16 de marzo 2023 - 16:41

Adiós a Enrique Symns, el audaz narrador de la contracultura argentina

El periodista y escritor murió a los 77 años. Fue fundador de la disruptiva revista Cerdos & Peces y dejó una importante obra literaria. También ofició como monologuista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

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"Me queda una bala en el cargador". Terminaba el 2020, el año más inédito en mucho tiempo, y la vida adquiría nuevas formas. La sombra negra de la pandemia lo cubría todo. Recluido y con su salud ajada, Enrique Symns admitía, desde algún lugar de la Argentina, todavía tener pasta para un último golpe.

Esa piedra final en su colosal obra fue una edición especial de Cerdos & Peces (el número 60), la revista contracultural que Symns fundó en el 83 y que marcó una época tanto por la audacia de su contenido como por la potencia de sus temas.

Sexo, fetichismo, drogas, música y anarquismo fueron algunos de los tópicos que convivieron en aquella publicación libertina y post dictatorial, que hizo época en el submundo porteño.

Muchas de las plumas que participaron de este lanzamiento especial son discípulas del maestro Symns. En esos escritos ofrendados hacia él reluce la importancia de su figura a nivel atemporal.

Enrique Symns murió este jueves a los 77 años. Su vida fue un cóctel explosivo, que dejó heridas profundas en él. Cultor del periodismo gonzo, supo presentarse como monologuista de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota en la década de los 80 y exprimir hasta el final las bondades de la bohemia vernácula.

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Vivió en Brasil, Países Bajos y España, pero también en la República de San Telmo. Allí se dio con canallas, pitonisas y criminales, engrosando una fauna autóctona entre mágica y decadente; por esos años, el centro del mundo de un caos creativo. Orbitó como pocos la cultura rock y trabajó, además de con Los Redondos, con Los Piojos y Bersuit Vergarabat, entre otras bandas.

Entre sus libros más celebrados, se destacan La vida es un bar (2002), la biografía de Fito Páez, Páez (1996), y su autobiografía, "El señor de los venenos" (2004).

Symns fue brillante, irónico, ácido y sagaz. No escatimó en disparar munición gruesa para algunos de sus antiguos laderos de viaje. Dirán viejos compañeros de mesa que sus tempestades no eran para cualquiera. Y esa verborragia, esa fuerza de la naturaleza que lo llevó a vivir tantas vidas en una, quedó plasmada en sus textos elegantes y filosos.

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"Me hubiera gustado manejar un tren en vez de ser periodista, pero bueno, es lo que me tocó. Espero que les guste este último número, que yo no voy a disfrutar porque seguramente voy a estar muerto cuando salga. Hasta pronto", se despidió.

Su profecía no se cumplió: la revista vio la luz en 2021 y él fue testigo. Casi como una broma, Symns, el kamikaze, partió un jueves de verano en el que la paranoia y la líbido de millones de argentinos se enfocaban en una fila virtual para ver un partido de la Selección. Tal vez mañana falte un texto sobre eso.

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