22 de junio 2004 - 00:00

Atractivo recital de Mimí Kozlowski

«Tangos y canciones». Actuación de Mimí Kozlowski (voz). Con K. Alonso (bajo, voz), J.C. Martínez (guitarra, dirección) y P. Giorlandini (piano). (Clásica y Moderna, todos los sábados.)

Mimí Kozlowski ha madurado, su voz se ha acentado y su manera de interpretar se ha hecho más sólida, más profunda. Y de las trasnoches para pequeños públicos ha pasado a horarios centrales, con una convocatoria que funciona con éxito por fuera de los circuitos más tradicionales.

En el repertorio está, a la vez, su mejor virtud y su mayor problema. No porque las canciones, en sí y tomadas por separado, carezcan de interés. Por el contrario, ya que la lista que incluye clásicos tangueros como «Los mareados», «Vergüenza»,«Malevaje», «Nada», y muchas canciones de distintos países latinoamericanos («De qué callada manera» de Milanés), algo de Serrat, «Medias negras» de Sabina, algunos boleros en formato salsa, un poco de flamenco, composiciones de Astor Piazzolla, una belleza de Chico Buarque como «Lua e mar», etc.

El problema reside quizá en el ordenamiento. Kozlowski pasa sin solución de continuidad, en muchos casos abruptamente, de un clima a otro, y no siempre ese ejercicio redunda en favor del show. Esa no parece ser, sin embargo, la opinión de un público numeroso y entusiasta que está llenando cada noche de sábado el local de Clásica y Moderna. En buena medida tienen razón porque, como decíamos, Kozlowski es una cantante con muchos méritos, honesta en su expresividad, comprometida con los temas que elige y con una garganta que maneja con comodidad profesional. La acompaña, también con eficiencia, un trío que sobresale en los aportes vocales del bajista Kano Alonso.

R.S.

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