«Alzira». Opera de G. Verdi. Con Irene Burt, Gerardo Marandino, Leonardo López Linares, Claudio Rotella, Norberto Lara, Marcelo Mansilla, Claudia Pisanú y Enrique Ferraro. Regie: Fernanda Ramondo. Esc.: Daniel Feijoo. Coro y Orq. Sinf. Munic. de Avellaneda, director: Roberto Luvini. (Teatro Roma de Avellaneda.)
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Basado en la tragedia «Alzira ou Les Americains» de Voltaire, el libretista Salvatore Cammarano hizo una reducción para que Giuseppe Verdi armara una tragedia lírica en un prólogo y dos actos. Esto fue en 1845, etapa que el mismo Verdi define como sus años de galera, es decir, escribir apurado para poder entregar y sin poder evitar caer en convencionalismos.
Esta es la razón por la cual recién ahora, y por el espíritu revisionista que estimula el centenario de su muerte, se representa esta ópera por primera vez en la Argentina, 156 años después. A pesar de ello, el Roma agotó las localidades; tal la curiosidad que despertó el título desconocido del autor de «La Traviata».
Por supuesto que, comparada con sus obras maestras, «Alzira» es un producto menor, pero no desechable; tiene momentos auténticamente atractivos, sobre todo en los corales y algunos dúos. En lo musical, ya asoman resoluciones que se consagrarían en su producción posterior a «Luisa Miller», y en otros pasajes sigue la tradición de Bellini y Donizetti. También es cierto que su imaginación teatral no es de lo más original: la historia del conquistador que se enamora de la hija de un cacique inca, pero ésta se había comprometido con un congénere; se produce la rivalidad étnica, agravada por el asunto amoroso.
Elenco
Los papeles fueron distribuidos entre la «joven guardia» operística. Irene Burt cumplió satisfactoriamente con el del título; el joven tenor Gerardo Marandino tiene una voz potente y atractiva, a poco que mejora la técnica de emisión no es aventurado augurarle una carrera interesante. El barítono Leonardo López Linares es muy requerido en la actualidad y se justifica, porque su canto es cada vez más firme y convincente. Sorprende gratamente el bajo Claudio Rotella, con un caudal generoso e inteligente manejo vocal. Con sus más y sus menos, el resto del elenco cumplió.
Ingenioso en su sobriedad el vestuario, y la escenografía, que permitió ofrecer seis cuadros sin más interrupción que un intervalo. Entusiasta el coro masculino, y bastante afinado el femenino. La orquesta cumplió, aunque sus limitaciones para ensamblar debidamente las cuerdas ya parece un mal endémico; mejoraron mucho los bronces, que en esta partitura tienen una participación muy activa.
En la batuta de Roberto Luvini se revela la falta de experiencia en estas lides, fue mucho mejor su trabajo en «Juana de Arco» con una orquesta juvenil, que en ésta de profesionales.«Alzira» volverá a representarse nuevamente el 22, 24 y 30, y seguramente se afirmará esta producción de la que ningún amante de Verdi debería privarse.
Dejá tu comentario