7 de noviembre 2000 - 00:00
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Apenas distendido por la resolución del grave conflicto en el Teatro Colón, al gobierno le sobrevino otro fuerte dolor de cabeza con este festival del Shopping Abasto, iniciado cuando se desplazó de su dirección al cineasta Andrés Di Tella por decisión de Ricardo Manetti, subsecretario de Industrias Culturales.
Pero fue sin duda el apoyo del ex novio de María Gabriela Epumer desde la Nación (algo que lógicamente molestó en la Ciudad), lo que terminó de desmantelar la organización ya pre-vista para el festival hasta hace 15 días, cuando no habría ningún director artístico y sólo un coordinador, como el resto de los festivales de la Ciudad.
Finalmente, ayer al mediodía Telerman se reunió con diversas figuras del cine local (algunas en nombre propio, otras en nombre de sus entidades) proponiéndoles un intercambio de opiniones, si bien a esta altura el gesto fue más simbólico que otra cosa. Sirvió para presentar en sociedad al polémico nuevo director del festival, quien dijo estar «algo tenso», ya que varios de los presentes más de una vez habían sido víctimas de sus burlas y ataques desde la revista que dirige, y que subsidia en gran parte el Estado.
El nuevo funcionario recibió el apoyo del director del INCAA, doctor José Miguel Onaindia, y de Manuel Antín (la relación de parentesco es muy lejana), director de la Universidad del Cine. En el ínterin, el correo electrónico de la gente de cine se saturó de reclamos a favor de Andrés Di Tella, aunque también hubo otros muy negativos contra él.
«Todo fue muy ambiguo», dijo el director de la Filmoteca de Buenos Aires y la revista «Filmonline», Fernando Peña, creador junto a Cecilia Hecht de la idea original del Festival de Cine Independiente, que luego se les dio a organizar a otros. A ambos -en un humilde gesto de reparación que, con todo, no existió en las dos ediciones anteriores del festival-se les pidió organizar unos paneles: «Nos dijeron que Quintín sólo era coordinador», comentó Peña «pero él le hizo saber a Cecilia que era el emperador supremo y todos quedaríamos bajo su mando. Yo ni pienso participar».
Durante la reunión, la productora Lita Stantic quiso saber por qué el director saliente (Di Tella) no daba una mano, como hacen en todos los festivales del mundo, al entrante. Y eso forzó a un sinceramiento entre tantas sonrisas congeladas: «Tensiones personales», dijeron, y pasaron rápidamente a otra cosa.



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