En un remate dedicado a la venta de obra gráfica veneciana del siglo XVIII, la casa Christie's de Londres subastará el martes «Invenzioni, Caprici di Carceri», serie de 14 planchas pertenecientes a la primera edición de aguafuertes realizada por Giovanni Battista Piranesi (1720-1778), estimadas entre 100.000 y 150.000 libras.
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Con su arquitectura laberíntica y su imponente teatralidad, las intrincadas cárceles imaginarias del veneciano Piranesi, que ejerció una poderosa influencia en su época, vienen suscitando en artistas e intelectuales un interés que a través de los siglos resiste el paso del tiempo, aunque se trata de un artista valorado mayormente por una élite de eruditos.
Un grabado de Piranesi, «Veduta del tempio del Dio Canopo», fue una de las escasas obras de arte que Jorge Luis Borges compró en su vida, luego de «Tlaloc», acuarela de su amigo Xul Solar que adquirió con el primer sueldo del diario «Crítica». A Borges le interesaban las cárceles, pero también las vistas de la antigüedad de Roma, como la que compró de Piranesi junto a la de su discípulo Rossi, «Veduta della piramide di Cestio», en Ad Insigne Aldi, un anticuario de la calle Córdoba. Ambas estaban en la sala de su casa de la calle Maipú, junto a la pintura «Anunciación», de su hermana Norah.
•Saber
El interés de Borges por Piranesi, o por artistas como Turner o William Blake, surge a partir de su saber literario. Dato que confirma en una entrevista donde explica que conoció la obra del veneciano a través de Thomas de Quincey, quien en sus escritos «describe bóvedas góticas y personajes que no están en los grabados». Y aclara que «De Quincey no había visto los grabados, sino que Coleridge se los había descrito en una carta donde decía que le habían impresionado mucho».
En «El inmortal» («El Aleph, 1949), Borges describe una arquitectura cuya complejidad se asemeja a la de las cárceles de Piranesi, y que es posible comparar con la de «Los dolores del opio» de De Quincey, y que a su vez coincide con la inextricable biblioteca de «El nombre de la rosa» de Umberto Eco, fielmente representada en el film de Jean-Jacques Annaud.
El cuento relata la historia de un tribuno romano que va en busca de la inmortalidad y desciende «por una escalera que se abismaba hacia la tiniebla» a un mundo que considera «dudoso» y «atroz», un laberinto, «una casa labrada para confundir a los hombres», con «sótanos provistos de nueve puertas y sótanos largos que se bifurcan». Luego, cuando el tribuno asciende «de la ciega región de negros laberintos entretejidos a la resplandeciente Ciudad», descubre una arquitectura «adecuada al trabajo de obreros inmortales», hecha para los dioses que estaban muertos y «estaban locos». También en la Ciudad, en las «reliquias de su ruina», en esa «suerte de parodia o reverso de los dioses irracionales», se percibe la impronta de Piranesi, que alterando la perspectiva y la escala logra una arquitectura fragmentada y monumental que se abre hacia el infinito.
•Paisaje
Borges destacaría años más tarde que según Ruskin, la intensidad de un paisaje de Turner se acentúa porque suprime algunos elementos y exalta otros. Es decir, señala el hecho de que el pintor elimina dos arcos de un puente, altera la realidad y crea ficciones, del mismo modo que Piranesi y de algún modo también Borges, lo haría con las palabras.
El veneciano imagina en el siglo XVIII y con nostalgia la antigüedad de Roma, mientras Borges cuenta que llegó a esa ciudad cuando ya estaba ciego, pero la conocía a través de fotografías y los grabados de Piranesi. Reconoce que esos «templos enormes con columnas truncadas amontonadas, y capiteles y estatuas», inspiraron la Ciudad de «El inmortal», los «capiteles y astrágalos, frontones triangulares y bóvedas, confusas pompas del granito y el mármol», que hicieron «sollozar de felicidad» al tribuno.
En la venta de Christie's, «Grotteschi», serie de una edición menos buscada de cuatro aguafuertes de Piranesi con imágenes de las ruinas de Roma (las originales, como la de Borges, se reconocen porque llevan la marca de agua, una Flor de Lis), tiene una estimación modesta, oscila entre 3.000 y 5.000 libras.
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