21 de enero 1999 - 00:00
"AUSTIN POWERS, CASI UN AGENTE SECRETO "
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Al tener en mente todos estos subproductos de 007, Mike Myers guionista, coproductor y responsable de dos de los personajes protagónicos del film-evitó que «Austin Powers» sea sólo una parodia directa de James Bond al estilo de «La Pistola Desnuda». «Austin Powers» es una de las comedias lunáticas más divertidas y creativas del Hollywood moderno debido a que no se limita a burlarse de lo obvio, sino que usa al género a parodiar como excusa para enfrentar los años '60 con los '90.
El contraste entre las dos épocas ayudan a que esta comedia despliegue imágenes muy superiores a lo que se ve habitualmente en el género. La dirección de arte es excepcional, y la banda de sonido sixtie es tan buena cuando recurre a viejos clásicos pop como cuando se burla de la música psicodélica con temas cantados por el mismo Myers, que aquí confirma en forma definitiva el talento visto en «El mundo según Wayne».
Los infructuosos intentos por seducir a Elizabeth Hurley (súper sexy «chica Powers»), la lucha por escuchar un CD en un viejo tocadiscos, o el sorprendente descubrimiento de que Liberace era gay, dan lugar a escenas hilarantes como no se veían desde hace mucho tiempo. E incluso los chistes más tontos y elementales como el largo gag escatológico inspirado en un escena de «Las angustias del Dr. Mel Brooks» están tan bien ubicados que en vez de restar nivel ayudan a que «Austin Powers» se termine convirtiendo en un entretenimiento verdaderamente imperdible.
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