5 de septiembre 2026 - 14:21

El reactor multipropósito RA-10 entrará en operación en 2027: buscan inversión privada para radioisótopos

La obra del RA-10 alcanzó 96% de avance y su puesta en marcha está prevista para los primeros meses de 2027. El proyecto sumará producción para salud y exportación.

El RA-10 es un reactor multipropósito de 30 MW que no generará electricidad y estará destinado a investigación, producción de radioisótopos y servicios para la industria y la ciencia.

El RA-10 es un reactor multipropósito de 30 MW que no generará electricidad y estará destinado a investigación, producción de radioisótopos y servicios para la industria y la ciencia.

El Reactor Argentino Multipropósito RA-10 entrará en operación durante 2027 y avanza hacia una nueva etapa que busca convertir su capacidad tecnológica en producción de radioisótopos para el mercado interno y la exportación. La puesta en marcha comenzará antes de fin de año y el objetivo es completar el proceso durante los primeros meses del próximo año.

El anuncio se realizó en el Centro Atómico Ezeiza, donde se presentó además un esquema para incorporar inversión privada en la construcción de la planta de producción de radioisótopos asociada al reactor, una infraestructura necesaria para procesar los materiales irradiados en el RA-10 y transformarlos en productos destinados principalmente a la salud, pero también a mercados internacionales.

Según pudo saber Energy Report, la propuesta apunta a que el capital privado financie el desarrollo y la construcción de esa planta y participe de las actividades productivas y comerciales, mientras el Estado conservará la conducción de la política nuclear y las responsabilidades de regulación, seguridad y salvaguardias.

La construcción alcanzó un 96% de avance y unas 530 personas trabajan actualmente en el proyecto ubicado en el Centro Atómico Ezeiza.

La construcción alcanzó un 96% de avance y unas 530 personas trabajan actualmente en el proyecto ubicado en el Centro Atómico Ezeiza.

El RA-10 está en la etapa final de construcción

El RA-10 es el proyecto de mayor envergadura desarrollado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en las últimas décadas. El organismo es responsable del proyecto y propietario de la tecnología del reactor, mientras que INVAP participa en la gestión y en la provisión de servicios de ingeniería especializados.

La obra atravesó una etapa de paralización por falta de financiamiento. Al inicio de la actual gestión, el montaje de los equipos y sistemas registraba un avance del 52%, mientras que existían contratos y frentes de trabajo paralizados.

Con la reactivación de los contratos y las tareas en el sitio, la obra civil y la ingeniería fueron completadas y el montaje llegó actualmente al 96%. Unas 530 personas trabajan en el proyecto.

La etapa actual está concentrada en completar el montaje y realizar los ensayos necesarios para verificar el funcionamiento de los distintos sistemas. Una vez finalizada la construcción, comenzarán las etapas de licenciamiento y puesta en marcha, que constituyen procesos diferenciados del avance físico de la obra.

“Recibimos un proyecto paralizado, sin financiamiento para continuar los trabajos y sin una definición sobre cómo aprovechar su capacidad productiva. Hoy la construcción está prácticamente terminada, tenemos un cronograma para su puesta en marcha y un esquema para transformar esa inversión en producción para la Argentina y para el mundo”, señaló el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli.

Producción de radioisótopos: El reactor multipropósito RA-10 generará molibdeno-99, lutecio-177 e iridio-192 para medicina nuclear y usos industriales.

Producción de radioisótopos: El reactor multipropósito RA-10 generará molibdeno-99, lutecio-177 e iridio-192 para medicina nuclear y usos industriales.

Una planta asociada para convertir al reactor en producción y exportaciones

La finalización del RA-10 representa un paso central, pero no completa por sí sola el circuito productivo previsto. El proyecto requiere además una planta de producción asociada, donde se procesarán los materiales irradiados en el reactor para obtener los radioisótopos que luego serán destinados al sistema sanitario y a los mercados externos.

Esa planta no contaba hasta ahora con una definición ni con el financiamiento necesario para su construcción. El nuevo esquema busca resolver ese punto mediante la participación del capital privado.

El planteo establece que la inversión necesaria para completar la capacidad productiva será aportada por privados, que también podrán participar de las actividades productivas y comerciales vinculadas con el reactor. El Estado, en tanto, mantendrá las funciones vinculadas con la política nuclear, la regulación, la seguridad y las salvaguardias.

“Terminar el reactor es fundamental, pero también tenemos que asegurarnos de que pueda producir y generar valor. La planta asociada es la que nos permitirá convertir la capacidad del RA-10 en radioisótopos para el sistema de salud, exportaciones y divisas”, afirmó Ramos Napoli.

El funcionario agregó que para desarrollar esa infraestructura se incorporará inversión privada “sin resignar ninguna de las responsabilidades que corresponden al Estado en materia nuclear”.

El esquema se encuadra en la Ley 24.804 de la Actividad Nuclear, que mantiene en el Estado nacional la definición de la política nuclear, la regulación y la fiscalización, al tiempo que contempla la participación estatal y privada en actividades productivas y comerciales.

Argentina ya cuenta con antecedentes de articulación público-privada en la industria nuclear. Uno de ellos es CONUAR, fabricante de componentes para el ciclo de combustible nuclear, donde la CNEA mantiene participación accionaria.

Federico Ramos Napoli, secretario de Asuntos Nucleares, y otros directivos del sector nuclear durante la recorrida por las instalaciones del RA-10 en el Centro Atómico Ezeiza, donde se confirmó que el reactor comenzará su puesta en marcha antes de fin de año.

Federico Ramos Napoli, secretario de Asuntos Nucleares, y otros directivos del sector nuclear durante la recorrida por las instalaciones del RA-10 en el Centro Atómico Ezeiza, donde se confirmó que el reactor comenzará su puesta en marcha antes de fin de año.

Qué producirá el RA-10

El RA-10 es un reactor de investigación y producción multipropósito de 30 MW. A diferencia de una central nuclear, no estará destinado a generar electricidad. Su función será utilizar los neutrones producidos por la fisión nuclear para desarrollar productos y servicios para la salud, la industria, la ciencia y la tecnología.

Uno de sus principales objetivos será la producción de radioisótopos para medicina nuclear. Entre ellos se encuentra el molibdeno-99, utilizado para obtener tecnecio-99m, uno de los radioisótopos más empleados en estudios de diagnóstico por imágenes. También está prevista la producción de lutecio-177, utilizado en tratamientos oncológicos, e iridio-192, empleado tanto en aplicaciones médicas como industriales.

La capacidad proyectada permitiría alcanzar una producción equivalente a aproximadamente 20% del mercado mundial actual de determinados radioisótopos, lo que ubicaría a la Argentina entre los principales productores internacionales.

El reactor tendrá además capacidad para producir silicio dopado, un insumo utilizado en semiconductores de alta potencia destinados a aplicaciones industriales, sistemas eléctricos, energías renovables y transporte. A esto se sumarán servicios de ensayo de materiales, irradiación y análisis por activación neutrónica, con aplicaciones científicas e industriales.

El RA-10 estará operativo en 2027, en el centro atómico de Ezeiz. Avanza la obra del reactor multipropósito, buscando inversión privada para producción de radioisótopos.

El RA-10 estará operativo en 2027, en el centro atómico de Ezeiz. Avanza la obra del reactor multipropósito, buscando inversión privada para producción de radioisótopos.

Un proyecto pensado también para generar divisas

La escala prevista para el RA-10 supera la demanda doméstica proyectada de determinados radioisótopos. Esa capacidad permitiría combinar el abastecimiento del sistema de salud argentino con la exportación de los excedentes.

El objetivo es que la infraestructura nuclear no quede limitada a la producción para el mercado local, sino que pueda generar una nueva plataforma de exportaciones de alto valor agregado, además de empleo especializado.

El desarrollo de la planta asociada aparece, en ese sentido, como una pieza clave del proyecto: permitirá pasar de la capacidad instalada del reactor a un esquema de producción comercial de radioisótopos.

Con la construcción del RA-10 en su tramo final y la búsqueda de capital privado para completar la infraestructura productiva, Argentina apunta a sumar una nueva capacidad industrial basada en tecnología nuclear desarrollada localmente durante décadas.

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