7 de noviembre 2000 - 00:00

Algunos infortunios en festival "independiente"

(7-11-00) Con el rotundo saludo «¡Bienvenido a la función pública!» que le tributó al director de la revista «El amante», Eduardo Antín («Quintín») y desde hoy también director del Festival de Cine Independiente, el secretario de Cultura de la ciudad Jorge Telerman confirmó ayer que este Festival, cuya tercera edición se celebrará en abril del año próximo, en verdad depende directamente del Gobierno de la Ciudad. El nuevo funcionario deberá pedir una licencia canónica a la entidad de su pertenencia, Fipresci (Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica), ya que por reglamento sus miembros deben mantenerse ajenos a este tipo de cohabitación entre la crítica y la función pública. Durante la reunión informativa que se celebró ayer en la Secretaría de Cultura, lo que se terminó de advertir fue que, para el gobierno, este festival es más una pesadilla que un motivo de regocijo. Pese a estar dedicado a un tipo de cine «serio» y alternativo (los «sushi-iraní», han empezado a llamar a algunos a sus devotos), su organización viene sufriendo desde hace varias semanas más riñas que una interna de vedettes.
Apenas distendido por la resolución del grave conflicto en el Teatro Colón, al gobierno le sobrevino otro fuerte dolor de cabeza con este festival del Shopping Abasto, iniciado cuando se desplazó de su dirección al cineasta
Andrés Di Tella por decisión de Ricardo Manetti, subsecretario de Industrias Culturales.

Reacción

La salida de Di Tella provocó una reacción en cadena de directores de cine y funcionarios, que todavía no ha terminado. Darío Lopérfido, para quien este festival fue en su origen la alter-nativa política al de Mar del Plata de Julio Mahárbiz, condenó -desde «Clarín»- las decisiones en política cultural de la Ciudad: o sea, el despido de Di Tella. También lo lamentó el director de «Plata quemada», Marcelo Piñeyro, quien dijo, crípticamente, que ahora había que ser «del palo» para integrar el festival.
Pero fue sin duda el apoyo del ex novio de
María Gabriela Epumer desde la Nación (algo que lógicamente molestó en la Ciudad), lo que terminó de desmantelar la organización ya pre-vista para el festival hasta hace 15 días, cuando no habría ningún director artístico y sólo un coordinador, como el resto de los festivales de la Ciudad.

Apoyo

El fuerte «lobby» oficial y privado que apoyó a Di Tella torció la decisión y traumatizó al Gobierno de la Ciudad al ver tanta prensa contraria. Algo había que hacer: convocaron a Leonardo Favio como presidente honorario, y buscaron, no sin desesperación, integrar a algún periodista de «Clarín» al staff del comité. Cuando lo lograron respiraron aliviados («estaban eufóricos cuando aceptó 'Clarín', comentó un operador cultural a este diario). Pero los «palos» no terminaban.
Finalmente, ayer al mediodía
Telerman se reunió con diversas figuras del cine local (algunas en nombre propio, otras en nombre de sus entidades) proponiéndoles un intercambio de opiniones, si bien a esta altura el gesto fue más simbólico que otra cosa. Sirvió para presentar en sociedad al polémico nuevo director del festival, quien dijo estar «algo tenso», ya que varios de los presentes más de una vez habían sido víctimas de sus burlas y ataques desde la revista que dirige, y que subsidia en gran parte el Estado.
El nuevo funcionario recibió el apoyo del director del INCAA, doctor
José Miguel Onaindia, y de Manuel Antín (la relación de parentesco es muy lejana), director de la Universidad del Cine. En el ínterin, el correo electrónico de la gente de cine se saturó de reclamos a favor de Andrés Di Tella, aunque también hubo otros muy negativos contra él.
«Todo fue muy ambiguo», dijo el director de la Filmoteca de Buenos Aires y la revista «Filmonline», Fernando Peña, creador junto a Cecilia Hecht de la idea original del Festival de Cine Independiente, que luego se les dio a organizar a otros. A ambos -en un humilde gesto de reparación que, con todo, no existió en las dos ediciones anteriores del festival-se les pidió organizar unos paneles: «Nos dijeron que Quintín sólo era coordinador», comentó Peña «pero él le hizo saber a Cecilia que era el emperador supremo y todos quedaríamos bajo su mando. Yo ni pienso participar».
Durante la reunión, la productora
Lita Stantic quiso saber por qué el director saliente (Di Tella) no daba una mano, como hacen en todos los festivales del mundo, al entrante. Y eso forzó a un sinceramiento entre tantas sonrisas congeladas: «Tensiones personales», dijeron, y pasaron rápidamente a otra cosa.

Dejá tu comentario

Te puede interesar