No se habían informado ayer los motivos, pero lo cierto es que se suspendió, y sin nueva fecha, el concierto compartido que debían realizar el próximo lunes 3 la Orquesta Sinfónica Nacional y el grupo folklórico salteño Los Nocheros, con la batuta y los arreglos de José Luis Castiñeira de Dios.
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Lo que es seguro es que la suspensión no se debió, como ocurrió en su momento con la primera fecha de Memphis, a la venta de entradas, ya que en este caso las localidades ni siquiera llegaron a ponerse a disposición del público.
Versiones oficiosas indican que se acentuaron los problemas, nunca confesados públicamente, que desde un principio hubo entre los distintos protagonistas del ciclo. En esta serie de «Conciertos populares», que abrieron respectivamente Gustavo Cerati y Memphis la Blusera con la Sinfónica, se conjugaban la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires por el alquiler del teatro Colón ($25.000 por función), la Secretaría de Cultura de la Nación a través de su orquesta, el director titular Pedro Ignacio Calderón, quien curiosamente no condujo a su orquesta en ninguno de los dos conciertos realizados ni lo habría hecho en el suspendido, la siempre conflictiva relación con la parte gremial de ese organismo, los artistas populares participantes y el empresario privado que organizó todo esto.
Aparentemente, la difícil armonía -por celos, por cuestiones políticas y económicas-terminó por resquebrajarse del todo y, al menos por el momento, el ciclo ha llegado a su fin. Tampoco hay certeza de que se pueda llevar a cabo la función que debía hacer el mes que viene el pianista Ralph Votapek, siempre con la Orquesta Sinfónica Nacional, que formaba parte de la misma serie.
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