Mientras crece la necesidad de diversificar las fuentes de energía renovable, la energía mareomotriz -una tecnología que utiliza el movimiento de las mareas, las olas y, en ciertas condiciones excepcionales, fenómenos extremos como los tsunamis para generar electricidad- surge como una opción. Argentina, con sus más de 4.700 kilómetros de costa marítima, posee un altísimo potencial para desarrollar esta fuente limpia, aunque enfrenta desafíos tecnológicos, ambientales y de inversión.
¿Cómo puede Argentina aprovechar las olas de mar para generar energía limpia?
La energía mareomotriz es un tipo de energía renovable que se obtiene del movimiento del agua provocado por las mareas o el oleaje.
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Mar del Plata tiene potencial por su oleaje constante.
La energía mareomotriz todavía se encuentra en una fase incipiente en comparación con la solar o eólica. No obstante, tiene una gran ventaja: es predecible y constante, ya que las mareas siguen ciclos regulares y calculables con siglos de anticipación. Existen varias tecnologías para capturar esta energía:
Presas mareomotrices: similares a represas hidroeléctricas, se instalan en estuarios y almacenan agua durante la marea alta para liberarla durante la baja.
Turbinas submarinas: aprovechan las corrientes de marea en zonas con gran amplitud para mover palas similares a hélices.
Generadores de energía undimotriz (de olas): se colocan en la superficie o cerca de la costa y transforman el movimiento del oleaje en electricidad.
En Argentina existe en desarrollo un proyecto energía Undimotriz en la parte norte de Mar de Plata. El prototipo fue desarrollado por la Universidad Tecnológica Nacional (UTNBA), puntualmente de la Facultad Regional de Buenos Aires, que está a cargo de la investigación.
¿Cómo es el proyecto de energía Undimotriz en Mar del Plata?
Se tratará del primer prototipo convertidor de energía Undimotriz dentro del país, algo que abrirá paso a convertir las ondas marítimas en electricidad. No obstante, resta que se lleven adelante la construcción y la instalación. Es que aún se encuentra en etapa de diseño. El tiene objetivo es contribuir a reducir las emisiones de efecto invernadero y alcanzar la independencia energética.
Cabe destacar que la energía undimotriz está relacionada con la fuerza de las olas generada por el viento a diferencia de la energía mareomotriz, que depende de la marea, que sube y baja por la tracción gravitacional que generan la luna y el sol.
El ingeniero Pablo Alejandro Haim es el encargado de dirigir el proyecto, acompañado por un equipo de investigación, desarrollo e innovación de la UTNBA. En diálogo con Ámbito al presentar la iniciativa, explicó qué tipo de olas se necesitan para la energía Undimotriz.
“Nuestra olas son ideales. No son las de Hawái de 20 metros de altura, pero tenemos constancia en el oleaje y eso es importante. La plataforma marina acá tiene una profundidad gradual y es una gran ventaja, porque evita la llegada de las grandes olas como en Portugal, España, Reino Unido, que están teniendo ese problema para desarrollar esta tecnología. Ante una tormenta tenes que sacar los equipos de funcionamiento y nadie quiere invertir si corren riesgo de destruirse. Por otro lado, si los haces ultra resistentes aumentan mucho los costos”, aseguró.
Las boyas son de acero naval huecas. Su peso puede variar de 2 a 20 toneladas, mientras que su diámetro puede ser de 3 a 10 metros. Según las dimensiones del equipo, la potencia podrá variar entre 30 kW a 200 kW por boya.
El equipo puede ser instalado offshore mediante pilotaje, plataformas de extracción de petróleo y gas o en estructuras existentes como escolleras y muelles, como las de Mar del Plata y Quequén, en Necochea.
Los expertos aseguran que posee un elevado factor de capacidad y alto rendimiento: la energía de las olas marinas es hasta 30 veces más densa que la solar y cinco veces más densa que la eólica.
El potencial de Argentina
Argentina cuenta con una extensa línea costera que se extiende desde el norte de la provincia de Buenos Aires hasta Tierra del Fuego. Si bien gran parte del litoral argentino presenta mareas de baja amplitud (alrededor de 1 metro en promedio), hay regiones con características ideales para la energía del mar.
Uno de los sitios con mayor potencial es el Golfo San José y el Golfo Nuevo, en la provincia de Chubut. En esta zona, la amplitud de marea puede superar los 7 metros, un nivel comparable al de algunas regiones del Reino Unido o Canadá, donde ya se exploran proyectos mareomotrices. Otra área relevante es Puerto Deseado, en Santa Cruz, donde las corrientes y el perfil submarino podrían permitir la instalación de turbinas de corriente de marea.
Estudios del Instituto Nacional del Agua (INA) y de universidades como la UTN y la UNS han señalado que el país podría generar hasta 1.700 megavatios de potencia instalada a partir del recurso mareomotriz y undimotriz, si se invirtiera en investigación, infraestructura y desarrollos tecnológicos.
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