29 de septiembre 2026 - 11:25

Europa gastó €100.000 millones extra en energía desde la guerra con Irán y acelera su salida de los fósiles

El cierre del estrecho de Ormuz disparó los costos de importación de energía para la Unión Europea y encendió nuevas alertas de cara al invierno. Los ministros del bloque analizan acelerar la electrificación y reducir la dependencia de combustibles importados.

El objetivo es reemplazar parte de las importaciones de gas, petróleo y derivados por energía producida dentro del continente.

El objetivo es reemplazar parte de las importaciones de gas, petróleo y derivados por energía producida dentro del continente.

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La Unión Europea gastó más de €100.000 millones adicionales, equivalentes a unos u$s113.500 millones, en importaciones de energía desde el estallido de la guerra con Irán. El salto en los precios volvió a exponer la fragilidad energética del bloque, que ahora busca acelerar la transición desde los combustibles fósiles hacia la electricidad producida dentro de Europa.

La presión, según informó AP, se profundizó tras el cierre del estrecho de Ormuz, una vía marítima clave por la que en tiempos de paz circulaba cerca de una quinta parte del petróleo comercializado a nivel global. En algunos países europeos, los consumidores pagan casi 50% más en el surtidor, con precios equivalentes a más de u$s11 por galón.

“Los tiempos son serios”, admitió el comisario de Energía de la Unión Europea, Dan Jørgensen, durante una reunión de ministros de Energía del bloque en Dublín. Pese al gasto adicional, advirtió que los países miembros no recibieron “ni una molécula extra de gas o de petróleo”.

Europa busca acelerar la electrificación

La reunión de ministros tuvo como eje la necesidad de reducir la exposición europea a los combustibles importados. Jørgensen planteó que el bloque debe acelerar el cambio desde los combustibles fósiles hacia la electricidad y ampliar la infraestructura eléctrica en los 27 países de la Unión Europea.

El objetivo es reemplazar parte de las importaciones de gas, petróleo y derivados por energía producida dentro del continente. Para Bruselas, el encarecimiento de la energía tras la guerra con Irán mostró que la dependencia externa no solo afecta la seguridad de abastecimiento, sino también los costos que enfrentan hogares, empresas e industrias.

“Esto, por supuesto, nos muestra lo malo que es para nosotros depender, lo insostenible que es depender de fuentes de energía de otros lugares del mundo. Tenemos que salir de esa dependencia”, sostuvo Jørgensen. El funcionario pidió reemplazar “las moléculas importadas, contaminantes y caras” por “energía producida en casa: electrones verdes”.

El diésel, el punto más sensible antes del invierno

La advertencia más fuerte llegó por el lado del diésel. Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, señaló que Europa es una de las regiones más expuestas del mundo por su dependencia de ese combustible.

“Europa importa una enorme cantidad de diésel y estamos entrando en la estación dura, la estación de invierno”, planteó Birol. Según la información difundida por AP, cerca del 50% del suministro europeo de diésel proviene directamente de Estados Unidos.

Esa dependencia abrió un nuevo frente de preocupación. Legisladores republicanos de estados clave de Estados Unidos pidieron prohibir las exportaciones de diésel para reforzar el abastecimiento interno antes de las elecciones de mitad de mandato. La posibilidad genera dudas sobre el acuerdo de 2025 de Donald Trump para vender a la Unión Europea energía por u$s750.000 millones.

La presión sobre el acuerdo con Estados Unidos

El ministro irlandés de Clima, Energía y Medio Ambiente, Darragh O’Brien, consideró que una prohibición de exportaciones de diésel desde Estados Unidos es “poco probable”, porque tendría impacto negativo en las economías a ambos lados del Atlántico. Sin embargo, advirtió que Europa debe prepararse para un escenario más adverso.

“Tenemos que estar en guardia. No podemos ser complacientes”, sostuvo O’Brien durante la reunión en Dublín.

Jørgensen también dijo que envió “una señal muy clara” a las autoridades estadounidenses para que descarten una prohibición de exportaciones. El planteo apunta a evitar una nueva disrupción en el abastecimiento europeo en la antesala del invierno, cuando aumenta la demanda energética y el diésel vuelve a ganar relevancia para transporte, calefacción y actividad económica.

Finlandia, el ejemplo de independencia energética

En el debate europeo, Finlandia apareció como uno de los modelos de menor exposición a combustibles importados. Sari Multala, ministra finlandesa de Medio Ambiente, señaló que los reactores nucleares, las turbinas, las turberas y las presas hidroeléctricas aportan el 95% de la electricidad del país.

Ese esquema, afirmó, permite precios “muy razonables” para la electricidad y reduce la vulnerabilidad frente a shocks externos. La funcionaria también reconoció que el aumento de los precios genera presión política para ayudar a los consumidores a transitar el invierno.

La discusión continuará en torno a los planes para ampliar redes eléctricas, acelerar inversiones en generación local y reducir el peso de las importaciones de combustibles fósiles en la matriz energética europea.

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