9 de julio 2026 - 15:30

Qué pasa con la inflación energética en América Latina: el dato que encendió las alarmas

El último reporte de Inflación Energética de América Latina y el Caribe, al que accedió Energy Report, advierte que las tensiones geopolíticas revirtieron la desaceleración de los precios de la energía.

Los precios promedio de las naftas y el diésel en la región permanecen por encima de los niveles previos al conflicto en el Estrecho de Ormuz. 

Los precios promedio de las naftas y el diésel en la región permanecen por encima de los niveles previos al conflicto en el Estrecho de Ormuz. 

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La tregua inflacionaria que atravesaba el sector energético de América Latina y el Caribe llegó a su fin. Después de varios meses de desaceleración y de haber registrado en febrero de 2026 el nivel más bajo del período analizado, la inflación energética volvió a acelerarse con fuerza como consecuencia de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y del impacto que el conflicto en el Estrecho de Ormuz tuvo sobre los mercados internacionales de petróleo y combustibles.

Así lo revela el Reporte N°26 de Inflación Energética de América Latina y el Caribe (IE-ALC) elaborado por la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), al que accedió Energy Report, que muestra cómo el shock internacional volvió a trasladarse a los precios internos de la energía en la región, incluso cuando la inflación general mantuvo una evolución mucho más estable.

"La tregua inflacionaria que vivía el sector energético de América Latina y el Caribe llegó a su fin", resume el documento, al señalar que la inflación energética interanual "se aceleró de forma sostenida a partir de marzo, impulsada por las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente y el Estrecho de Ormuz".

La inflación energética interanual pasó de 2,12% en marzo a 4,52% en abril, hasta alcanzar 6,41% en mayo de 2026, según OLACDE.

La inflación energética interanual pasó de 2,12% en marzo a 4,52% en abril, hasta alcanzar 6,41% en mayo de 2026, según OLACDE.

La inflación energética se triplicó en apenas dos meses

Durante buena parte de 2025, la inflación energética regional mostró un proceso gradual de desaceleración, con variaciones moderadas que no alteraban la tendencia descendente. Esa dinámica llevó a que en febrero de 2026 las presiones inflacionarias provenientes del sector energético se ubicaran prácticamente en cero, el registro más bajo de toda la serie analizada.

Sin embargo, ese escenario cambió abruptamente desde marzo. De acuerdo con el informe, la inflación energética interanual pasó de 2,12% en marzo a 4,52% en abril, hasta alcanzar 6,41% en mayo de 2026, lo que implica que prácticamente se triplicó en apenas dos meses. "La cifra de mayo triplica el registro reportado apenas dos meses antes", destaca OLADE.

El organismo explica que este comportamiento evidencia "la alta sensibilidad en los precios internos de los principales energéticos a las tensiones geopolíticas, los riesgos de suministro y las variaciones en los precios internacionales del petróleo", factores que repercuten directamente sobre los costos de importación, refinación, transporte y comercialización de combustibles.

En contraste, la inflación total de América Latina y el Caribe mostró una evolución mucho más moderada. Mientras la inflación energética escaló hasta 6,41%, el índice general de precios cerró mayo en 4,13%, manteniéndose dentro de un rango relativamente estable durante todo el período analizado.

Según OLADE, esta diferencia se explica porque el índice general incorpora una canasta amplia de bienes y servicios, lo que permite amortiguar parcialmente los shocks concentrados en sectores específicos como la energía.

"El índice general absorbe mejor los impactos gracias a una canasta amplia de bienes y servicios, mientras que el sector energético asimila de forma directa el choque global", sostiene el reporte.

Los combustibles siguen reflejando el impacto del conflicto

El segundo capítulo del informe analiza la evolución de los precios promedio de la gasolina y el diésel durante las últimas doce semanas en América Latina y el Caribe.

Los datos muestran que, pese a cierta moderación observada en los mercados internacionales del petróleo hacia finales de junio, los precios minoristas continúan muy por encima de los niveles registrados antes del conflicto en Medio Oriente. "La serie evidencia que las tensiones asociadas al conflicto en el Estrecho de Ormuz provocaron un incremento de los precios de los combustibles que persisten hasta junio de 2026", señala el estudio.

La gasolina (naftas) continúa siendo el combustible que presenta mayor resistencia a bajar, con un precio promedio 16% superior al nivel previo al conflicto, mientras que el diésel permanece 13% por encima, aunque comenzó a mostrar una leve corrección durante las últimas semanas del mes.

"La gasolina mostró mayor rigidez a la baja y se mantuvo en niveles elevados durante junio, mientras que el diésel registró una corrección parcial hacia la última semana del mes, aunque todavía permanece por encima del nivel previo al conflicto", precisa el informe.

Cuánto aumentaron los precios de los combustibles desde la guerra

Según los datos relevados semanalmente por GlobalPetrolPrices.com, los precios promedio de los combustibles en América Latina y el Caribe registraron un fuerte salto tras el inicio del conflicto en Medio Oriente y luego mostraron comportamientos diferentes entre la gasolina y el diésel.

Los precios de los combustibles en América Latina continúan reflejando el impacto del conflicto en Medio Oriente, pese a la moderación que comenzaron a mostrar las cotizaciones internacionales del petróleo.

Los precios de los combustibles en América Latina continúan reflejando el impacto del conflicto en Medio Oriente, pese a la moderación que comenzaron a mostrar las cotizaciones internacionales del petróleo.

La gasolina pasó de u$s1,19 por litro en la semana del 23 de febrero a u$s1,33 tras el estallido de la crisis, un incremento inmediato de casi 12%. A partir de allí mantuvo una tendencia alcista y relativamente estable, alcanzando un máximo de u$s1,39 por litro a mediados de junio. Si bien retrocedió levemente en la semana siguiente, cerró junio en u$s1,38, es decir, 16% por encima del nivel previo al conflicto, lo que evidencia una marcada rigidez a la baja de los precios minoristas.

El diésel, en cambio, mostró una reacción más volátil. Su precio promedio aumentó de u$s1,12 a u$s1,32 por litro inmediatamente después del inicio de las tensiones geopolíticas, una suba cercana al 18%, pero posteriormente inició un proceso de corrección con oscilaciones. Tras caer hasta u$s1,25 a mediados de mayo, volvió a recuperarse durante junio hasta un máximo de u$s1,32, antes de descender nuevamente y cerrar el mes en u$s1,26 por litro.

Aunque este comportamiento refleja una mayor capacidad de ajuste respecto de la gasolina, el valor promedio todavía permanecía 13% por encima del registrado antes del conflicto, lo que confirma que la transmisión de la baja de los precios internacionales del petróleo hacia los surtidores continúa siendo lenta y parcial debido a factores como los costos de refinación, transporte, impuestos, subsidios e inventarios adquiridos a precios más elevados.

¿Por qué no bajan los combustibles si cae el petróleo?

OLADE advierte que la transmisión de los precios internacionales hacia los surtidores latinoamericanos no ocurre de manera automática ni uniforme. "Las presiones sobre los precios internos persisten, incluso cuando los mercados globales de crudo comienzan a suavizarse", afirma el documento analizado por este medio.

Entre los factores que explican este comportamiento aparecen los inventarios adquiridos cuando el petróleo cotizaba a valores más elevados, los costos de refinación y transporte, los seguros, los márgenes de comercialización, la carga impositiva, los subsidios y los distintos mecanismos nacionales de estabilización de precios. Por ese motivo, aun cuando las cotizaciones internacionales comienzan a retroceder, los consumidores continúan pagando combustibles a valores superiores durante varias semanas o incluso meses.

El informe concluye que la evolución reciente confirma la elevada vulnerabilidad de la región frente a eventos geopolíticos que afectan el mercado petrolero internacional. La dependencia de importaciones de combustibles en varios países latinoamericanos hace que los aumentos del crudo se trasladen rápidamente a las cadenas productivas y logísticas, mientras que la corrección posterior suele ser mucho más lenta debido a las particularidades de cada mercado.

En ese contexto, OLACDE adviertió que la evolución de los precios energéticos seguirá condicionada por la situación geopolítica internacional y por la capacidad de cada país para amortiguar esos shocks mediante políticas de estabilización, esquemas tributarios y mecanismos regulatorios que reduzcan el impacto sobre consumidores e industrias.

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