3 de agosto 2007 - 00:00
Amigorena: "Coppola es un divino"
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Para Mike Amigorena, el casting con
Francis Coppola (a quien llama «el viejo
» y califica de «muy humilde) «fue lo
más surrealista de mi vida».
P.: ¿Qué sensación le causó en el plano personal más allá del laboral?
M.A.: Es tan natural que no dio otra sensación de la que pasaba en ese momento. No planifiqué nada y fue como si lo conociera de toda la vida, pese a sus planitos y sus juegos con la cámara. El tipo es un divino y se porta como tiene que comportarse un grande: es humilde, lo que lo hace más grande aún. Es muy familiero, estaba en la comida con la mujer, la nieta y nosotros, con Paola Krum, la pasamos bárbaro, no hubo ni una tensión.
P.: ¿Cómo explicaría usted esa experiencia entre glamorosa y kitsch que es «Ambulancia»?
M.A.: Es un viaje para mirar música, apunta a que la música se transforme en materia para poder ser apreciada, no sólo con los oídos sino con la vista. Esa parte visual es la que componemos los actores, que integran una banda que alterna géneros musicales, gags y situaciones. Es muy lúdico, alguien lo describió como «lisérgico», agarramos clásicos de todos los tiempos y desfiguramos el género para reconvertirlo.
P.: Hay varios shows de coversque «resignifican» el estilo, manteniendo el contenido.Se diría que hay un revival-de los '60, '70 y '80, por caso, el tributo a Sandro...
M.A.: Pero esto no es un homenaje, no hay un espectáculo parecido a éste hasta lo que yo conozco. Nosotros tomamos la letra y le ponemos todo el resto, estilo, elegancia, glamour. El show está compuesto por altas dosis de refinamiento, en toda su composición, desde el vestuario, los elementos que utilizamos, son muy personales. En todo caso es una mezcla de David Bowie con Batato Barea pero no emulo a nadie.
P.: ¿Y usted por qué aparecevestido de enfermera?
M.A.: Me lo había imaginado como una azafata pero es más que nada un juego andrógino. Me gusta el travestismo sutil, que no sea grosero, estilo Bowie. Uno no ve un afeminado sino más bien un freak.
P.: ¿Qué le parece la desbordante oferta teatral en Buenos Aires?
M.A.: No tiene comparación con nada que conozca, hay como cinco mil espectáculos para ver, donde el nicho es tan rico que tiene amplia variedad como para agasajar a casi cualquier espectador. Uno puede elegir ver al tipo que cuenta chistes, otro que se pasa un peceto por la espalda o lo más clásico y convencional.
P.: En cuanto a la televisión, es común en los actores la frase «No quiero hacer más tiras, ahora sólo unitarios o cine». Sin embargo ahora piden más lugar en una TV plagada de baile y encierro.
M.A.: La tele es como un gran boliche, tenés que aceptar determinadas condiciones o volverte loco. Lo que más me gusta es el unitario, porque demanda menos tiempo y más dedicación artística, aunque la tira te da el oficio, el palo y a la bolsa, enseña a ser eficiente, pero es cansadora. A mí me gusta la tele porque tengo un poder de adaptación bastante grande, por lo cual no me afecta el maltrato ni la falta de consideración reinante .
P.: Así que no le afectó que levantaran «El capo», como sí al resto del elenco.
M.A.: «El capo» terminó conmigo, pero es un momento de la TV. Ahora está enfocada a los realities; es mero negocio más que entretenimiento, es una tómbola. A veces te va bien como actor, y a veces mal. Ahora la TV está pasando esta película, veremos qué pasa el año que viene. No creo que será así siempre.
Entrevista de Carolina Liponetzky




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