30 de septiembre 2005 - 00:00

Acuerdos de cine en Madrid, comida escasa y un desmayo

Jorge Coscia
Jorge Coscia
Madrid - No cualquiera se desmaya en una embajada extranjera y es rescatada por un actor y director de cine. Eso le pasó a Pilar García Elejido, linda consejera cultural de la Comunidad madrileña, en medio de la recepción que la Embajada Argentina brindó la noche del miércoles para celebrar el comienzo de Argencine 2005. Quien la sacó del apuro fue Enrique Piñeyro («Whisky Romeo Zulú»), que además de actor, director, y ex piloto internacional es médico especializado en catástrofes aéreas. Lo de la consejera no llegó a catástrofe, pero sí pudo serlo la recepción, que empezó con palmitos envueltos en paleta, casi una ostentación de pobreza en la tierra del jamón crudo de bellota, para colmo en un edificio medio descuidado y mal iluminado. Pero después levantó bien, con buenos lomos de carne argentina, selección Beefplace, y un atendible Syrah de 2002, aunque varios hubieran preferido malbec, y culminó con un par de discursos suficientemente breves: los del embajador (recitó el credo kirchnerista de la memoria y de paso recordó cómo ayudaron a 6.400 connacionales indocumentados) y el presidente del Incaa, Jorge Coscia, de buena retórica, que ya se va despidiendo de su gestión.

Además de eso, hubo también algunos chismes y comentarios de gente de cine, que vale la pena sintetizar:

«Cuando Manuel Antín era director del entonces INC, concretó Argencine como organismo estatal de promoción y me puso al frente. El dinero nunca llegaba a tiempo, y en vez de tener copias subtituladas yo debía irle traduciendo en simultáneo a cada comprador. Pero fue una época hermosa, con muchas ventas a TVE y a los paises del Este, que ahora sólo compran cine americano» ( Lola Lechner, que hoy vive más tranquila en El Escorial).

«La televisión estatal española tiene poca capacidad de producción, pocos anunciantes, excesiva cantidad de empleados inoperantes, y un déficit de 570 millones de euros. Ahora el gobierno parece decidido a terminar con estos males, y ya anunció que no le va a dar ni siquiera una peseta. Algo parecido debería hacerse con 'Canal 7', si algún presidente fuera capaz de enfrentar a los piqueteros que enseguida van a querer cortar la avenida Figueroa Alcorta»
( Héctor Olivera, productor de larga experiencia).

«Esto está muy bien. Nosotros armamos una recepción en medio de una fábrica de autos, pensando que sería un acto vanguardista, y resultó de lo más grasa».
( Pilar Torre, vicedirectora del Icaa de Espana, que llegó a la Embajada conduciendo su propia moto).

«Hace unos anos Jorge Telerman me pidió que presidiera el Festival de Cine de Buenos Aires. Sentí que podía volver a mi patria para serle útil. Entonces tome una licencia de seis meses sin goce de sueldo y viajé a instalarme en Buenos Aires. Recién ahí supe que el director, Quintín, no pensaba irse, y que me habían contratado para que yo lo echara, porque el jefe de gobierno y el secretario municipal de Cultura no se animaban. Me alegra que ahora esté Fernando Peña»
( García Ferrer, al que contrataron, igual que en las películas, «como el pistolero que viene a salvar al pueblo»).

«Hoy los verdaderos mercadosde cine son Berlín, Cannes, y Toronto. El Mifed de Milán cayó este año. En Toronto, 'El aura' anudó 17 acuerdos comerciales. Lo que hay en San Sebastián no es un mercado, sino un sales office donde la gente se intercambia videos y tarjetas para cerrar trato definitivo en Berlín. Pero una sales office bien puede beneficiar a los productores chicos y a los realizadores recién llegados, que no saben con quién hablar. Como el del festival de documentales de Málaga, donde la coordinadora contacta a cada uno y hace de casamentera, Oye, te presento a este que tiene algo ideal para tu cable, etc.»
( Victor Bassuk, gerente de Internacionales del Incaa).

«Tuve que hacerlo, y creo que la atendí bien. Pero yo no me atendería ni a mí mismo»
( Enrique Piñeyro, al final de la noche).

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