(17/01/2001) El ámbito elegido por sus responsables para «Rojo flamenco», un show con música, cante y baile de la región de Andalucía, es el propicio. Un pequeño tablado rodeado de mesas recuerda los mesones españoles donde se rinde culto al arte de los gitanos.
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En ese clima evocativo tiene lugar el recital-espectáculo de cámara del conjunto musical Siñela Jucal. Sus integrantes, duchos en el cante y el toque andaluz, entregan un menú de bulerías, soleaes, tanguillos, alegrías, jaleos y sevillanas que hacen las delicias de los amantes del género.
Los eficaces guitarristas se unen a las voces y la percusión en una serie de números de claro espíritu flamenco, de imparable dinámica y rústico sentido étnico. El grupo, de intachable desempeño a lo largo de algo más de una hora de duración de la performance, se completa con el baile sumamente energético de Florencia Pérez Taboada, también directora general de «Rojo flamenco». Con arte en el zapateado, la bailarina prefiere una entrega visceral más que rigurosa, en las sucesivas apariciones a lo largo del recital.
Junto a ella, Laura Manzella desarrolla su parte con marcadas similitudes. Eventualmente, uno de los músicos (Antonio Montoya) se suma a ellas conformando un trío de entusiasta entrega. Es claro que se extraña la presencia de Claudio Arias, uno de nuestros más conspicuos artistas del baile hispano, que aunque anunciado en el programa de mano, no participa, sin explicaciones.
Su ausencia se notó significativamente, pues la presencia masculina dentro del show fue casi nula, resintiendo la totalidad.
Ignoramos también, cuál fue el motivo que obligó a la directora a suprimir un video firmado por Marijuana que, se supone, se proyectaría durante el recital, según el programa, y que no se vio. Lo que quedó fue más bien escaso.
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