8 de enero 2026 - 11:17

EEUU desata una carrera por el acceso al petróleo venezolano

La administración Trump avanza con un esquema inédito para controlar y comercializar barriles venezolanos, reactivando el interés de refinerías y traders y sacudiendo al mercado petrolero global.

Petróleo. Mientras se delinean los detalles de la estrategia energética de EEUU, la tensión geopolítica sigue en aumento por Venezuela.

Petróleo. Mientras se delinean los detalles de la estrategia energética de EEUU, la tensión geopolítica sigue en aumento por Venezuela.

La política energética de Estados Unidos dio un giro inesperado esta semana al revelar una estrategia directa sobre el petróleo venezolano que ya está generando impacto en los mercados internacionales. Operadores, traders y refinerías estadounidenses comenzaron a moverse con rapidez ante la posibilidad de volver a acceder al crudo de Venezuela, uno de los mayores reservorios del mundo, tras años de sanciones y aislamiento.

El anuncio tomó forma primero en un mensaje del presidente Donald Trump en redes sociales y luego fue ampliado por el secretario de Energía, Chris Wright. El plan contempla que Estados Unidos tome el control de hasta 50 millones de barriles de crudo venezolano, una intervención sin precedentes que implica al gobierno federal de manera directa en el comercio internacional de petróleo.

En este marco, los precios del petróleo suben este jueves después de dos días de caídas, ya que los inversores evalúan los acontecimientos en Venezuela y los informes sobre el progreso de la propuesta legislación de sanciones de Estados Unidos contra países que hacen negocios con Rusia.

Los futuros del crudo Brent suben 59 centavos, o un 0,98%, a 60,55 dólares por barril. El crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) avanza 58 centavos, o un 1%, a 56,57 dólares.

El eventual regreso de los barriles venezolanos al mercado estadounidense podría convertirse en uno de los cambios más relevantes de los últimos años para la industria energética global. Según Bloomberg, Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, pero su producción cayó por debajo del millón de barriles diarios como consecuencia de décadas de desinversión, sanciones financieras y restricciones comerciales. Aun así, la expectativa de un aumento en la oferta ya presionó a la baja algunos precios relativos, como el del crudo canadiense, y tuvo impacto en los futuros internacionales.

“Es bastante extraordinario que Estados Unidos pase a controlar de manera indefinida las ventas de petróleo venezolano”, señaló Carolyn Kissane, especialista en energía y cambio climático de la Universidad de Nueva York, al describir el alcance de la decisión.

La nueva estrategia despertó interés tanto en actores que habían quedado marginados del negocio venezolano como en aquellos pocos que lograron seguir operando bajo licencias especiales. Citgo Petroleum, la refinadora estadounidense controlada indirectamente por Venezuela, evalúa retomar compras de crudo por primera vez desde 2019, cuando las sanciones de Washington cortaron el suministro.

En paralelo, grandes traders internacionales como Trafigura iniciaron conversaciones con el gobierno estadounidense para analizar cómo volver a comprar petróleo venezolano y, a la vez, suministrar combustibles al país caribeño. El movimiento también se reflejó en los mercados financieros: las acciones de las principales refinadoras de Estados Unidos subieron con fuerza, con Valero Energy alcanzando máximos históricos intradiarios, mientras que Chevron mantiene negociaciones para ampliar su licencia especial de operación en Venezuela.

Sin embargo, el renovado interés convive con una fuerte dosis de cautela. Analistas advierten que, pese a las señales políticas, muchas compañías dudan en comprometer inversiones relevantes sin garantías claras sobre el marco legal y la estabilidad política. “Cuesta creer que las empresas estén dispuestas a asumir niveles tan altos de riesgo para reingresar plenamente al país”, advirtió Kissane.

Desde el Departamento de Energía de Estados Unidos confirmaron que el gobierno ya comenzó a comercializar crudo venezolano en el mercado local, apoyándose en grandes comercializadoras de materias primas y bancos internacionales para ejecutar las operaciones y brindar respaldo financiero. Como parte del esquema, Washington prevé una flexibilización selectiva de sanciones que permita el transporte y la venta de petróleo y derivados, así como la importación de ciertos equipos y servicios para la industria.

Para los analistas, esta decisión profundiza una tendencia en la que los gobiernos intervienen cada vez más en los mercados energéticos. “Ya vimos cómo las ventas y recompras de reservas estratégicas influyeron en los precios del crudo. Esto es un paso más, mucho más directo”, explicó Rebecca Babin, operadora senior de energía en CIBC Private Wealth Group.

Mientras se delinean los detalles de la estrategia, la tensión geopolítica sigue en aumento. En los últimos días, fuerzas estadounidenses incautaron nuevos petroleros sancionados, reforzando el cerco energético sobre Venezuela incluso en medio de este giro pragmático.

Ejecutivos de firmas como ExxonMobil, Chevron y ConocoPhillips mantuvieron conversaciones esta semana con funcionarios estadounidenses en Miami, y se espera un encuentro en la Casa Blanca para discutir estrategias que permitan reactivar la producción petrolera venezolana y atraer capital estadounidense.

El mensaje de fondo es claro: la agenda de “dominio energético” de Estados Unidos incorpora ahora una intervención explícita en los flujos globales de petróleo. Una jugada que puede reconfigurar el mercado, revalorizar el crudo pesado venezolano y abrir un nuevo capítulo en la compleja relación energética entre Washington y Caracas.

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