9 de octubre 2001 - 00:00

Atrae por su personal estilo nueva tanguera

La moda de las cantantes femeninas de tango sigue teniendo vigencia. Y permanentemente están surgiendo nuevos nombres para la consideración general. Por cierto, en esta aparición constante, las sorpresas son de toda índole. Afortunadamente, en el caso de Zully Goldfarb, se trata de una sorpresa agradable. En su aún breve carrera con el tango, Goldfarb ha recorrido ya varios escenarios y hasta ha grabado un CD -«Aroma-tang o»- con varios clásicos de la música rioplatense.

Y aunque el disco tiene relativamente poco tiempo, es notable lo que ha crecido desde entonces. Está más segura en lo vocal: tiene una voz de mezzo prolija y cuidada en lo técnico y, sobre todo, en el aspecto interpretativo. Y el formato de trío acompañante -magistralmente comandado por el pianista Oscar D'Elía ha ayudado evidentemente a su expansión como artista.

En ese sentido, es también muy interesante lo que sucede con los músicos del grupo cuando se quedan solos para algunos temas pinstrumentales. Goldfarb tiene una buena y una fuerte presencia sobre el escenario. Y es en general muy interesante lo que hace.

De todos modos, logra sus mejores momentos -casi como una paradoja-con los temas más «arrabaleros» («El firulete», «Mano a mano», «Arrabalera», «Niño bien») y, al mismo tiempo, con los más intimistas y/o sensuales («Cristal», «Fumando espero»).

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