20 de junio 2005 - 00:00

Actualidad en Venecia

La obra deLeandroErlich «Lavista»recuerda loque yahacemedio siglocreóvisualmenteAlfredHitchcocken suclásico delcine «Laventanaindiscreta».
La obra de Leandro Erlich «La vista» recuerda lo que ya hace medio siglo creó visualmente Alfred Hitchcock en su clásico del cine «La ventana indiscreta».
CATALOGO

• Para la 51 edición de la Bienal, la Cancillería argentina convocó a varios patrocinantes privados que contribuyeron a financiar la muestra. La Fundación arte BA patrocinó la mejor herramienta de trabajo que pueden poseer los artistas, curadores y galeristas: un excelente catálogo bilingüe. Se trata de un objeto bien pensado, un pequeño libro de tapa dura con textos de la directora de Asuntos Culturales, Gloria Bender, la curadora Adriana Rosenberg, y un ensayo de la crítica María Gainza que recorre gran parte de la obra de Jorge Macchi, sobre todo, la que está relacionada con la muestra veneciana.

ARGENTINA SIN PABELLON

• Vale recordar que el único argentino que ganó un León de Oro en Venecia fue Antonio Berni. A Le Parc se lo otorgaron, claro, pero se presentó en la Bienal como francés porque posee doble nacionalidad. A la hora de repartir los premios a las participaciones nacionales, el jurado se inclina tradicionalmente por aquellos países que poseen pabellones en los Giardini, dentro del recinto de la Bienal. Como Francia en esta oportunidad y anteriormente Luxemburgo o Alemania. A tal punto es así, que el jurado visitó el Oratorio donde se encuentra la obra de Macchi, pero ni siquiera concurrió a ver las performances. Sin embargo, partir de esta nueva alianza que conjuga la financiación pública y privada, surgió en Venecia el proyecto de impulsar la construcción de un pabellón argentino. Las primeras tratativas con el presidente de la Bienal están encaminadas, y cuentan con el aval de que Argentina, aunque nunca tuvo pabellón, participa desde hace más de un siglo de estas exposiciones. Lily Berni contaba que cuando su padre ganó la Bienal, pasaron solos esa noche en Venecia, ningún argentino se acercó para compartir su mesa. Ahora, y por primera vez, los argentinos apoyaron con su presencia el envío de su país.

VOYEURISMOS ARGENTINOS

• La obra de Leandro Erlich «La vista», que se exhibe en el pabellón de Italia, introduce al espectador en un juego de espejos, reflejos y apariencias. Se trata de una ventana desde la que se divisa el paisaje de múltiples ventanas (cada una es un monitor) donde ocurren escenas de la vida encarnadas por diversos personajes. La obra estimula la capacidad mirar mundos diferentes y en todo caso posibles. Con la habilidad de un ilusionista, Erlich monta una instalación que combina elementos de diversas disciplinas, un simulacro que no oculta aspectos en común con el espectáculo, pues de modo provocativo impone estímulos intensos e inmediatos. Las situaciones recuerdan el célebre film de Alfred Hitchcock «La ventana indiscreta». Pero el mundo sólido y estable se vuelve virtual e inestable, apenas un reflejo del auténtico, aunque se le parece. Con sus engañosos duplicadosmás o menos deformados de la realidad, Erlich induce a dudar de que las vistas sean plenamente reales. La artificialidad de la obra opera como detonador de sensaciones, suscita e impone evocaciones y razonamientos, que tienen un carácter impreciso, como si el destino de la obra fuera alentar la búsqueda de algún sentido especial de lo que se presenta, o incitar a la comprensión de algo que se nos escapa. Con su peculiar estilo, Erlich, imagina, abre las puertas de múltiples ficciones y con su modo de alterar el orden natural de las cosas y su vocación por el enigma, se revela heredero de cierta indisciplina intelectual, condición que es a la vez patrimonio y dificultad del ser argentino.

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