28 de agosto 2008 - 00:00

Anodina biografía con buenos actores

Una de las escasas apariciones de Robert Downey Jr. en «Tus santos y tus demonios», pocointeresante film autobiográfico del irregular director Dito Montiel.
Una de las escasas apariciones de Robert Downey Jr. en «Tus santos y tus demonios», poco interesante film autobiográfico del irregular director Dito Montiel.
«Tus santos y tus demonios» («A Guide to Recognizing Your Saints», EE.UU., 2006, habl. en inglés). Dir.: D. Montiel. Int.: R. Downey Jr., S. LaBeouf, C. Palminteri, D. Wiest, C. Tatum, M. Diaz, R. Dawson, M. Compston.

Robert Downey Jr interpreta al director de la película, Dito Montiel, un escritor que reside en Los Angeles desde que escapó de su difícil suburbio neoyorquino natal. El espectador tiene esta presentación al principio del film, pero luego Downey Jr no aparece casi nunca durante la primera hora, dedicada a la descripción de la dura vida adolescente en el Queens de la década de 1980.

Por más dura que haya sido esa vida, en términos dramáticos no ofrece nada muy novedoso: los chicos andan siempre con algún corte o moretón provocado por algún vecinito más pesado que ellos, escuchan canciones pop, quieren formar una banda, se divierten con las chicas del barrio en los pasillos de sus edificios y tienen algunos conflictos familiares. En estos casos siempre participa el padre de Dito, ya que está encarnado por Chazz Palminteri, actor al que nunca contratan para hacer de obispo.

Los acontecimientos se suceden en forma monocorde y previsible, con interrupciones forzadas en los que los personajes que ya conocemos se vuelven a presentar a sí mismos hablando a cámara, bien al estilo de cine independiente. Finalmente hay algunas peleas más animadas, pero en general no tan bien filmadas como las secuencias de diálogos, que parecen ser la especialidad del director/escritor. Las actuaciones tienen un nivel muy digno, pero cuando finalmente el Dito adulto, es decir Robert Downey Jr, vuelve al viejo barrio para internar a su padre enfermo, la película ya no tiene salvación y lo único que queda es esperar que termine con algún parlamento emotivo, cosa que por supuesto ocurre, al menos sin mucho tiempo de proyección de por medio.

D.C.

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