El año comenzó marcado por un conflicto geopolítico de alcance global, aún en desarrollo y con consecuencias difíciles de dimensionar en el corto y mediano plazo. Al igual que ocurrió al inicio de la presidencia de Donald Trump, cuando anunció un giro abrupto en su política arancelaria, el nuevo enfoque de Estados Unidos hacia América Latina abre un escenario de incertidumbre cuyos efectos todavía están por verse. En ese tablero en movimiento, Venezuela parece haber sido el primer punto de tensión, aunque las principales potencias aún no mostraron por completo sus cartas. ¿Impactará en las decisiones de inversión en acciones?
Acciones petroleras bajo presión: inversores evalúan una posible rotación de carteras y miran hacia otro sector
La baja del petróleo producto de la tensión global golpeó a las acciones energéticas locales y reactivó el debate entre los inversores sobre si reducir su exposición en estos papeles o rotar hacia el sector bancario.
-
El dólar global alcanza su nivel más alto en un mes antes de nuevos datos económicos en Estados Unidos
-
Los estrategas de Goldman Sachs volvieron a advertir sobre las altas valuaciones de las acciones
El precio del crudo golpeó a las petroleras argentinas en el inicio del año y el mercado apunta a las acciones bancarias.
En este contexto, el petróleo Brent registró bajas en tres de las cinco primeras ruedas del año. Si bien el mercado descuenta que el precio del crudo podría atravesar episodios de alta volatilidad a medida que evolucione el conflicto entre Estados Unidos y el resto del mundo, el comportamiento reciente del barril empieza a encender señales de alerta sobre las acciones argentinas vinculadas al sector energético. La combinación de tensiones geopolíticas, cambios en la política exterior estadounidense y movimientos en los precios internacionales de la energía introduce un factor adicional de cautela para los inversores, especialmente en activos sensibles a la dinámica del precio del crudo.
En los últimos cinco días, algunas de las principales petroleras argentinas, altamente sensibles a la evolución del precio del barril, registraron retrocesos relevantes en sus cotizaciones. Vista Energy, una de las compañías estrella del sector, acumula una caída del 4,38%, mientras que YPF retrocede 4,68% y Pampa Energía muestra un descenso aún más marcado, del 7,32%.
Si bien los fundamentals de estas empresas siguen siendo ampliamente favorables, impulsados por el fuerte potencial productivo de Vaca Muerta, la reciente volatilidad del mercado internacional impactó de lleno en los precios de los activos. En este contexto, entre los inversores comienza a ganar terreno la idea de rotar carteras o reducir exposición en el corto plazo, a la espera de un escenario externo más estable, optando por incorporar algo de valor en las carteras del lado bancario, aunque este sector en particular todavía enfrenta presiones en el corto plazo cuyo valor dependen de un fuerte crecimiento del crédito y de la normalización de las variables macroeconómicas.
Acciones petroleras y el precio del barril: qué esperan los analistas
"Todavía no hay plena claridad sobre la dinámica futura del precio del petróleo. En el corto plazo, una eventual interrupción de las exportaciones venezolanas podría generar cierta restricción de oferta, aunque el nivel actual de producción de Venezuela —similar al de Argentina— limita su impacto como jugador relevante en el mercado global. Hacia el mediano plazo, una normalización de su economía y un aumento significativo de la producción, considerando que posee las mayores reservas de crudo del mundo —alrededor del 19% del total global—, podría introducir expectativas bajistas sobre los precios futuros del petróleo. Ese escenario representa el principal riesgo externo para las petroleras locales. Si bien los costos de break even del shale se ubican en un rango relativamente competitivo, lo que les da margen para absorber caídas moderadas del precio del petróleo, una baja más persistente podría reducir el potencial de upside del sector", señaló Segundo Derdoy, research analyst de Inviu.
En tanto, Matías Cattaruzzi, senior equity analyst de Adcap Grupo Financiero, marcó que si bien en el corto plazo los precios del petróleo tienen "sesgo alista", un aumento significativo de la producción petrolera venezolana, no sería inmediato. "Duplicar la capacidad requiere inversiones de capital estimadas entre u$s100 y u$s120 millones, algo que el mercado no descuenta en el corto plazo. A más largo plazo, en cambio, la eventual normalización política de Venezuela —sumada al crecimiento sostenido de la oferta desde Guyana en un contexto de menor tensión geopolítica— podría derivar en una mayor disponibilidad de crudo a nivel global. Ese escenario de mayor oferta futura tendería a ejercer presión bajista sobre los precios del petróleo y, por compresión de márgenes y expectativas, limitar el desempeño de las acciones petroleras en el mediano y largo plazo".
Por otro lado, Julio Calcagnino, Research Team Leader de TSA Bursátil aportó un dato interesante: "Para que un pozo en Vaca Muerta sea rentable, el precio del barril del petróleo debe estar por encima de los u$s45, según un estudio técnico de Aleph Energy. Ese número incluye todo lo que cuesta poner en marcha el pozo, operarlo y recuperar lo invertido: es lo que se conoce como “break even” completo o “full-cycle break even”. Asimismo, la calificadora de riesgo Fitch estimó esta cifra en u$s54,60 por barril equivalente para YPF para 2024. A veces se habla de otros costos más bajos, como el “lifting cost” o el “half-cycle cost”, que no considera inversiones iniciales".
Y agregó: "Con un barril de Brent en torno a u$s60, Vaca Muerta sigue siendo viable, aunque con márgenes más ajustados si los precios bajan. Para saber si conviene invertir o no, el número a mirar es ese break-even de u$s45. No obstante, si eventualmente el precio del petróleo está por debajo de estos niveles, no implica automáticamente que se deje de producir: si los pozos ya están perforados y el costo operativo es bajo, muchas veces se sigue bombeando esperando mejores precios, aunque podrían ralentizarse las nuevas inversiones".
En líneas generales, las petroleras argentinas no enfrentan ninguna dificultad para llevar adelante las inversiones previstas y aumentar la producción local. Sin embargo, para los inversores este factor de presión sobre los precios podría llevar a reducir su exposición en los portfolios.
Para Juan José Vázquez, jefe de Research en Cohen, el precio del Brent se va a ubicar entre los u$s50-u$s70 por barril, por encima del breakeaven que posee el shale oil de Vaca Muerta de u$s40 por barril. En ese contexto, señala que "si bien a mneor precio de realización la carga impositiva tenderá a bajar, mientras el Brent se confirme por encima de los u$s55 el desarrollo de Vaca Muerta podría desacelerarse pero seguirá con buen ritmo. Seguimos siendo positivos con Vista y Pampa previendo un precio objetivo de u$s62 y u$s115 respectivamente".
¿Se justifica la rotación de algunos inversores de petroleras a bancarias?
El reciente castigo a las acciones del sector energético reavivó en el mercado el debate sobre una posible rotación de carteras desde petroleras hacia bancos. Sin embargo, desde Delphos Investment consideran que, por el momento, ese movimiento no encuentra sustento en los fundamentals.
Desde la firma señalaron que, si bien las petroleras fueron las que mostraron el peor desempeño relativo, no se justifican cambios en las carteras: "La corrección en las petroleras argentinas luce injustificada desde los fundamentos. El precio de venta del crudo no se deterioró y las compañías vinculadas a Vaca Muerta operan con breakeven entre los más bajos del mundo, lo que las vuelve altamente competitivas incluso en escenarios de mayor oferta global. En ese sentido, la reacción negativa parece más vinculada a flujos de corto plazo que a un cambio estructural en la tesis del sector".
No obstante, desde Delphos también remarcaron que el sector bancario podría tener un buen desempeño de cara a 2026: "De cara a 2026, vemos con buenos ojos las subas de los bancos. Más allá del ruido coyuntural y de la rotación reciente, seguimos viendo valor en el sector financiero y en empresas expuestas al ciclo doméstico. El atractivo en los bancos sigue estando para apostar al crecimiento y normalización del crédito en Argentina".
Una visión más cauta llega desde INVIU, donde advierten que el potencial del negocio bancario aún enfrenta desafíos estructurales. "Para que el negocio bancario muestre un crecimiento sostenido en el largo plazo es necesario avanzar en reformas estructurales que permitan expandir el crédito en relación al PBI. Si bien algunas de estas discusiones comienzan a ganar espacio en la agenda, el mercado sigue atento a que exista un consenso político amplio que permita consolidar un sendero de crecimiento económico más estable".
Para poner el escenario en perspectiva, tanto petroleras como bancos cerraron 2025 con desempeños débiles. En el caso del sector energético, el impacto estuvo asociado a una caída de más del 15% en el precio del petróleo, que golpeó directamente las cotizaciones de las compañías. En cuanto a los bancos, el tercer trimestre mostró balances deteriorados, afectados por la inestabilidad generada por las elecciones locales y los múltiples cambios de política económica, que comprimieron márgenes y elevaron la morosidad. Aunque, vale decir, se espera que el balance del cuarto trimestre que se dará en el mes de marzo marque mejores números.
Con este telón de fondo y teniendo en cuenta que tanto estos dos sectores concentran la mayor cantidad de inversores argentinos, el panorama sigue abierto.





Dejá tu comentario