Salta atraviesa una fuerte expansión de la actividad minera, impulsada especialmente por el litio. La provincia cuenta con 35 proyectos en distintas etapas y seis de ellos ya fueron aprobados o se encuentran en evaluación bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El crecimiento de esta actividad está transformando el mapa productivo de la provincia y generando nuevas demandas alrededor de las operaciones mineras.
Litio en Salta: una oportunidad para los proveedores locales, un desafío para la cadena de servicios
El crecimiento de los proyectos de litio está generando nuevas oportunidades para empresas y proveedores de Salta, pero también exige mayor capacidad, escala y articulación para acompañar operaciones que se desarrollan en zonas remotas y bajo condiciones exigentes.
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Centenario Ratones, de Eramet Eramine. En campamentos a más de 3.000 metros de altura, la continuidad operativa es fundamental, desde la cadena de frío hasta el stock de alimentos, por posibles cortes de suministros o condiciones climáticas adversas.
"El desarrollo de las empresas mineras en Salta llegó a un nivel que requiere una infraestructura mucho más robusta y una capacidad de respuesta y disponibilidad 24/7. En nuestro caso, contamos con más de 20 años de experiencia acompañando algunos de los proyectos mineros más importantes de Catamarca, por ejemplo, lo que nos ha permitido entender cómo se opera en entornos de alta exigencia”, explicó Marcelo Delbarba, director de Desarrollo de Negocios, Relaciones Institucionales y Comunicación de Grupo L, empresa argentina que brinda servicios de alimentación, limpieza, hospitalidad, mantenimiento, logística y obras en más de 15 provincias.
“En Salta, donde trabajamos hace más de 12 años, también encontramos proveedores con un conocimiento muy valioso del territorio. Para una empresa nacional, integrarse con ellos permite combinar ese conocimiento con nuestra estructura, escala y recursos para acompañar el crecimiento de la actividad”, agregó.
En Salta, la compañía selló un acuerdo junto a Delight Alimentación, una PyME gastronómica con 20 años en el mercado salteño. De la mano de Milagro Ramón, nutricionista especialista en viandas saludables y personalizadas, la empresa brinda soluciones de alimentación en mineras, organizaciones privadas e instituciones de salud y educativas, trabajando en sociedad con el grupo, estandarizando recetas y alineando procesos de incorporación de personal y proveedores.
“Una operación minera puede requerir un volumen de viandas de hasta 800 comensales, que hoy supera nuestra capacidad. Tenemos que pensar cómo crecer para poder acceder a nuevos clientes, pero cuidando al mismo tiempo la calidad y el servicio que ya brindamos. Ese equilibrio es uno de los principales desafíos que tenemos como empresa local", explicó Milagro Ramón, fundadora de Delight Alimentación.
“En campamentos a más de 3.000 metros de altura, la continuidad operativa es fundamental desde la cadena de frío hasta el stock de alimentos, por posibles cortes de suministros o condiciones climáticas adversas", continuó Milagro.
"Por eso también es importante mirar a socios de mayor escala, que puedan aportar estructura y capacidad operativa para acompañarnos cuando los volúmenes empiezan a crecer. Para nosotros, este tipo de alianzas es una manera de ampliar nuestras posibilidades sin dejar de hacer foco en aquello que sabemos hacer y en el vínculo que construimos tanto con nuestros propios proveedores locales como con nuestros clientes, integrando a Grupo L en ese mismo círculo”, remarcó.
Minería, sustentabilidad y desarrollo local por $110.000 millones
El crecimiento de la minería también está generando nuevos desafíos para los territorios donde se desarrollan los proyectos. El fortalecimiento de proveedores locales, la generación de empleo y el vínculo con las comunidades parte de una agenda que alcanza a las empresas que brindan servicios a las operaciones.
En ese marco, Grupo L incorpora criterios sociales, económicos y ambientales a su gestión. A través de su programa “Compre PyME”, durante 2025 canalizó compras por $110.324 millones a total país, incluyendo proveedores salteños, y trabajó con 266 proveedores entre PyMEs, cooperativas y emprendimientos de la economía social.
La inclusión laboral es otro de los ejes de trabajo de Grupo L. A través de distintos programas orientados a promover oportunidades de empleo para personas que enfrentan mayores barreras de acceso al mercado laboral, la compañía impulsa entornos de trabajo más diversos e inclusivos, con contrataciones 100% locales y programas de formación en las provincias donde opera. Estas iniciativas han recibido múltiples reconocimientos por su impacto y continuidad, consolidando la inclusión como una dimensión central de su estrategia de sustentabilidad.
“El crecimiento que proyecta la minería para los próximos años va a requerir cada vez más personas capacitadas para responder a las demandas de las operaciones. Por eso, es fundamental trabajar en la formación de talento local y generar oportunidades de inserción y continuidad laboral. Esto requiere una articulación entre el sector público, las empresas mineras y los proveedores de servicios, para anticipar las necesidades de contratación, desarrollar programas de capacitación y preparar a las comunidades locales para los puestos de trabajo que se van a generar”, señaló Delbarba.
A esto se le suma la estrategia de sustentabilidad ambiental. Con su programa “Operación Circular”, la compañía trabaja en la separación y trazabilidad de residuos, la reducción de plásticos de un solo uso y el compostaje. Solo durante 2025, Grupo L reportó más de 605 toneladas de residuos separados y trazabilizados, y una reducción de más de 41 toneladas de plásticos de un solo uso.
El avance de los proyectos de litio abre así una nueva etapa para Salta, que requerirá inversiones y también una red de proveedores y servicios capaz de acompañar su desarrollo. Para la economía local, el desafío será transformar parte de ese crecimiento en oportunidades para empresas y trabajadores de la provincia, consolidando una cadena de valor que pueda responder a las nuevas necesidades de la actividad minera.






