Alfredo Piro, el único atractivo

Espectáculos

«Entre putas y chorros. Un poema lunfardo hecho tango». Dir: Héctor Presa. Int.: A. Piro, J.B. Carreras, A. Riamonde, E. Fiocca, H. Reinaudo y N. Vogel. ( Molière Teatro-Concert; viernes y sábados.)

Alfredo Piro -hijo deSusana Rinaldi y Osvaldo Piro- es un artista muy interesante. Dueño de un registro grave y de una garganta virtuosa, ha sabido mezclar tradición y modernidad. A ratos, es un cantor clásico, con ese estilo viril de fuerte raigambre popular. Por otros, se escapa de los esquemas y apunta hacia las variaciones melódicas o rítmicas, hacia una libertad que hasta podría asociarse con el pop. Esos valores -con altibajos, es cierto- vienen quedando demostrados en sus discos que siempre suelen tener sorpresas, y, aunque mucho más velados, también se pueden encontrar en este espectáculo que encabeza y cuyo repertorio está muy fuertemente ligado al lunfardo.

Que Alfredo Piro sea su eje central es el principal atractivo de «Entre putas y chorros». Sin sobresalir especialmente, el bandoneonista Norberto Vogel y el guitarrista Hernán Reinaudo, brindan un marco instrumental apropiado, desde la sencillez y la buena marcación tanguera. En cambio, ni el actor Juan Bautista Carreras ni los actores-bailarines-cantantes Analía Riamonde y Esteban Fiocca alcanzan a encontrar el tono justo de los distintos personajes; y cuando les toca cantar, apenas alcanzan una prolija afinación.

Los textos de Julián Centeya y las canciones de Edmundo Rivero, entre otros autores y compositores clásicos, están bien hilvanados y permiten reencontrarse con piezas que no siempre están incluidas en el repertorio de los cantores de tango. Y están bien logrados -aunque se trata de un par de momentos muy breves- los cuadros coreografiados de Valeria Celurso, que intepretan Riamonde y Fiocca.

R.S.

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