no abrirá nuevamente el debate por el reparto de comisiones: «De los fueguinos José Martínez y María Rosa Díaz y el neuquino Horacio Lores, que se hagan cargo ellos», dicen. El kirchnerismo pedirá de nuevo discutir la integración de la Bicameral de los DNU, hoy judicializada, y que se les ceda un cargo en las comisiones de Presupuesto y Hacienda, y Justicia.

Sólo un acuerdo, aunque sea parcial, en ese tema permitirá destrabar una sesión llamada para las 14,30, donde los protagonistas deberían ser Marcó del Pont y el impuesto al cheque, tema en el que el kirchnerismo se retirará del recinto.

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