8 de abril 2010 - 00:00

Sin Menem no sesiona el Senado: oposición lo expulsa de sus filas

La puntana Liliana Negre de Alonso y Adolfo Rodríguez Saá encabezaron la lista de senadores que desterraron ayer de la oposición a Carlos Menem. Más tarde, Julio Cobos, Juan José Canals, prosecretario parlamentario, y Gerardo Morales buscaban explicaciones al faltazo del ex presidente.
La puntana Liliana Negre de Alonso y Adolfo Rodríguez Saá encabezaron la lista de senadores que desterraron ayer de la oposición a Carlos Menem. Más tarde, Julio Cobos, Juan José Canals, prosecretario parlamentario, y Gerardo Morales buscaban explicaciones al faltazo del ex presidente.
«En este escenario el que apuesta a Menem pierde». La máxima, surgida desde uno de los despachos más encumbrados del kirchnerismo en el Senado, se cumplió ayer en otra nonata sesión de la Cámara alta. Todo el arco opositor, un total de 36 legisladores, ocupó sus bancas con la excepción de Carlos Menem quien impidió así alcanzar el quórum necesario para realizar la primera sesión ordinaria de 2010 y coparticipar los fondos que se recaudan a través del impuesto al cheque.

El ex presidente riojano estuvo en la Capital Federal, incluso hay quienes juran haber visto a su secretario privado, Ramón Hernández, merodeando el Senado cerca del mediodía. Pero Menem, a pesar de sus promesas, nunca apareció en el recinto y despertó la ira de radicales como Gerardo Morales y peronistas disidentes como Adolfo Rodríguez Saá, quien denunció un pacto entre el Gobierno de Cristina de Kirchner y el senador riojano.

¿Se despidió la oposición de Menem? De ser así, el denominado Grupo A, que nuclea a radicales, cívicos, socialistas, peronistas disidentes y partidos provinciales estaría admitiendo que ya no cuenta con la mayoría en el Senado y, a confesión de parte, se vería obligado a reconstituir todas las comisiones que controla.

Volvieron a circular ayer los clásicos trascendidos sobre presiones de la Casa Rosada para salvar la cabeza del ex presidente en las causas judiciales que enfrenta. Pero desde el entorno del riojano prefirieron hablar de una cuestión de ego. A los 79 años, Menem no quiere aparecer como el salvador de una oposición que se cansó de denostarlo y estigmatizarlo como el origen de todos los males de la Argentina. Néstor Kirchner, razonaban desde el menemismo, al menos lo eligió como su contrafigura y le dio una entidad política que los radicales nunca admitieron. El peronismo anti-K de Rodríguez Saá siempre intentó ocultarlo hasta que lo necesitó para apoderarse de las comisiones del Senado. Existió también una promesa incumplida del PJ opositor a Menem: realizar un desagravio público, en pleno recinto, de su figura como ex presidente de la democracia. Una especie de piloto de tormenta postalfonsinista que permitió superar la hiperinflación.

Anoche, el ex presidente seguía sin aparecer. En el despacho de Rodríguez Saá retumbaban los gritos y los insultos. Tampoco al senador puntano le atendía el teléfono. Durante una conferencia de prensa tras el fracaso de la sesión, que mantiene paralizado al Senado desde el 1 de marzo, el presidente del bloque de senadores radicales, Morales aseguró que «está claro que Menem tiene un acuerdo con el Gobierno» para no dar quórum a la oposición, aunque no invocó las razones. «Habíamos comprendido la situación de Menem, por algún eventual problema de salud, pero ahora debe explicar por qué no asiste al Senado», se quejó también el ex presidente y gobernador de San Luis. Y aseguraron que impulsarán una quita del 20% de la dieta de los legisladores que no ocupen sus bancas sin descartar el uso de la fuerza pública para obligarlos a sesionar.

El único rastro que dejó ayer Menem fue una nota de renuncia a las comisiones de Ciencia y Tecnología, Bicameral del Parlamento del Mercosur y Parlamentaria Conjunta argentino-chilena, presentada a través de un asistente en el despacho de Cobos. El senador dijo que buscaba así «arbitrar una disputa que llevaría, de no ser por esta iniciativa que asumo, a un callejón sin salida, perjudicial para los destinos de nuestra República. Espero que esta medida que hoy adopto sirva para preservar a esta Cámara de un conflicto innecesario en nuestra vida institucional a la vez que se transforme en el sendero de armonía que debe primar en el debate político». Sin embargo continuará formando parte de las estratégicas comisiones de Acuerdos, Asuntos Constitucionales y Presupuesto y Hacienda del Senado.

La bancada oficialista de Miguel Pichetto no sólo se ausentó de la sesión, sino también de la reunión de Labor Parlamentaria. El jefe del bloque kirchnerista asistió acompañado por el presidente provisional del Senado, José Pampuro, y por el santacruceño Nicolás Fernández, a una reunión informal de prelabor donde reclamó que el primer tema a tratar en la frustrada sesión de ayer fuera la ratificación del pliego de Mercedes Marcó del Pont como titular del Banco Central de la República Argentina. Pero la oposición descartó no sólo esa propuesta sino también una recomposición de las comisiones de Acuerdos, Asuntos Constitucionales y Presupuesto y Hacienda, para que la mayoría de 9 integrantes opositores y 6 oficialistas cambiara por 8 anti-K y 7 kirchneristas. Tampoco hubo acuerdo para establecer un cronograma de las próximas tres semanas de sesiones. Allí Pichetto advirtió: «Para votar un proyecto que definancia al Gobierno y lo priva de 10 mil millones de pesos de recaudación por el impuesto al cheque, consigan la mayoría ustedes».

El vaciamiento del Senado no obedece sólo a discrepancias en cuanto a la agenda parlamentaria diaria. El kirchnerismo apunta a aislar a Cobos en el único reducto donde puede demostrar, al menos, gestión legislativa. Por ahora lo logró ya que el vicepresidente no consiguió todavía presidir ninguna sesión ordinaria. Para relajar la tensión, Cobos se preparaba anoche para reponer a la oficialista tucumana Beatriz Rojkes de Alperovich en su silla de la Comisión Bicameral de DNU. Ese gesto, devolverá la paridad de 8 integrantes opositores y 8 oficialistas, casi una réplica de la paridad que mantiene paralizada a la Cámara alta e impide alcanzar el quórum para sesionar.

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