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Viaje gourmet por la Ruta del Queso

¿Quién hubiera imaginado allá por 1915, cuando esta zona fue ocupada por los primeros pobladores vascos dedicados netamente a la producción lechera, que más de nueve décadas después Suipacha se convertiría en la cuna de uno de los más apasionantes circuitos gourmets?
El surgimiento
Esta idea nació a mediados de 2008 en el marco de un período de recesión económica internacional, que repercutió sobre la producción local (crisis Campo-Gobierno). A eso se le sumaron otros factores, como una marcada sequía que acechó la zona hasta 2009. «Estas tres condiciones nos pusieron contra las cuerdas, pero es aquí cuando surgen las mejores ideas y se agudiza el ingenio», recuerda Nicolás Alessandro, uno de los responsables del proyecto.
«Basándonos en la identidad láctea del lugar, la posibilidad de contar con productos de carácter artesanal, usinas lácteas y puestos de venta sobre la Ruta Nacional N° 5, la cercanía al área metropolitana y dos queserías híper premiadas en quesos de categoría de leches finas en concursos de índole re-gional, nacional e internacional como son Piedras Blancas y Fermier, se decidió crear la Ruta del Queso».
Una realidad
Alessandro confiesa que «nadie sabía para dónde iba a disparar la liebre, como dicen los lugareños», pero con el apoyo de las queserías, la Sociedad Rural suipachense, entusiastas locales y el apoyo de instituciones gubernamentales y no gubernamentales, el proyecto hoy es una realidad.
«Pasó un tiempo para recibir las primeras visitas, hubo que organizarse y crear estructuras de trabajo. También hubo que invertir en infraestructura y aparecieron otros eslabones que hoy son pilares de este proyecto», relata el joven.
La gastronomía no podía faltar. Los restoranes del pueblo ampliaron su carta creando platos exclusivos con los productos de la Ruta del Queso.
Se sumaron también los hospedajes con dos alternativas: un hotel (Alto Suipacha) enclavado en un centro comercial de esta pequeña localidad de menos de 10.000 habitantes y una hostería artesanal sobre la Ruta, que también funciona como casa de té.
Otros eslabones que completan la cadena son dos plantaciones de cultivos, una netamente de arándanos y otra que combina lo mejor de los mismos, frutos rojos y productos de quinta orgánicos, donde de la misma tierra la gente se puede llevar su trofeo o bien un exquisito dulce que produce Cynthia, la responsable del establecimiento.
El circuito cierra con un criadero de corderos y ovejas (Cabaña Los Crepúsculos) y el establecimiento La Escuadra, granja de cerdos y jabalíes, con productos y derivados de éstos como jamones, bondiolas, chorizos secos, longanizas y la posibilidad de almorzar un exquisito Jabato (cruza de jabalí y cerdo) al horno de barro con papas, batatas, cebollas y ajíes, en compañía de un buen vino.


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