7 de octubre 2003 - 00:00

Artistas argentinos y checos reunidos en "Proyecto Golem"

Con la presencia del secretario de Cultura de la Nación, Torcuato Di Tella, y el ministro de Cultura de la República Checa, Pavel Dostal, se inauguró en el Museo de Bellas Artes la muestra «Proyecto Golem, Buenos Aires-Praga», con obras de cinco artistas checos, Federico Díaz, Marian Karel, Lukas Rittstein, Barbora Slapetova y Dana Zamenickova, y cinco argentinos, Pier Cantamessa, Rómulo Macció, Josefina Robirosa, Pedro Roth y Graciela Sacco.

Cantamesa
(1934) licenciado en ciencias físico-matemáticas en la UBA, realizó estudios de la cábala, música con Dino Luzzatti y pintura con Emilio Pettoruti. Macció (1931) participó en el Grupo de la «Nueva Figuración», en la Galería Peuser, en 1961, junto a Ernesto Deira, Luis Felipe Noé y Jorge de la Vega.

La imagen del legendario Golem es un representación neoexpresionista y certera del Golem citado tan bien por Borges. Dos luces que brillan en sus ojos son sendas estrellas de David.
Robirosa (1932) ha perseverado en forjar la expresión visual del misterio que es, a la vez, una forma del ejercicio de la esperanza. Ha señalado alguna vez que el papel del arte siempre es el mismo: dar testimonio silencioso de lo desconocido.

Roth
(1938) fotógrafo y pintor, ha sido el principal impulsor del «Proyecto El Golem», de 2002 y 2003. Para él, el «raby» Löw (creador del Golem según la leyenda) «trató de penetrar el misterio y abrió la puerta a la biología, a la cibernética y a la inteligencia artificial. El misterio permanece, está ahí, somos nosotros los que le dimos la espalda», ha dicho.

Juntamente con la apertura de muestra, el jueves y viernes pasado, se desarrolló en el Museo un seminario sobre El Golem en las artes y como metáfora de las ciencias de la computación. El proyecto promueve el vinculo entre artistas, escritores y científicos de la República Checa y la Argentina. Václav Havel ex Presidente y escritor de la República Checa, señaló que «El Golem es algo (o alguien) incompleto en estado de perpetua gestación y nacimiento según la tradición asociada a los tiempos del Emperador Rodolfo II y del rabino Löw; con la Praga de la alquimia y del misterio. Pero también hoy la tradición del Golem tiene mucho que decir....»

Los robots y las computadoras han estado presentes en el arte desde hace muchos años. El primer robot fue ese hombre de arcilla, el Golem. El uso de máquinas para hacer arte no es nuevo; herramientas y máquinas han sido extensiones del hombre utilizadas ya hace muchos años. Esas herramientas colocadas en manos de los artistas han extendido el alcance y la diversidad de los hechos artísticos. Tal fue el caso de los cinceles, las ruedas de los alfareros, las luces, los motores, y las computadoras demostraron ser un caso más.

No es sorprendente descubrir que los primeros elementos ingenuos de la mecánica fueron juguetes creados más en función de la admiración del espectador, que como investigaciones técnicas.

El fue el primero en vincular al Golem, los magos, los chamanes y la investigación científica. Luego, una muestra del Museo de Brooklyn fue organizada por el grupo Experiments on Art and Technology (EAT) dirigido por el ingeniero Billy Klüver y el pintor Robert Rauschemberg. Como en nuestro CAYC (Centro de Arte y Comunicación), el grupo reunió la colaboración de artistas, ingenieros y científicos que elaboraron trabajos interdisciplinarios, en 1970-71 y tomaron como punto de partida al Golem, los magos y los chamanes. En el caso del EAT, se potenciaban como fuerza revolucionaria los nuevos instrumentos de la ciencia, en el caso del CAYC se puso el énfasis en los sistemas de comunicación, en el entorno social, en las inquietudes humanísticas del hombre del futuro.

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