8 de enero 2026 - 13:08

Barriles venezolanos y mercado saturado: Wood Mackenzie alerta por un nuevo ciclo bajista del petróleo

La captura de Maduro y el giro de Washington hacia el crudo pesado venezolano podrían sumar barriles a un mercado ya sobre abastecido en 2026. Wood Mackenzie alerta sobre presión a la baja en los precios y fuertes obstáculos estructurales para la producción.

Un aumento de las exportaciones de crudo venezolano reconfiguraría los flujos comerciales globales, desplazando barriles pesados de Medio Oriente hacia Asia y aumentando la competencia con el crudo canadiense en la Costa del Golfo estadounidense.

Un aumento de las exportaciones de crudo venezolano reconfiguraría los flujos comerciales globales, desplazando barriles pesados de Medio Oriente hacia Asia y aumentando la competencia con el crudo canadiense en la Costa del Golfo estadounidense.

Imagen creada con IA

La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, la destitución y captura de Nicolás Maduro y la decisión de la administración de Donald Trump de reactivar la producción y exportación de crudo pesado venezolano hacia refinerías estadounidenses introducen un nuevo factor de volatilidad en el mercado petrolero global. Según un análisis de Wood Mackenzie, el impacto inmediato podría ser bajista para los precios, mientras que una recuperación estructural de la producción venezolana demandaría al menos una década.

De acuerdo con la consultora, Venezuela produjo alrededor de 820.000 barriles diarios (b/d) en noviembre de 2025, aunque el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos el 17 de diciembre ya comenzó a afectar la actividad. Wood Mackenzie estima que la producción podría caer entre 200.000 y 300.000 b/d a comienzos de 2026, a medida que operadores y traders se repliegan y los elevados inventarios fuerzan recortes adicionales.

Presión sobre los precios en un mercado sobre ofertado

El contexto global no juega a favor de un shock alcista. Wood Mackenzie prevé un exceso de oferta durante 2026, especialmente en el primer trimestre, lo que limita el impacto inmediato de los cambios geopolíticos. En ese escenario, una flexibilización selectiva de las sanciones estadounidenses -que permitiría exportaciones de crudo venezolano a refinerías de EEUU como recompensa política- podría sumar barriles a un mercado ya saturado.

La consultora advierte que este flujo adicional podría empujar el Brent por debajo de los u$s50 por barril en el primer trimestre de 2026, reforzando la presión bajista sobre los precios internacionales.

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Ganancias rápidas, pero con límites claros

En el corto plazo, existe margen para una recuperación parcial. Bajo condiciones favorables, operadores como PDVSA podrían reactivar pozos existentes con trabajos básicos de reacondicionamiento, financiados con los ingresos de exportación. Esto permitiría sumar entre 200.000 y 300.000 b/d adicionales en cuestión de meses.

Sin embargo, Wood Mackenzie subraya que los obstáculos siguen siendo significativos: deterioro del sector de servicios petroleros, problemas de seguridad, infraestructura dañada y dificultades para acceder a diluyentes clave para producir crudo pesado.

El desafío de volver a los 2 millones de barriles diarios

El verdadero reto aparece en el largo plazo. Para que Venezuela vuelva a producir 2 millones de barriles diarios -nivel alcanzado por última vez en 2016- será necesaria una inversión de capital de miles de millones de dólares, en un país afectado por una década de sanciones y desinversión.

Petróleo Venezuela

Los proyectos clave de la Faja del Orinoco presentan costos de equilibrio superiores a u$s80 por barril Brent, lo que, combinado con un marco político y fiscal incierto, complica la toma de decisiones de inversión. A esto se suman fallos arbitrales pendientes a favor de empresas estadounidenses por las nacionalizaciones de activos realizadas hace casi dos décadas.

“Venezuela ofrece la escala que necesitan los grandes productores, pero los fundamentos económicos dificultan un despliegue rápido”, señaló Alan Gelder, vicepresidente senior de Refining, Chemicals & Oil Markets de Wood Mackenzie. “La incertidumbre política, las demandas legales y la economía del crudo pesado crean un perfil de riesgo que va mucho más allá del alivio de sanciones”.

Lecciones del precedente libio

El análisis también pone en perspectiva las expectativas de una recuperación acelerada. Wood Mackenzie recuerda que Libia tardó casi una década en recuperar parte de su producción tras la caída de Muamar el Gadafi, y aun hoy produce por debajo de los niveles previos a 2011. Venezuela, con problemas estructurales más profundos, podría enfrentar un camino similar.

Antes de las sanciones, Venezuela era un exportador relevante de combustibles, con el complejo refinador de Paraguaná entre los más grandes del mundo. Sin embargo, el procesamiento cayó 75% desde 2010, pasando de casi 1 millón de b/d a unos 250.000 b/d en 2025. Las exportaciones de gasolina a EEUU superaban los 100.000 b/d antes de las restricciones.

Un eventual regreso de esos volúmenes representaría un riesgo competitivo para las refinerías de la cuenca atlántica, especialmente en Europa, aunque Wood Mackenzie considera poco probable una recuperación rápida del sistema de refinación sin un desarrollo previo del upstream.

En paralelo, un aumento de las exportaciones de crudo venezolano reconfiguraría los flujos comerciales globales, desplazando barriles pesados de Medio Oriente hacia Asia y aumentando la competencia con el crudo canadiense en la Costa del Golfo estadounidense. Las refinerías complejas de EEUU, India y China aparecen como las grandes beneficiadas, gracias a su capacidad para procesar crudos pesados.

Grandes petroleras, cautela y cálculo político

Venezuela sigue ofreciendo recursos de escala global, atractivos para compañías nacionales e internacionales. Actualmente participan en la Faja del Orinoco empresas chinas, rusas, indias y europeas, con Chevron como principal productor privado, seguida por Repsol, CNPC y Eni.

No obstante, Wood Mackenzie advierte que un regreso masivo de las grandes petroleras dependerá de mejoras en seguridad, estabilidad política, respeto de contratos y condiciones fiscales competitivas, además de cumplir con los criterios económicos y ambientales que hoy rigen las decisiones de inversión.

En síntesis, la intervención de EEUU y el giro sobre el crudo venezolano pueden generar alivio financiero y aumentos de producción en el corto plazo, pero el camino hacia una recuperación estructural será largo, costoso y políticamente complejo, con efectos que ya comienzan a sentirse en el equilibrio del mercado petrolero global.

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