El verano no solo trae temperaturas extremas. También vuelve a poner bajo presión al sistema eléctrico, que cada año enfrenta picos de demanda cada vez más altos. Según datos de CAMMESA, durante los meses de diciembre, enero y febrero el consumo eléctrico nacional alcanza cerca de 600 gigawatts hora, frente a los 530 GWh que se registran en invierno. La diferencia, cercana al 10%, se amplifica durante las olas de calor, cuando la red opera al límite de su capacidad.
Consumo eléctrico en verano: cómo la tecnología ayuda a reducir los picos de demanda
Con picos de demanda durante las olas de calor, el sistema eléctrico vuelve a operar al máximo.
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Datos de CAMMESA muestran que el verano eleva el consumo cerca de un 10%, mientras la eficiencia energética aparece como una herramienta clave para evitar sobrecargas y reducir costos.
El fenómeno se repite temporada tras temporada: el uso intensivo de aires acondicionados, sistemas de refrigeración y equipamiento eléctrico dispara la demanda en las horas más críticas del día, elevando el riesgo de sobrecargas, fallas y cortes del suministro.
En ese escenario, la eficiencia energética deja de ser una recomendación técnica para transformarse en una necesidad concreta para la estabilidad del sistema.
Cada kilowatt importa
Cuando la demanda se acerca a los máximos históricos, cada kilowatt ahorrado cuenta. Reducir el consumo no significa resignar confort, sino usar la energía de manera más inteligente. Menos demanda en los picos implica menor necesidad de generación de respaldo -que suele ser más cara y más contaminante- y un sistema más equilibrado.
La eficiencia energética también tiene un impacto directo en los costos. En hogares, comercios y grandes instalaciones, un uso más racional de la electricidad permite amortiguar el impacto de tarifas más altas y reducir gastos operativos en los meses de mayor consumo.
Más allá del aire acondicionado, existen consumos eléctricos que suelen pasar inadvertidos, pero que suman presión al sistema. Uno de ellos es el mantenimiento de piletas, una práctica cada vez más extendida en viviendas particulares, clubes, escuelas, gimnasios y complejos deportivos.
Los sistemas de bombeo y filtrado, indispensables para mantener el agua en condiciones, pueden representar un consumo relevante, sobre todo cuando se utilizan bombas tradicionales. Cada arranque del motor genera un pico de corriente que puede duplicar o incluso triplicar el consumo nominal, incrementando la factura eléctrica y contribuyendo a los picos de demanda justo en los momentos más críticos del verano.
Tecnología para suavizar los picos
Frente a este escenario, los sistemas de arranque suave y control inteligente aplicados a bombas de piletas aparecen como una solución concreta para reducir el impacto del consumo eléctrico estacional. Estas tecnologías permiten que los motores se enciendan de manera progresiva, evitando picos bruscos de corriente, optimizando el uso de energía y reduciendo el estrés mecánico de los equipos.
“Los sistemas de arranque suave y control inteligente permiten reducir entre un 40% y un 50% el consumo energético asociado a los picos de arranque en bombas de piletas. Además, disminuyen el desgaste mecánico, extienden la vida útil de los equipos y reducen los costos de mantenimiento”, explica Daniel Trucco Cano, especialista en eficiencia energética y sistemas eléctricos de Siemens Argentina.
El beneficio es inmediato: menos consumo en los momentos críticos, menor impacto sobre la red y equipos que operan de forma más estable y duradera.
Medir para decidir mejor
Otra de las ventajas clave de estas soluciones es la posibilidad de monitorear el consumo en tiempo real. Contar con datos precisos permite ajustar horarios de funcionamiento, detectar ineficiencias y promover hábitos de consumo más responsables, tanto en el ámbito doméstico como en instalaciones recreativas.
El acceso a información clara transforma la eficiencia energética en una práctica cotidiana y medible, alejándola de conceptos abstractos y llevándola al terreno de decisiones concretas que generan ahorro desde el corto plazo.
Un desafío que se repite cada verano
Con veranos cada vez más intensos y una demanda eléctrica en crecimiento, el desafío ya no pasa solo por generar más energía, sino por usar mejor la que está disponible.
Desde el uso racional del aire acondicionado hasta la gestión inteligente de consumos secundarios, la tecnología ofrece herramientas capaces de aliviar la presión sobre el sistema eléctrico y reducir los riesgos operativos.
En un contexto de transición hacia una matriz más diversificada y sostenible, la eficiencia energética se consolida como uno de los caminos más rápidos y efectivos para enfrentar los picos de demanda. Según afirman desde Siemens, el desafío ahora es acelerar su adopción antes de que el próximo verano vuelva a poner al sistema contra las cuerdas.




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