Da Vinci, centro de una guerra entre millonarios

Espectáculos

Dmitri Rybolovlev acusa a Yves Bouvier de haberlo estafado con el precio de 38 obras, incluido "Salvator Mundi" (que hoy nadie sabe dónde está).

El caso es verídico pero podría alimentar el argumento de cualquier best-seller internacional ya que no carece de ningún elemento típico: hay sociedades secretas, conspiraciones, dos multimillonarios que se querellan recíprocamente, y una pintura de Leonardo Da Vinci en el centro de la trama, “Salvator Mundi”, el record histórico absoluto por el que hace cuatro años se pagaron 450 millones de dólares y que hoy nadie sabe dónde está. Y no sólo eso: las dudas sobre su autenticidad, que existieron desde el momento mismo de la subasta, no sólo han persistido sino que son muchos los expertos que creen que esa obra no pertenece al genio renacentista sino a alguno de sus discípulos. La escandalosa batalla legal ha adquirido tales proporciones que también llevó a los expertos antes mencionados a afirmar que el mercado del arte, en manos de tales personajes, se ha desvirtuado por completo.

Pero vayamos desde el comienzo. La CNN puso de relieve esta semana la “mayor disputa que ha presenciado el mundo del arte: un oligarca ruso, que afirma haber sido estafado al comprar obras maestras de varios millones de dólares, contra un marchand de arte suizo que dice que sólo era un negocio”. El caso ya tiene nombre: “el affaire Bouvier”, por Yves Bouvier, marchand suizo y magnate de los containers en puertos francos, quien desde hace seis años es repetidamente querellado por el zar ruso de los fertilizantes, Dmitri Rybolovlev, presidente del club de fútbol A.S. Monaco que compró en 2011. A partir de 2015, un año después de su divorcio (por el que debió pagar a su exmujer 4500 millones de dólares) Rybolovlev empezó a demandar a Bouvier en diferentes tribunales del mundo, acusándolo de que lo estafó en 1.000 millones de dólares por 38 obras de arte de precio exorbitante a lo largo de una década.

Ahora, en un nuevo giro, Bouvier acaba de declarar a la CNN que en estos días prepara su propia contrademanda contra Rybolovlev por daños y perjuicios, también por mil millones de dólares.

Su presentación judicial se inició en Singapur en febrero último, y en ella que alegó que la larga batalla judicial contra el ruso ha arruinado sus negocios y su reputación. Esta guerra incluye la compra en 2013 del cuadro más caro y enigmático del mundo, el “Salvator Mundi” de Da Vinci, una obra por la que Bouvier obtuvo un margen de beneficio de más de 50%.

Antes de que se hiciera famosa, la pintura había sido adquirida en 2005 a menos de 10.000 dólares por un consorcio de marchands especulativos (la “sociedad secreta” a la que algunos hacen referencia, aunque no se trate de los “illuminati” del “Código da Vinci”). Ocho años más tarde, después de que el cuadro fuera restaurado y declarado de Leonardo, Bouvier lo compró por 80 millones de dólares, con la ayuda de un jugador de póquer para rebajar el precio. Acto seguido, el suizo se lo vendió a Rybolovlev por 127,5 millones de dólares. Y aunque éste lo subastó en 2017 por la asombrosa cifra record de 450 millones de dólares a un comprador anónimo que, según versiones, se trataría del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, alega sin embargo que Bouvier lo defraudó, cosa que Bouvier niega.

Según un portavoz de Rybolovlev, “estos asuntos se llevan a cabo en los tribunales, donde esperamos demostrar lo que ocurrió, y que la fantasiosa historia de Bouvier es falsa”. Como asesor de arte, agregó el vocero, Bouvier pretendió ayudar a su cliente a reunir una colección de arte con un costo de 2.000 millones de dólares, mientras que en secreto cosechaba la mitad de ese precio para sí mismo. Pero el suizo niega haber sido nunca un “asesor de arte”, y ese es justamente el centro del conflicto y de las acusaciones de Rybolovlev de “abuso de confianza”. “Soy un comerciante de arte”, dijo Bouvier a la CNN. “Los contratos preparados por los abogados de Rybolovlev y todas mis facturas me describen explícitamente como ‘el vendedor’. Rybolovlev jamás ha conseguido convencer a un solo juez o fiscal de lo contrario por la sencilla razón de que sus denuncias no se ajustan a la realidad de nuestras relaciones contractuales”.

Esta batalla, como se dijo antes, es la fiel demostración --dicen los expertos-- de que el mercado mundial del arte, en manos equivocadas, se ha convertido en una cueva de especuladores donde el valor estético poco interesa.

“Salvator Mundi” no se ha vuelto a ver desde su venta pero regresó a la atención mundial después de que un documental francés afirmara, hace un mes, que había estado en el centro de una disputa diplomática entre París y Riad, en medio de las dudas sobre su autenticidad y el pedido de Arabia Saudita para que se expusiera en el Louvre.

En la película, llamada “The Savior for Sale” de Antoine Vitkine (está en Netflix pero aún no en la Argentina), un funcionario francés sostiene que el príncipe Bin Salman se empeñó en que “Salvator Mundi” se expusiera junto a la “Mona Lisa” para legitimar su lugar como un auténtico Leonardo, a pesar de las dudas sobre su autenticidad. El gobierno francés,agrega ese funcionario anónimo, decidió finalmente no exponer el cuadro bajo las condiciones de los saudítas, lo que “equivaldría a blanquear una obra que costó 450 millones de dólares”.

Algunos emails de Bouvier revelarían una comunicación entre él y un representante de Rybolovlev en la que el marchand aconsejaba a su cliente, en 2013, que la obra era una “cosa hermosa pero no una buena inversión”. Estaba “tan restaurada”, escribió el suizo, “que los expertos dudaban de que la obra hubiera sido completada en su totalidad por el propio Leonardo, y ni el Vaticano ni ningún museo importante del mundo había expresado su interés en quedarse con ella”.

En otro correo electrónico, Bouvier dice que cualquier “comprador que adquiera este cuadro que nadie quiere a un precio demasiado alto será visto como un incauto, será el hazmerreír del mercado y perderá credibilidad”, dada la “bajísima proporción original que parece haber sido pintada por la mano del propio Leonardo”. Entre los que han apoyado la atribución a Leonardo se encuentra la National Gallery del Reino Unido, que expuso el “Salvator Mundi” en 2011.

En los últimos seis años, Bouvier rechazó acciones legales en Mónaco, Singapur y Hong Kong. Una demanda de 380 millones de dólares, iniciada por Rybolovlev contra Sotheby’s por haber ayudado a Bouvier a inflar sus precios, sigue su curso en Nueva York.

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