18 de noviembre 2003 - 00:00

A la manera de un viejo fogón

A la manera de un viejo fogón
«Donde hubo fuego... canciones quedan. MorgaDOS + Chediek». Actuación de Esteban Morgado (guitarra, actuación), Claudio Morgado (piano, actuación), Silvina Chediek (actuación, voz) y Roberto Antier (actuación, voz). Con Quique Condomí ( violín), Pablo Greco ( bandoneón) y Diego Pojomovsky (contrabajo). (Teatro Maipo, todos los viernes.)


"Donde hubo fuego... canciones quedan"
es tres espectáculos en uno. Por una lado, está la parte teatral que tiene como protagonistas a los hermanos Claudio y Esteban Morgado, a la conductora Silvina Chediek y al actor Roberto Antier. Por otro, es una propuesta para que el público cante y recuerde aquellas canciones «que sabemos todos» a la manera de un viejo fogón playero. Por último, es un concierto por un quinteto que protagonizan otra vez los Morgado con el agregado de tres músicos.

El atractivo central para el público está, claro, en la suma de tres figuras conocidas a través de la televisión. Claudio Morgado ha resignado buena parte de su anterior carrera de músico para dedicarse a la conducción y al humor. Su hermano, el guitarrista Esteban-, fue durante mucho tiempo el partenaire de Chediek en un muy buen programa de cable -«Letra y música»- y, aunque es respetado y reconocido como músico, su popularidad mayor se debe naturalmente a la pantalla.

Desde esos lugares, y haciendo de sí mismos, los tres -más Roberto Antier también en su propia piel-fingen citarse y encontrarse en un fogón en la playa de Santa Teresita. Juegan a seducir a la única dama presente, para lo que eligen tocar distintas músicas muy conocidas. Luego, el fogón se abre a la plateaque es convidada a integrarseal coro multitudinario con un repertorio que incluye tangos, zambas, canciones de Serrat, de Charly García y de Moris.

Ya en el final, con Chediek ganada definitivamente por Antier, los Morgado suman a otros músicos para cerrar con un mini concierto. Los resultados, en cada caso, son diferentes. La parte teatral está bien resuelta --con la mano de Manuel González Gil-, fundamentalmente por los hermanos Morgado y Antier que muestran buenas dotes para el humor y la actuación. El fogón público no termina de convencer; quizá porque faltaría un cantante líder que convocara mejor a la expresión comunitaria y porque los músicos se ven obligados a tocar sin arreglos.

Pero el espectáculo alcanza su pico más alto cuando llega la música por el quinteto y por otras formaciones. Y es entonces excelente lo que hacen en «Chega de saudade» Antier más los Morgado, «Tú» ( Esteban más Quique Condomí), «La vieja» (Condomí con los Morgado), el pequeño popurrí de boleros por Claudio más Antier, «La última curda» por ambos hermanos o el set final dedicado a Piazzolla, con «Adiós Nonino», «Verano porteño» y «Libertango» a cargo del quinteto.

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