David Bowie: de ícono musical a genio eterno

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David Bowie, músico, compositor, productor y actor. Un todo terreno que sin dudas dejó su huella en el mundo del arte y más allá. A 5 años de su muerte, un repaso de su carrera.

David Bowie, Ziggy Stardust, y The Thin White Duke son algunas de las identidades que asumió a lo largo de su vida David Robert Jones (tal cual fuese su nombre de nacimiento). Un verdadero camaleón que supo crearse, reinventarse y mudar de piel cada vez que sintió que era necesario escapar de quedar encasillado en un estilo o en una época.

Colaboraciones con Lou Reed, Iggy Pop, John Lennon, Queen, Mick Jagger entre otros, reconocida influencia de artistas (desde Blur a Placebo pasando por Nine Inch Nails hasta Lady Gaga) dan cuenta de la importancia de Bowie en la historia de la música.

El hombre que vendió el mundo

Nacido el 8 de enero de 1947 en Brixton, Inglaterra, creció en el seno de una familia humilde, escuchando a artistas como The Platters, Fats Domino, Elvis Presley y Little Richard. De este último diría Bowie “La primera vez que escuche Tutti Frutti sentí que había escuchado a Dios”.

A sus 16 años un golpe recibido en una pelea escolar le dejó la pupila de su ojo izquierdo permanentemente dilatada, dándole una mirada extraña que se convertiría en un sello distintivo para el resto de su vida. Es en esta etapa en que iniciaba su carrera musical, integrando bandas como The King Bees, The Manish Boys y Lower Third, marcadas por un sonido de rock y blues que no lograba satisfacer las inquietudes artísticas de David.

A mediados de la década de los sesenta cambió su nombre a David Bowie para evitar así las confusiones con Davy Jones, integrante del grupo The Monkees. Dio inicio a su etapa solista al final de la década, donde se destacaron dos álbumes que lo pondrían en el mapa musical de la época: “Space Oddity” (1969) y “The Man Who Sold the World” (1970). Las canciones homónimas de cada disco son las que cobrarían mayor notoriedad y se convertirían en clásicos de su repertorio.

Ziggy Stardust, el Duque Blanco y la Trilogía de Berlín

The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars” (1972) es su primer álbum conceptual: narra la historia de Ziggy Stardust, un extraterrestre bisexual de imágen andrógina que se convierte en estrella de rock. Un disco que se volvió imprescindible dentro de la movida del glam rock, siendo su primer sencillo, “Starman” la canción más popular y una que entraría a los grandes éxitos de Bowie. Según su biógrafo David Buckley, “Bowie desafió el núcleo de lo que se suponía que era la música rock de la época” y “creó, posiblemente, el culto más grande de la cultura popular”. Fue su nuevo alter ego “Ziggy Stardust” el que lo catapulto al estrellato dentro del Reino Unido. “No me dejó tranquilo durante años, cuando todo comenzó a agriarse... Toda mi persona se vio afectada. Se convirtió en algo peligroso. Realmente tuve dudas sobre mi cordura” llegó a declarar Bowie años más tarde acerca de Stardust.

Ya en 1974 se trasladó a los Estados Unidos, donde grabó el disco “Diamond Dogs” el cual mantiene el sonido glam, pero en menor medida que sus predecesores, dando mayor lugar al soul y el funk. “Rebel Rebel” y “Diamond Dogs” serían los sencillos y los temas más destacados del disco. “Young Americans” (1975) es uno de los discos más exitosos de la carrera de Bowie, siendo la canción homónima al disco y “Fame” las de mayor repercusión. Contaría además con la colaboración de John Lennon. Su siguiente disco “Station to Station” es donde vería vida otro de sus personajes emblemáticos, The Thin White Duke. Fue una época marcada por una grave adicción a la cocaína y otras drogas, y acompañada por declaraciones pro fascistas, que más tarde el mismo Bowie reconocería como “consecuencias de sus adicciones y su personaje”.

Para 1977 y luego de atravesar un periodo de inestabilidad personal, se establece en Berlín donde colaboraría con el musico Brian Eno. Allí darían forma a lo que sería conocido como la “Trilogía de Berlín”: los discos “Low”, “Heroes” y “Lodger”. De gran relevancia artística, esta seguidilla de discos no se caracterizó por su impacto comercial. Canciones como “Sound and Vision”, “Heroes” y “Fantastic Voyage” son algunas de las que se destacan de esta etapa.

David Bowie
David Bowie

David Bowie

Del reconocimiento mundial a la eternidad

La década de los ochenta encontró a Bowie reinventándose una vez más y adaptándose a un nuevo sonido. En el año 1983 vio la luz “Let´s Dance”, coproducido por Nile Rodgers y acompañado por un joven Stevie Ray Vaughan en las guitarras principales. El disco contiene tres de sus singles más exitosos: la canción principal, "Let's Dance" (N°1 en el Reino Unido, EE. UU. y varios otros países), "Modern Love" y "China Girl". Fue este disco sin dudas el más exitoso comercialmente y el que lo elevó al status de estrella mundial. A partir de allí alternaría con discos bien recibidos por la crítica, como también con otros menos celebrados, pero siempre manteniendo la búsqueda de expandir sus horizontes musicales.

En 1986 actuó y compuso la banda sonora de “Labyrinth” filme de género fantástico dirigido por Jim Henson que se convertiría en una cinta de culto. Su faceta actoral continuo con participaciones en cintas como: “The Last Temptation of Christ” (1988) de Martin Scorsese, “Twin Peaks: Fire Walk with Me” (1991) de David Lynch, “Zoolander” (2000) de Ben Stiller (recordada escena donde se interpreta así mismo), y “The Prestige” (2006) de Christopher Nolan.

Un accidente cardiovascular en julio de 2004 lo forzó a tomar un largo descanso que lo mantuvo alejado de los escenarios. Sus apariciones públicas se hicieron esporádicas, destacándose presentaciones junto a otros artistas como The Arcade Fire, Alicia Keys o David Gilmour.

Finalmente, el 10 de enero de 2016, a dos días de haber cumplido 69 años y haber lanzado el que sería su último álbum en vida “Blackstar”, David Bowie fallecía a causa de un cáncer de hígado. Fueron dieciocho meses de batallar en silencio ante una enfermedad maldita que apagó la vida de un genio musical. Hoy a cinco años de su muerte su leyenda continúa y seguirá agigantándose, esa de un tal David Robert Jones, que nació y vivió para ser estrella.

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