11 de diciembre 2000 - 00:00

Ahora se suma Vivencia a la ola reencuentro de los '70

Entonces y ahora
Entonces y ahora
El año 1973 fue sin duda uno de los más agitados de la historia del país, pero no sólo políticamente, también musicalmente. Durante esa época floreció el rock argentino y se editaron importantes discos de grupos y solistas como Alma y Vida, El Reloj, Aquelarre, Arco Iris, Billy Bond, Roque Narvaja, Raúl Porchetto, Invisible y Moris. Sui Generis llenó el Teatro Astros presentando «Vida» y además editó «Confesiones de invierno».

En medio de esta llamativa ola nacional, también hizo su aparición un álbum que se convertiría con los años en un clásico, «Mi cuarto», de Vivencia, que incluía temas como el que le da nombre al trabajo, «Natalia y Juan Simón» y «Los juguetes y los niños».

Ambito Financiero dialogó con Eduardo Fazio y Héctor Ayala, integrantes del exitoso dúo, que ahora quiere volver con todo.

Periodista: ¿Cuál es la historia de Vivencia?


Héctor Ayala:
Todo comenzó como un juego, con Eduardo somos amigos desde hace muchos años y nos empezamos a juntar para tocar música instrumental hasta que en algún momento empezamos a escribir canciones. El contacto que nos llevó a la posibilidad de grabar fue Leo Rivas.

P.: ¿Cómo se contactaron con él?


Eduardo Fazio
: Recorriendo las radios, mostrando un disco simple que habíamos grabado con Héctor y mi primo en el sello Odeón. Así conocimos a Leo Rivas. Después mi primo se abrió y quedamos nosotros dos. Así que estuvimos charlando con él y mostrándole temas, y en determinado momento se nos dio la posibilidad de grabar con tres compañías diferentes, Phillips, RCA y CBS Columbia. Curiosamente nos aceptaron las tres, y nosotros elegimos CBS.

P.: ¿Cómo se mostraban las canciones en esa época? ¿Las llevaban grabadas?


E.F.:
Nosotros íbamos con las guitarras. Porque en esa época no había demos, había que tocar en vivo. Me acuerdo de que cuando fuimos a CBS estuvimos casi todo el día tocando, porque a medida que iban apareciendo los diferentes ejecutivos de la empresa nosotros les hacíamos escuchar en vivo el material.

H.A.:
Y con ese material fue que salió el primer disco, que se llamó «Vida y vida de Sebastián», una ópera rock. Y el siguiente disco, que fue el más logrado, «Mi cuarto», que salió en el año 1973.

P.: ¿Qué recuerdos tienen de «Vida y vida de Sebastián»?


H.A.:
Los arreglos los hizo Jorge Calandrelli, un músico que en estos momentos está en los EE.UU. trabajando con el equipo de Quincy Jones, y que ya en ese momento era un gran arreglador. Pero lo curioso es que se hace toda la obra integral de un lado del long play, que duraba 19 minutos, con canciones enganchadas, y del otro una producción de canciones sueltas, pero con una base de músicos importante. Entonces llegó un momento en que se terminó la plata, y nos quedaba una canción, y cantamos un tema con las dos guitarras y las dos voces, y ése fue el tema que vendió el disco «Vida y vida de Sebastián» y el que marcó el estilo que definiría al dúo.

P.: ¿Cómo fue con «Mi cuarto»?


E.F.:
Cuando terminamos «Vida y vida de Sebastián», empezamos a organizarnos para actuar y para grabar un nuevo disco. Tuvimos un productor dentro de la compañía que era Pablo Ramírez, que ahora es el que produce los discos de Los Nocheros, y con él hicimos «Mi cuarto».

P.: ¿Cuándo se dieron cuenta de que era un éxito?


H.A.:
La gente comenzó a enterarse de que existíamos por el famoso boca a boca. Para que se dé una idea, al año y meses de haber salido ese álbum, me empecé a dar cuenta de que el disco comenzaba a tener posibilidades porque iba caminando por la calle, por Corrientes y Maipú, y venía un muchacho de frente silbando «Mi cuarto».

P.: ¿Cuál era el público de Vivencia en esa época? Porque ustedes no eran técnicamente «rockeros»
.

H.A.:
Teníamos un público de estudiantes de secundaria. Venían mucho las chicas a vernos, porque no hacíamos música contestataria, sino con contenido humano y social.

P.: ¿Como recuerdan la época en que sale «Mi cuarto»?


E.F.:
Es un momento en que aparecen otros artistas en una línea parecida, como Sui Generis, León Gieco. Con Sui Generis llegamos a compartir escenario alguna vez, porque nosotros fuimos el primer grupo que representó Daniel Grinbank. El show que me acuerdo se hizo en el Colegio Lasalle. Con Grinbank hicimos la presentación de «Mi cuarto» en el Teatro Odeón, que ahora no está más, en la calle Esmeralda.

P.: ¿Los tapó el fenómeno Sui Generis?


H.A.:
Sí, fue muy fuerte la promoción y difusión que tuvo Sui Generis, y la venta fue masiva. Pero fueron dos formas distintas de trascender. Nosotros fuimos ascendiendo de manera gradual y Sui Generis, en cambio, fue una aparición masiva y también se mantuvo. Además. el caso de ellos y nosotros es diferente porque, cuando se separan, Charly García comienza con otras cosas pero nosotros nos mantuvimos con la formación original todo el tiempo.

P.: ¿Se convirtió en una carga «Mi cuarto» en determinado momento?


E.F.:
No. Creo que más bien fue una ayuda. Todo este tipo de movimiento musical no estaba pendiente del éxito, ni buscábamos la canción que fuera un hit. Las canciones salían, y después fueron éxito gracias a la gente que compraba los discos y venía a los recitales.

H.A.:
Lo bueno de esto es que fue un «surgimiento espontáneo», generacional, que empieza por el año 1965 con la aparición de grupos como Los Gatos, Moris, etcétera. Este fenómeno se repite yendo hacia atrás en los '30 con el tango, y en los '50 con el folklore. Es decir, hubo manifestaciones espontáneas de autores y músicos que reflejaban una realidad de su tiempo. Esto pasa cuando hay poetas, gente que escribe letras que puedan fotografiar una realidad, y después quedan como canciones atemporales que se mantienen a lo largo del tiempo.

P.: ¿Se sentían estrellas de la música?


H.A.:
En nuestro caso hay algo que siempre me llamó la atención, y aún lo sigue haciendo: en realidad las verdaderas estrellas de Vivencia son las canciones. Sí, la gente conoce los temas de «Mi cuarto», pero no a nosotros.

P.: ¿Qué pasó después de «Mi cuarto»?


E.F.:
Hicimos varios discos, pero no con el mismo éxito. De todas maneras empezamos a trabajar más, a recorrer el país. En el '76 y '77 presentamos discos en el Teatro Coliseo.

P.: A partir del año 1976 la situación del país cambia abruptamente. ¿Esto como influye en su carrera?


E.F.:
Nosotros no estábamos en la política, ni fuimos perseguidos, simplemente la compañía de discos nos sacó de la venta «Vida y vida de Sebastián», porque hablaba de la libertad, y bueno... Lo que sí sufrimos fue la autocensura, más que la censura. A lo mejor teníamos algún tema que por las dudas no lo hacíamos. Le teníamos un poco de miedo a «Natalia y Juan Simón». Es un tema que empieza «Natalia y Juan Simón están presos...». Entonces la palabra «presos» ya llamaba la atención. Pero así y todo fue la época que más trabajamos.

P.: ¿Qué pasa con la llegada de la democracia?


E.F.:
Cambiaron los gustos. Empezaron a aparecer muchos artistas prohibidos. Volvieron Piero, Marilina Ross, Víctor Heredia.

H.A.:
Yo empecé a sentir que el trabajo aflojaba cuando terminó la Guerra de las Malvinas para todos los que estábamos enrolados en esa corriente musical y que habíamos trabajado durante muchos años. Pero además cambió el público. De una manera tremenda. Fue como que la generación que había consumido la música nuestra dejó de ir a los lugares y tomó lugar una nueva generación; y automáticamente surgieron nuevos grupos, una nueva manifestación generacional. Fue algo de un mes al otro. Un cambio muy abrupto. Y decidimos dejar de trabajar.

P.: ¿Van a relanzarse?

H.A.: Hay propuestas importantes que en la medida en que se empiecen a concretar veremos. Estamos tocando los fines de semana en diferentes lugares. Se está hablando de una producción discográfica, de giras por el interior.

P.: ¿Tienen canciones nuevas?


H.A.: Estamos escribiendo. Así que en un tiempo más, cuando el material esté terminado, se hará una producción nueva.

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