China presentó el imán superconductor más grande del mundo para acelerar su carrera por la fusión nuclear

El desarrollo forma parte del programa chino para construir un reactor experimental de nueva generación. Pekín busca alcanzar la primera ignición por fusión en 2027 y consolidar su autonomía tecnológica en una de las áreas más competitivas de la transición energética.

China avanza a pasos agigantados en la carrera por la energía.

China avanza a pasos agigantados en la carrera por la energía.

Xinhua News

China dio un nuevo paso en su carrera por dominar la energía de fusión nuclear, una de las tecnologías más prometedoras para producir electricidad limpia, segura y a gran escala. Científicos del Instituto de Física de Plasma de la Academia de Ciencias de China completaron las pruebas de un imán superconductor de 582 toneladas métricas, diseñado para su reactor experimental conocido como “sol artificial”.

El componente fue probado en Hefei y está considerado como el imán superconductor de campo toroidal más grande de su tipo en el mundo. Su función será contener el plasma dentro del reactor, un proceso clave para sostener las reacciones de fusión a temperaturas extremas, que pueden alcanzar cientos de millones de grados Celsius.

Según la información difundida, el imán tiene un volumen 1,3 veces mayor que el utilizado en el proyecto internacional ITER y una capacidad de almacenamiento de energía tres veces superior. Además, fue diseñado para operar durante 60 años bajo condiciones de radiación intensa y temperaturas ultra bajas.

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El imán superconductor más grande del mundo en China.

El imán superconductor más grande del mundo en China.

La fusión nuclear busca replicar en la Tierra el proceso que alimenta al Sol: unir núcleos atómicos livianos para liberar grandes cantidades de energía. A diferencia de la fisión nuclear tradicional, promete una generación eléctrica con menores residuos radiactivos y sin emisiones directas de carbono, aunque todavía enfrenta desafíos técnicos y económicos para convertirse en una fuente comercial.

Un avance clave para el “sol artificial” chino

El imán superconductor de campo toroidal es uno de los componentes centrales para el funcionamiento de un reactor de fusión. Su tarea es generar campos magnéticos de enorme potencia para confinar el plasma ultra caliente y evitar que toque las paredes internas del dispositivo.

Junto con este desarrollo, los ingenieros chinos también probaron un solenoide central superconductor de alta temperatura. Esta bobina puede almacenar 6,03 megajulios de energía y transportar una corriente constante de 60 kiloamperios, dos condiciones necesarias para sostener reacciones de fusión estables durante períodos prolongados.

Los dos equipos forman parte de la Instalación de Investigación Integral para la Tecnología de Fusión, conocida como CRAFT. El programa funciona como una plataforma de prueba para los sistemas que luego podrían integrarse en reactores experimentales y, en una etapa posterior, en plantas de generación comercial.

El avance se suma a otros hitos recientes del programa chino, como el récord alcanzado por el tokamak EAST en enero de 2025, cuando logró mantener plasma durante 1.066 segundos. También se enmarca en los progresos reportados a comienzos de 2026 en torno a la superación del límite de densidad de Greenwald, una referencia técnica relevante para mejorar el rendimiento de los reactores de fusión.

Independencia tecnológica y meta para 2027

Uno de los puntos destacados por los desarrolladores fue que todos los materiales superconductores, componentes estructurales y aislantes fueron fabricados dentro de China. Ese dato tiene una lectura estratégica: Pekín busca reducir su dependencia externa en tecnologías críticas y fortalecer su cadena local de suministro para proyectos de alta complejidad.

La energía de fusión fue incluida por el gobierno chino en su 15.º Plan Quinquenal como una de las ocho tecnologías de frontera. En ese contexto, el desarrollo del imán superconductor no sólo representa un avance científico, sino también una apuesta industrial y geopolítica.

Con las pruebas completadas, China mantiene su objetivo de alcanzar la primera ignición por fusión en 2027 a través de su reactor experimental BEST. La ignición es considerada uno de los grandes umbrales tecnológicos del sector, porque implica lograr que la reacción de fusión produzca más energía de la necesaria para sostenerla.

Aunque la fusión nuclear aún no está disponible como fuente comercial de electricidad, la competencia global se aceleró en los últimos años. Estados Unidos, Europa, Japón, Corea del Sur y China invierten miles de millones de dólares en proyectos que apuntan a transformar esta tecnología en una solución energética de largo plazo.

Para China, el nuevo imán superconductor marca un avance dentro de esa carrera. Si logra cumplir sus metas técnicas, el país podría posicionarse entre los líderes globales de una tecnología que promete redefinir el mapa energético mundial durante las próximas décadas.

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