2 de marzo 2026 - 16:16

¿Bueno o malo para Argentina?: qué efectos tendrá la guerra en Medio Oriente en el mercado energético local

La escalada entre EEUU, Israel e Irán vuelve a poner presión sobre el mercado energético global. Analistas advierten que el crudo podría incorporar una prima geopolítica y que su evolución tendrá impacto directo en la balanza energética argentina.

Para Argentina, el impacto dependerá principalmente de cómo evolucione el precio del crudo y del gas en los próximos meses, en un escenario donde el conflicto en Medio Oriente vuelve a demostrar el peso que tienen los factores geopolíticos en el mercado energético.

Para Argentina, el impacto dependerá principalmente de cómo evolucione el precio del crudo y del gas en los próximos meses, en un escenario donde el conflicto en Medio Oriente vuelve a demostrar el peso que tienen los factores geopolíticos en el mercado energético.

Depositphotos

La escalada del conflicto en Medio Oriente, tras el ataque combinado de EEUU e Israel contra el régimen de Irán, volvió a colocar al mercado petrolero bajo máxima tensión y puso sobre el tablero la evolución del precio del crudo en los próximos meses. El foco está puesto en el posible impacto sobre el suministro global y, especialmente, en el rol estratégico del estrecho de Ormuz.

En ese escenario, la evolución de los precios internacionales del petróleo podría tener consecuencias directas para la economía argentina, tanto por el lado de las exportaciones energéticas como por el costo de las importaciones de gas. Analistas creen de todos modos que es pronto para sacar conclusiones definitivas.

El petróleo ya había comenzado a subir antes del conflicto

De acuerdo con un análisis de la consultora Aleph Energy, el nuevo contexto de tensión regional vuelve a poner en primer plano los riesgos estructurales del sistema energético mundial, en particular en zonas clave para el comercio de hidrocarburos.

Según el informe, el mercado petrolero ya mostraba señales de tensión en las semanas previas al estallido del conflicto. En ese período, el precio del crudo había aumentado cerca de u$s10 por barril, posicionándose por encima de los u$s60, reflejando la sensibilidad de los inversores ante cualquier indicio de inestabilidad en Medio Oriente. Este movimiento anticipó posibles interrupciones en la oferta global y elevó la volatilidad en los mercados internacionales.

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Con el inicio de las acciones militares, ese escenario de incertidumbre se profundizó, especialmente por el rol estratégico que tiene la región en el suministro mundial de energía. En EEUU y Europa el precio del combustible en los surtidores se incrementó. El analista petrolero independiente Tom Kloza, asesor de Gulf Oil, afirmó que prevé que los precios minoristas de las naftas en suelo estadounidense aumentarán entre 5 y 10 centavos diarios durante al menos un tiempo. Los precios mayoristas de la gasolina subieron aproximadamente un 4% en los mercados globales a primera hora del lunes. Los futuros del diésel se dispararon un 12%.

Julián Rojo, economista especializado en Energía y director del Departamento Técnico del Instituto Argentino de la Energía (IAE) General Mosconi, afirmó a Ámbito que "cualquier impacto permanente todavía es incierto". "No se puede decir nada respecto a un cambio en las condiciones estructurales del mercado (nivel de precios y cantidades) que afecte permanentemente a Argentina", agregó.

combustibles nafta gasoil petroleo

Y agregó: "Por esto, los efectos posible deben analizarse en la inmediatez. Acá vienen varios factores: la duración del conflicto, la transición o continuidad del régimen y, en particular, las estrategias de Rusia (como productor con posibilidad de reacción) y de China como consumidor de petróleo Iraní".

Respecto al precio, cabe señalar que si bien en el premarket el precio del barril de crudo se disparó hasta 13%, ya tras la campana que dio inicio a la jornada financiera el pánico se moderó y la suba se recortó a la mitad. De hecho, el incremento no llevó los valores a lo que fueron los niveles de la guerra entre Rusia y Ucrania, ni a los de 2008.

En off, una de las principales petroleras del país aseguró que de momento no analizan una suba de los precios de los combustibles en el surtidor, dado que el incremento de una jornada no es el indicador preciso para tomar decisiones. "Puede haber movimientos para arriba y para abajo, cuando se estabilicen los precios veremos", explicaron. Mientras que en una de las mayores productoras de Vaca Muerta evitaron hacer comentarios por ahora.

¿Bueno o malo para Argentina?

Sobre el impacto en la Argentina, hay que preguntarse por los pro y los contra de una fuerte suba del crudo. Rojo consideró que "un aumento significativo del precio del petróleo tiene un impacto positivo para la producción, sobre todo para los saldos exportables. Pero no queda claro para el mercado local, que es el 70% de las ventas de crudo argentino". "Esto es así porque depende de la capacidad de trasladar incrementos del barril al surtidor: si se traslada, podría haber presión en el precio final en el surtidor y por lo tanto un impacto en las ventas (suponiendo siempre un incremento importante)", explicó.

Los ojos se posan sobre Vaca Muerta cuando el precio del petróleo y el gas suben (o bajan) con fuerza. En el mercado energético ven por un lado que la suba es una bendición ya que para que la rentabilidad del yacimiento sea positiva el barril debe estar por encima de los u$s50. Sin embargo, también hay quienes opinan que la inestabilidad internacional podría ayuntar inversiones de economías emergentes como la Argentina. De hecho, un informe del Citi indica que por el bajo nivel de reservas de dólares el país está en la lista de los que mayor riesgo corren ante la tensión global.

“Desde el punto de vista macroeconómico, el efecto relevante para Argentina se observa en los términos de intercambio. El país enfrenta este shock de precios con una elasticidad de oferta significativamente mayor que en episodios anteriores, como el experimentado en la previa de la invasión rusa a Ucrania en 2022. El crecimiento sostenido de la producción no convencional en Vaca implica que el impacto no se limita a una mejora de precios, sino que se potencia por mayores volúmenes exportables”, sostuvo Gustavo Araujo, Head of Research de Criteria.

Y añadió: “En términos cuantitativos, un incremento permanente en la cotización del crudo tiene efectos directos sobre el saldo comercial energético argentino, la recaudación asociada a derechos de exportación y la generación de divisas. A nivel microeconómico, compañías como Vista Energy, YPF y Pampa Energía capturan el efecto vía mayores ingresos por ventas externas, expansión de márgenes operativos y fortalecimiento de su capacidad de inversión”.

Por último, consideró que “la clave analítica reside en la persistencia del nuevo nivel de precios. Si el conflicto altera de manera sostenida la prima de riesgo geopolítico incorporada en el mercado petrolero, Argentina podría consolidar una mejora estructural en su frente externo. Si, en cambio, se trata de un movimiento transitorio, el impacto quedará acotado a una mejora coyuntural en resultados y expectativas”.

Según Gustavo Delbon, Gerente de Riesgo, Estructuración y Mercado de Capitales de RICSA Alyc, dijo que "vemos con preocupación porque no está clara la duración del conflicto, y mientras más dure más efectos negativos va a tener sobre la economía global y sus efectos consecuentes en la Argentina".

"Si el conflicto es rápido los precios deberían estabilizarse en las próximas semanas. Si dura más de cuatro semanas eso puede llegar a tener efectos importantes", opinó. El foco hay que ponerlo especialmente sobre el GNL. Los precios de importar de cara al invierno podrían tener impacto en la balanza comercial y por consecuencia en la inflación. Aunque el costado positivo sería la exportación.

Para Nicolás Kohn, Head Wealth Management Research en Balanz, “la nueva escalada en Medio Oriente reintroduce un factor de riesgo con capacidad real de alterar precios relativos, expectativas de inflación y valuaciones globales”.

El especialista explica que “para los mercados, la secuencia es conocida: petróleo más alto implica mayores expectativas de inflación, tasas reales más altas, fortalecimiento del dólar y compresión de múltiplos en activos de riesgo. El punto sensible no es sólo el nivel del barril, sino su persistencia. Un repunte breve puede generar rotación sectorial a favor de energía, defensa y activos de cobertura como el oro. Un movimiento prolongado, en cambio, reabre el debate sobre la trayectoria de la inflación estadounidense y podría llevar a recalibrar valuaciones en renta variable, deuda emergente y crédito corporativo”.

Pero aclara que “este último escenario no parece el más probable y la reacción del mercado hoy sugiere un impacto mas bien acotado, aunque el escenario sigue siendo muy fluido de momento”.

Adam Hetts, director global de Multi-Asset en Janus Henderson, consideró que “es probable que los precios del petróleo suban, pero a niveles manejables”. Añadió: “Si bien el petróleo se ha negociado principalmente en el rango de 60-70 dólares estadounidenses durante los últimos 12 meses, los precios ya han superado los 70 dólares y se prevé que sigan al alza con el inicio de la negociación el lunes. Estos movimientos son significativos, pero aún no son particularmente preocupantes en el contexto más amplio de las implicaciones para la inversión. Un aumento continuado hasta los 80 dólares estadounidenses sería coherente con el conflicto de junio de 2025, y 90 dólares estadounidenses con el de abril de 2024, cuando los mercados mundiales pudieron ignorar en gran medida las subidas de precios, ya que los conflictos se resolvieron en un plazo relativamente corto”.

El rol clave del Estrecho de Ormuz

Uno de los principales focos de preocupación es la posibilidad de interrupciones en el tránsito por el Estrecho de Ormuz. Por esa vía marítima circula aproximadamente un tercio del tráfico mundial de petróleo y cerca de un quinto del comercio global de gas. Cualquier bloqueo parcial, retraso logístico o aumento en los costos de transporte tiene impacto inmediato en los precios internacionales.

La consultora Aleph Energy también advierte que, en este tipo de contextos, los mercados tienden a sobrerreaccionar ante la incertidumbre, generando subas abruptas que no necesariamente responden a una escasez real de oferta, sino a expectativas y movimientos especulativos. Así fue lo que ocurrió este lunes.

petroleo crudo rusia

Irán y su peso en el mercado petrolero

Otro factor central es el rol de Irán dentro del mercado energético global. De acuerdo con el análisis de Aleph Energy, el país se ubica entre los principales productores mundiales, con una producción cercana a cuatro millones de barriles diarios.

Una parte relevante de ese volumen se dirige hacia los mercados asiáticos, lo que convierte a la región en un nodo crítico del comercio energético global.

En paralelo, el mercado del gas natural licuado también podría verse afectado si la incertidumbre en las rutas marítimas se prolonga.

Cuánto podría subir el precio del crudo

Analistas del mercado energético señalan que el precio del petróleo ya incorpora una prima de riesgo geopolítico. En ese contexto, el Brent podría sumar entre u$s5 y u$s10 adicionales por barril como consecuencia de la tensión regional. El escenario de corto plazo dependerá del nivel de escalada del conflicto.

Distintos análisis coinciden en que:

  • Un conflicto limitado podría mantener el precio del crudo en la zona de u$s70 a u$s80 por barril.
  • Un escenario más severo podría llevarlo por encima de u$s90.
  • En casos extremos, como conflictos de gran escala, el precio podría superar los u$s100 por barril, como ocurrió tras la invasión rusa a Ucrania en 2022.

Aun así, varios analistas advierten que el mercado global también enfrenta una sobreoferta estructural y altos niveles de inventarios, lo que podría presionar los precios a la baja en el mediano plazo.

Vaca Muerta PAE no convencional petróleo

Qué significa este escenario para Argentina

Para Argentina, la evolución de los precios internacionales del petróleo puede generar efectos mixtos sobre la economía. Según el análisis, si el valor del crudo se mantiene elevado, el país podría mejorar su balanza comercial energética en 2026 gracias al crecimiento de las exportaciones.

Antes del estallido del conflicto, el aumento de u$s10 por barril ya había elevado en unos u$s1.300 millones la proyección del saldo energético argentino. Ese movimiento llevó la estimación de superávit energético a cerca de u$s10.000 millones. Si los precios continúan en alza, ese saldo podría ampliarse en una cifra similar.

El riesgo por el lado del gas

El impacto no sería uniforme en todos los segmentos del sector energético. Un aumento sostenido del precio internacional del gas implicaría mayores costos de importación para Argentina, especialmente durante los meses de mayor demanda.

Sin embargo, en el largo plazo, un escenario de precios elevados también podría fortalecer proyectos vinculados al gas natural licuado (GNL), que dependen de un mercado internacional más firme para resultar competitivos.

El análisis de Aleph Energy concluye que el mercado energético global atraviesa una etapa marcada por la volatilidad. En el corto plazo predominan la incertidumbre y los movimientos especulativos ligados a la geopolítica. Analistas de commodities comparten un punto común en caracterizar que la tendencia será bajista a mediano plazo pero con la volatilidad como la nueva normalidad.

Actores del mundo financiero como J.P Morgan pronostican el Brent en u$s60 dólar por barril. Incluso en Goldman Sachs creen que tras una primera suba el precio será inferior a esa línea para el último cuatrimestre del año.

En el mediano plazo, en cambio, el conflicto podría acelerar cambios en las estrategias de abastecimiento, en las rutas comerciales y en las decisiones de inversión energética a nivel global.

Para Argentina, el impacto dependerá principalmente de cómo evolucione el precio del crudo y del gas en los próximos meses, en un escenario donde el conflicto en Medio Oriente vuelve a demostrar el peso que tienen los factores geopolíticos en el mercado energético.

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