3 de febrero 2014 - 00:02
Alertan por falta de protección del patrimonio Art Nouveau de Buenos Aires
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Casa de los Lirios.
Para Gómez Coronado es el caso más emblemático de abandono por la inacción del Estado. "Está ubicada frente al Congreso; a diferencia de otros temas que pueden no ser visibles para la autoridad política de turno, en este caso es totalmente visible: todos los diputados que pasan por ahí lo pueden ver", se quejó.
"Si en un lugar como El Molino, donde se dieron cita políticos y escritores, tanto Nación como Ciudad no han podido o no han sabido involucrarse en forma efectiva y eficaz, ¿qué le queda para algún edificio con valor patrimonial que está en una zona no tan céntrica?", se preguntó. En tanto, si bien no pierden el entusiasmo, en la Asociación admiten que la declaración de un bien como Patrimonio Histórico es un trámite burocrático ya que requiere la intervención de al menos dos ministerios para movilizar fondos.
De acuerdo a las consultas realizadas a los expertos, la Subsecretaría de Patrimonio Cultural porteño no cuenta con información sobre la cantidad de edificios Art Nouveau en Buenos Aires. Ámbito.com solicitó en tres ocasiones información al respecto a esta dependencia sin obtener respuesta. Los profesionales contactados sostuvieron que no se aprovecha el potencial turístico.
En la segunda mitad de 2013, la Asociación encaró la publicación de un mapa donde se identifica a los 50 edificios más destacados, así como la edición de un DVD y la organización de recorridos con guías. El material fue ofrecido a los turistas en diferentes oficinas del gobierno de la Ciudad. Fue tal su éxito que la administración de Macri se puso en contacto para empezar a trabajar en conjunto, pero todavía no hubo avances. "Nos respondieron 'Sí, sí, todo muy lindo', pero hasta ahora no salió nada", dijo Pastrana.
"Nadie entiende por qué el estilo no se explota turísticamente. Riga, en Letonia, fue la Capital Europea de la Cultura en 2013 porque tiene Art Nouveau a toneladas como nosotros. Ellos lo supieron explotar, lo cuidaron", ejemplificó Pastrana. Gómez Coronado es más optimista respecto a este punto: "El Gobierno de la Ciudad le está prestando más atención al tema de la preservación, pero es insuficiente. Lo ven como una veta turística, se dieron cuenta. Hubo una gran insistencia de los sectores que sí estaban interesados en esto, pero no estaba incluido en la agenda política".
Desde la Ciudad cuentan con diferentes herramientas para financiar los trabajos de restauración, así como la posibilidad de impulsar proyectos en la Legislatura porteña para preservar los edificios más importantes. El Fondo Estímulo para la Recuperación de Edificios Catalogados se compone de recursos provenientes de Rentas, partidas del presupuesto específicamente destinadas a este propósito y donaciones de particulares o empresas interesadas en la preservación de inmuebles. Además, desde la Defensoría del Pueblo impulsan que lo recaudado en concepto de uso de locaciones porteñas por parte de producciones cinematográficas se destine a estos fines.
Del otro lado del océano, el ayuntamiento de Barcelona tampoco cuenta con programas específicos de conservación de estructuras modernistas, como se denomina al Art Nouveau en España, sino que se enmarcan dentro de los programas generales de patrimonio arquitectónico. Sin embargo sí se aprovecha el potencial turístico. Existe la Ruta del Modernismo, un itinerario organizado por las autoridades catalanas a través de los edificios más importantes así como ofrecer descuentos para ingresar a éstos y guías explicativas.
Desde el Instituto del Paisaje Urbano barcelonés contaron a este medio que entre sus objetivos también está el "promover un turismo sostenible que ayude a los respectivos propietarios de los edificios a financiar el mantenimiento y, en su caso, restauración de este patrimonio".
En Buenos Aires la presión de asociaciones civiles, vecinos y organismos independientes consiguió, en primer lugar, que el gobierno porteño interviniese, y en segundo término que los nuevos ocupantes de edificios como el Otto Wulff -hoy una cafetería de la cadena Starbucks- o la Societá Unione Operai Italiana - futura sede de la Iglesia de la Cienciología- se comprometiesen a mantener las líneas fundamentales de las fachadas y plantas originales, así como llevar adelante los trabajos de restauración.
"En las zonas de alta transitabilidad es lógico que los propietarios de este tipo de edificios le quieran dar un uso adecuado", admitió el defensor adjunto.
La Asociación prefiere por ahora pedir ayuda en el ámbito privado, mientras intenta concientizar a los propios porteños sobre el valor de los edificios Art Nouveau. Ante la falta de avances en un primer contacto con el gobierno porteño, el segundo paso será solicitar una audiencia con el ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi, para plantear directamente la importancia de preservar estas construcciones que deslumbran a millones de turistas alrededor del mundo.




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