• Sólo hace falta ver los titulares de los diarios anunciando la decadencia de la educación pública para alarmarse. La base de la cultura argentina, que fue durante años motivo de orgullo, tuvo su origen en los planes pensados para el largo plazo de la escuela pública, precursora en nuestro país de las políticas culturales. En todo caso, la decadencia de la educación pone en evidencia el riesgo de dedicar los esfuerzos a eventos efímeros, costumbre arraigada desde la maratónica «Buenos Aires no duerme» en nuestros últimos funcionarios del área cultural. Sobre todo cuando es preciso recrear imagen rápidamente porque se aproximan las elecciones. Entonces sí, abundan los festivales, las megamuestras y exposiciones felices y se derrochan los dineros públicos en gastos extraordinarios que repercuten en la prensa.
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• En este sentido, la extensa programación del Centro Cultural Rojas, una de las pocas instituciones culturales que tiene un plan de verdad dedicado a la enseñanza, asegura que nuestro patrimonio, conformado por obras de artes plásticas y decorativas, literarias, musicales y de teatro, más otras riquezas culturales, se perpetúen en el tiempo. Es decir, que con el objetivo de preservar y estimular la tenencia de estos bienes culturales en el futuro, se enseña a pintar, hablar, construir, componer, bailar, escribir e interpretar, entre otras disciplinas. Pasear por galerías y museos es gratificante, y conquistar al público está muy bien, es algo loable, pero la cultura se adquiere con el estudio.
• Por su parte, el curador del Rojas, Jorge Gumier Maier, ha decidido equilibrar otro desajuste argentino y dedicar la programación de exposiciones del 2003 a los artistas del interior del país. «VOX de Bahía Blanca, lugar difícil, es una institución privada de autogestión cultural, que organiza seminarios y clínicas para artistas con invitados extranjeros y edita una revista estupenda», cuenta Gumier. Agrega que la única excepción este año será la muestra de la estadounidense Jane Brodie, que según opina el curador «ya es una auténtica porteña».
• Dos obras de Beto de Volder fueron adquiridas por la venezolana Patricia Cisneros, dueña de la más importante colección de arte abstracto de Latinoamérica. También dedicada a la pintura, la muestra de Manuel Esnos en la galería Dabbah Torrejón «Juego de Partes», exhibe una serie de estupendos retratos que superan sus anteriores juegos eróticos. Y vale la pena destacar el texto que le dedica el brasileño Adriano Pedrosa.
• Coincidiendo con las muestras que marcan el regreso de la pintura, como la de Macció en Eugenia Quesada, se exhiben en Buenos Aires varias exposiciones de fotografía, otra técnica de viejo arraigo en el país. Para comenzar, la de Carlos Trilnik, que sin embargo utiliza recursos de la pintura en sus paisajes casi abstractos.Y con la exhibición de Trilnik, curada por Carlos Espartaco, abrió sus puertas la semana pasada la nueva galería 180 ° Arte Contemporáneo, que dirigen dos personajes sumamente apreciados en el ambiente del arte: la galerista Pelusa Borthwitck y el empresario Eduardo Miretti. Un cambio de manos, pues la galería, que se dedicará la los nuevos lenguajes como la fotografía y el video, está ubicada en el Espacio de Arte Filo que hasta ayer no más dirigía-Alvaro Castagnino, presente en el vernissagey con nuevos proyectos.
• En la galería Ruth Benzacar, el joven fotógrafo Julio Grinblatt presenta una muestra sencilla pero imperdible: «El hombre frente a su torta de cumpleaños». Las tomas de los distintos personajes captados por la lente en el momento de soplar las velitas, recuerdan que la fotografía de ningún modo es una fiel representación de la realidad. Grinblatt, con una idea simple y privilegiando el tema, logra crear un clima que le brinda unidad a la exposición. Al quitarle identidad a sus protagonistas y envolverlos en sombras, parece haber capturado no ya el instante, sino la noción del tiempo.
• El jueves pasado, a pocos pasos de allí, frente al Bar-O-Bar, inauguró una nueva muestra la flamante galería Alberto Sendrós, que presentó a los artistas Santiago Porter y Matías Duville. «Piezas», de Porter, consiste en una serie de fotografías tomadas entre 1993 y 2002; «Distancia», de Duville, muestra una instalaciónhecha a partir de fotografías calcadas sobre papel. También en el Centro Cultural Rojas, en el espacio dedicado a la fotografía exhibe sus obras Alejandra Urresti.
• Alrededor de la exposición de Guillermo Kuitca, otro notable pintor, el MALBA desarrolla un intenso programa de conferencias. El jueves 17, Federico Monjeau hablará de «Música y metáfora en la pintura de Kuitca»; el 31, Alan Pauls dictará la conferencia «Tarde o temprano (o la tragedia del tiempo)». En esta nutrida lista de oradores figuran Lucas Fragasso, Graciela Speranza y el arquitecto Jorge Francisco Liernud, quien ya en agosto tratará el tema de la ciudad y arquitectura.
• Elsi del Río presenta una muestra con humor que se llama «Auto». Cuenta que «cuando las hamburguesas de Oldenburg, las Marilyn de Wharhol y los comics de Lichtenstein atravesaban su adolescencia, nacía Nico Sara en Rafaela, y hoy, 45 años después de acuñarse el término pop art, Nico Sara destapa una muestra provocativa: se inspira en imágenes de repetidos viajes a California, mezclando comics, fotos mediáticas e imágenes dignas de una serie de TV, juega a deformar la figura y ubicar su rostro en primer plano».