Diálogos de Wall Street

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Veo, veo, ¿qué ves? Un momento delicado, dice el FMI. Una oportunidad, dice Wall Street. Le preguntamos a Gordon Gekko, quién lleva razón.

Periodista: ¿Es un momento delicado como dice el FMI o el momento de dar un zarpazo, como amaga la Bolsa? El Fondo achicó su proyección de crecimiento global en enero y ahora vuelve a recortarla. Wall Street, comparado con lo cabizbaja que cerró el año pasado, se agrandó mes a mes y ya mira muy de cerca a los récords. ¿No se pasó de rosca?

Gordon Gekko: Si le pregunta a los bonos del Tesoro, la tasa de diez años ronda 2,5%, le dirán que Lagarde & Cía tienen razón. Pero si lee el detalle -y no solamente los titulares de las declaraciones del FMI- entenderá que Wall Street, tomando una postura agresiva, no está tan lejos de lo que avizora el Fondo.

P.: ¿Cómo es eso?

G.G.: Las acciones anticipan un rebote de la actividad a partir de evidencia parcial pero valiosa obtenida en EE.UU. y China. Ahora bien, el FMI cree lo mismo: lo más probable es una recuperación en los próximos meses.

P.: Pero dice que el mundo enfrenta una desaceleración sincronizada; que el 70% de los países atraviesa hoy una realidad de mayor debilidad.

G.G.: No obstante, su pronóstico es una recuperación en la segunda mitad del año. Al igual que la Bolsa. Y es natural que las acciones se anticipen.

P.: Esa es su especialidad.

G.G.: Lógico. El FMI bajó la proyección de crecimiento global a 3,3%, pero considera un horizonte más entonado entre julio y diciembre que devolverá el ritmo de la expansión a 3,6% en 2020. Lo que hace el Fondo, y no una Bolsa que trepó tan rápido, es poner el acento en la vulnerabilidad de la coyuntura, en los muchos percances que podrían ocurrir. La Bolsa no puede darse ese lujo, tiene que tomar partido, definir una cotización. Y no se agazapa por si acaso, se puso bien a tiro de los máximos.

P.: ¿Y hasta dónde se atreve a ir de punta porque sabe que los bancos centrales están de su lado, y no la van a hostigar?

G.G.: Sin un Powell flexible y amistoso estaríamos hoy en un mercado bear. No tengo dudas. Y probablemente también inmersos en una recesión. Ello tampoco se le escapa al FMI. Es un dato de la realidad, haría mal en ignorarlo. La Fed, el BCE, el Banco de Japón y el de Inglaterra han mudado el tenor de sus políticas monetarias hacia posiciones más relajadas. China se embarcó en políticas monetaria y fiscal más expansivas. Las condiciones financieras eran terribles a fines de 2018; hoy son más cómodas.

P.: Siendo así también es lógico que repunten primero los mercados financieros como las Bolsas antes inclusive que se adviertan los efectos sobre la economía real.

G.G.: Usted lo ha dicho.

P.: ¿Cuánto influye el comercio internacional y las tensiones que genera la disputa entre los EE.UU. y China?

G.G.: No hay pronóstico de mejoría que no contemple un acuerdo entre Trump y Xi Jinping más tarde o más temprano. Me animaría a decir que si esto no se verifica, habrá que dar de baja los pronósticos benignos. Y devolver mucho sino todo (y más) de lo que se ganó hasta ahora.

P.: Trump puede arreglar con China, pero abrir otro frente de conflicto como amaga hacerlo con Europa por los subsidios que recibe Airbus. O por la industria automotriz. O la agricultura.

G.G.: En principio, esos otros conflictos serían de menor envergadura.

P.: Pero la guerra comercial no se cerraría nunca.

G.G.: Bajaría mucho de intensidad.

P.: No volveríamos al pasado de “libre comercio” previo a Trump.

G.G.: Que tampoco era tan libre ni idílico, pero sí mucho más previsible. Es importante saber qué acuerdan EE.UU. y China. ¿Se garantiza Trump una esfera de influencia en China con ventajas exclusivas para su país? Habrá que ver. Ello influirá, por supuesto, en nuestra visión del crecimiento hacia delante. Otras Bolsas -como las europeas- suben a cuenta de una pax comercial futura, pero si ello deja a Europa en una situación de desigualdad no les gustará demasiado.

P.: ¿Qué pasa con la recesión que “veían” los bonos cuando se invirtió la curva? Wall Street no la ve venir.

G.G.: Y tampoco el Fondo. No es imposible, pero no es muy probable. Y menos que menos si se apacigua el comercio. Ahora bien, si Trump cerrase la frontera con México como dijo que haría, la puede fabricar en un santiamén. Por suerte, se lo explicaron y cambió de idea.

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