La minera canadiense Jaguar Uranium (NYSE American: JAGU) tuvo un debut explosivo en Wall Street. La compañía, que desarrolla proyectos de uranio en Mendoza y Chubut, además de Colombia, comenzó a cotizar este 10 de febrero a un precio de oferta pública inicial (IPO) de u$s4 por acción y en la apertura llegó a subir más de 35%, lo que derivó en una suspensión temporal de la cotización por volatilidad. El tope era u$s6.
Minera de uranio con proyectos en Mendoza y Chubut debutó en Wall Street, saltó 35% y frenaron su cotización
El movimiento fue tan brusco que llamó la atención del mercado. Jaguar Uranium se presenta como una de las compañías junior con mayor cartera de activos de uranio en Sudamérica.
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El debut bursátil de Jaguar Uranium mostró que el mercado está atento al sector. Pero también dejó en claro que la volatilidad será parte del camino para una junior que todavía no genera ingresos y depende del éxito exploratorio.
El movimiento fue tan brusco que llamó la atención del mercado. Luego, las cifras se desplomaron. Según datos de Investing, antes del cierre la acción marcaba u$s3,07 (-23,25%), reflejando la fuerte oscilación en sus primeras horas como empresa pública.
La IPO fue diseñada como un paso clave para financiar el crecimiento exploratorio, con una estructura de capital típica de una minera junior en etapa de desarrollo, según la empresa y el documento de colocación al que accedió Energy Report. Jaguar llegaba al mercado con una estructura relativamente compacta (poco más de 12,3 millones de acciones emitidas), pero con potencial dilución cercana al 30% si se ejercen warrants y opciones.
Según el resumen de la transacción, Jaguar Uranium Corp. estructuró su salida en el NYSE bajo el símbolo JAGU mediante una oferta pública inicial estimada en aproximadamente u$s20 millones, con opción de sobreasignación del 15% y un rango indicativo de precio de entre u$s4 y u$s6 por acción, destinando los fondos a acelerar y expandir el desarrollo de recursos y a fines corporativos generales, con Titan Partners como colocador principal.
Antes de la IPO, la compañía contaba con 12.380.443 acciones ordinarias en circulación, además de 2.916.500 warrants (WAEP u$s2,86) y 858.000 opciones (WAEP u$s3,89), lo que arroja un total de 16.154.943 acciones totalmente diluidas. La estructura contempla la conversión de un debenture por u$s150.000 en 40.000 acciones y emisiones adicionales vinculadas a acuerdos con Green Shift y Consolidated Uranium, reflejando en conjunto una valuación implícita cercana a u$s12 millones para los proyectos argentinos.
Una IPO por u$s25 millones
Jaguar Uranium fijó su oferta en 6.250.000 acciones ordinarias Clase A a u$s4 cada una, con el objetivo de recaudar u$s25 millones. La compañía indicó que los fondos se destinarán a ejecutar su plan de negocios, incluyendo exploración, desarrollo de activos y mantenimiento de propiedades, además de fines corporativos generales.
“Esta transacción es un hito crucial que posiciona a nuestra Compañía para el siguiente capítulo de crecimiento disciplinado y enfocado”, afirmó el CEO Steven Gold al anunciar la salida a bolsa.
El ejecutivo agregó que, con sus activos en Sudamérica, la firma busca aprovechar el contexto global: “Estamos bien posicionados para ayudar a abordar la sustancial y creciente brecha de suministro en el sector global del uranio”.
En su presentación ante inversores, Jaguar Uranium destaca cinco pilares estratégicos:
- se define como un “pure-play” de uranio en Sudamérica, con una cartera diversificada en Argentina y Colombia;
- cuenta con el respaldo de inversores de primer nivel en el sector de recursos naturales y energía, con trayectoria en activos vinculados al uranio;
- posee proyectos ubicados en distritos con producción histórica y con infraestructura regional existente, lo que reduce riesgos de desarrollo;
- subraya la creciente alineación estratégica entre Estados Unidos y Argentina en materia nuclear, en un contexto de búsqueda de suministros seguros;
- y, finalmente, resalta su plataforma de crecimiento escalable, apoyada en una amplia posición de tierras y múltiples proyectos que combinan exploración, potencial de producción en el mediano plazo y opcionalidad de largo plazo.
Activos estratégicos en Mendoza y Chubut
De cara a los inversores, la compañía también pone el foco en el posicionamiento estratégico de Argentina: el país opera tres reactores nucleares en funcionamiento, tiene nuevas unidades en construcción y planes oficiales para ampliar su capacidad instalada, y cuenta con infraestructura histórica de minería, procesamiento y producción de combustible nuclear, especialmente en las provincias de Mendoza y Neuquén.
A esto se suma la renovada cooperación nuclear entre Estados Unidos y Argentina y un mayor énfasis en asegurar el abastecimiento de uranio, factores que fortalecen el marco para el desarrollo de proyectos y nuevas inversiones en el sector.
Jaguar Uranium se presenta como una de las compañías junior con mayor cartera de activos de uranio en Sudamérica. En Argentina controla:
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Huemul (Mendoza)
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Distrito Sierra Pintada (Mendoza)
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Laguna Salada y La Rosada (Chubut)
Huemul: la primera mina de uranio del país
El proyecto Huemul, en el sur de Mendoza, abarca 27.220 hectáreas de concesiones alrededor de la histórica mina Huemul-Agua Botada de la CNEA, la primera productora de uranio de Argentina.
El yacimiento fue descubierto en 1952 y explotado entre 1955 y 1975. La planta, ubicada en Malargüe, tenía una capacidad inicial de 20 toneladas de U3O8 por año, con una ley de cabeza de 0,21% de uranio, además de cobre (2,0%) y vanadio (0,11%).
La producción total alcanzó 130.000 toneladas, hasta su cierre por problemas de agua y la apertura posterior de Sierra Pintada.
Sierra Pintada: el último distrito productor
También en Mendoza, Sierra Pintada fue el último distrito productor de uranio del país, con actividad hasta 1997. Según la empresa, el potencial exploratorio se basa en una producción histórica de aproximadamente 500.000 libras de uranio, con mineralización abierta más allá de las áreas explotadas. La presencia adicional de cobre y vanadio agrega atractivo multimetal.
Laguna Salada y La Rosada en Chubut
En Chubut, Jaguar controla Laguna Salada, un proyecto en estado de evaluación económica preliminar, y La Rosada. La compañía destaca un depósito cercano a superficie y un amplio potencial exploratorio en áreas como Susana y Buried Lake, que cubren casi 300.000 hectáreas. Están previstas pruebas metalúrgicas para confirmar niveles de recuperación comercial.
Chubut concentra 8 de los 17 proyectos de uranio del país, según datos de la Secretaría de Minería de la Nación. Sin embargo, el desarrollo enfrenta el debate en torno a la Ley XVII N° 68 (ex Ley 5.001), que prohíbe la minería metalífera a cielo abierto y el uso de cianuro. Sectores pro-uranio sostienen que este mineral podría encuadrarse de manera diferente dentro del marco legal vigente.
La compra a IsoEnergy y la apuesta a la bolsa
En julio de 2024, la canadiense IsoEnergy vendió a Jaguar los proyectos Laguna Salada (Chubut) y Huemul (Mendoza). La operación incluyó la entrega de acciones de Jaguar por un valor de u$s10 millones y una regalía de retorno neto del 2% sobre Laguna Salada y del 1% sobre Huemul.
IsoEnergy dejó abierta su expectativa de capturar valor ante una eventual salida a bolsa, algo que finalmente se concretó con el debut en Nueva York.
En Colombia posee el proyecto Berlín.
El proyecto Berlín, en Colombia, suma más de 24.000 metros de perforaciones históricas y presenta un fuerte potencial de expansión, ya que los datos de exploración disponibles cubren apenas 3 kilómetros de los 10,5 kilómetros identificados en la estructura mineralizada.
La compañía destaca además la presencia de tierras raras como subproductos, lo que podría generar ingresos adicionales y mejorar la estructura de costos en efectivo. Ubicado íntegramente en el Departamento de Caldas, una jurisdicción considerada amigable con la actividad minera, el activo cuenta con infraestructura moderna cercana y mano de obra local calificada.
A esto se agregan estudios metalúrgicos preliminares que indican un alto potencial de recuperación, reforzando el atractivo económico del proyecto.
El contexto: déficit global de uranio
La empresa fundamenta su estrategia en un déficit persistente de oferta en el mercado global de uranio, atribuido a la baja inversión de la última década, la escasa reactivación de minas y la expansión de reactores modulares pequeños (SMR). A eso se suma la creciente demanda de energía de base limpia, impulsada por mercados emergentes, centros de datos e inteligencia artificial.
En ese marco, Jaguar remarca que sus activos están en jurisdicciones alineadas con la asociación nuclear entre Estados Unidos y Argentina, y dentro de un contexto que define como favorable a la transición energética.
El debut bursátil mostró que el mercado está atento al sector. Pero también dejó en claro que la volatilidad será parte del camino para una junior que todavía no genera ingresos y depende del éxito exploratorio y del marco regulatorio argentino para transformar recursos potenciales en producción efectiva.
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