15 de marzo 2002 - 00:00

Avatares del festival de Mar del Plata

* Mañana, con «La soledad era esto» de Sergio Renán, termina el 17° festival marplatense de cine, al que muchos recordarán por sus varios cambios de programación, incluida la sección oficial, debido a tantas películas que quedaron retenidas en la aduana o llegaron tarde (en este caso, a veces la culpa no fue del festival, sino de alguno que la mandó mal desde su país de origen). Pero a nadie le gusta, por ejemplo, ir a ver una del moralista católico Ermanno Olmi, y encontrarse con «Torrente 2. Misión en Marsella»... O que justo las de Werner Herzog y Shoei Imamura se hayan quedado afuera, o que alguien supiera que la versión restaurada de «La noche del cazador» se había levantado (porque sus dueños habían elevado el «screenfee», o seguro de pantalla), y no avisara.

* Para las diversas categorías del premio Ombú se han agregado «Bolívar soy yo», del colombiano Jorge Ali Triana, principal candidata por el momento, y «El verano de Ana». Y en muestras informativas aparecieron (por suerte aparecieron) varias joyas y joyitas del nonagenario Manoel de Oliveira («Oporto de mi infancia», narrada por él mismo), Vicente Aranda, François Ozon («Ocho mujeres», sobre la misma obra de teatro que acá encabezaron María Luisa Robledo en 1963, y María Esther Podestá en 1976), y, palabra mayor, el veterano Bertrand Tavernier, que llegó el jueves e inmediatamente, sin descansar, se puso a ver películas. Anoche ofreció una charla abierta con su amigo Pino Solanas, y presentó su ultima obra, «Déjenlo pasar», que dura tres horas y parece de dos, admirable, sobre resistentes y colaboracionistas en el París de la Segunda Guerra.
  
* A descubrir, la argentina «El juego de la silla», de Ana Katz, y el cine de los hermanos suizos Donatello y Fosco Dubini, que traen uno de sus documentales, lástima que quedó en la aduana su primer ficcional, «El viaje a Kafiristán», sobre, explica Fosco, «una de las pocas mujeres rebeldes que hubo en Suiza. Es cierto, son tan conservadores que el voto femenino recién se aprobó en los años '70».
  
* Los Dubini también han trabajado sobre Klaus Fuchs, economista y espía doble de la RDA, muerto hace poco, a los 94 años, «uno de esos tipos moralmente reprobables, pero fascinantes, que representan la historia del siglo. Finalmente un personaje trágico, porque no logró el reconocimiento que soñaba». A continuación, algunas frases escuchadas en estos últimos días.
  
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«Todavía me interesa el contenido social. Soy un liberal de izquierda, aunque quizás eso no se vea mucho, porque antes que nada me interesa ganar plata» (el productor de pasatiempos clase B Roger Corman, que está estudiando volver a producir en la Argentina, de nuevo con Héctor Oli-vera).
 
* «En Bulgaria el régimen comunista ateo consideraba las viejas canciones campesinas, patrimonio folklórico nacional. Ni se fijó en su alto contenido religioso. Así se mantuvieron vivas durante años. Se están perdiendo recién ahora, culpa de los programas radiales» (la directora de «Carta a Oneroso», Iglika Triffonova, sobre un recopilador de canciones).
  
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«Hice mi comedia sobre los enredos de cinco mujeres convocadas como jurado de un festival de cine femenino, basada en mi propia experiencia, cuando vine a Mar del Plata como jurado del festival de La Mujer y el Cine en 1994. El personaje de la anciana directora esta calcado de las cosas que le oí decir a María Luisa Bemberg, y del porte de la pionera Matilde Landeta. Ambas empezaron de viejas, y ya están muertas. Pero ni pienso decir en quiénes me inspiré para las otras» (la mexicana Guita Schyfter, autora de «Las caras de la luna»).
 
* «La diferencia entre el esquizofrénico de una película Hollywood como el que hace Russell Crowe en 'Una mente brillante', y el esquizofrénico de una película independiente como el que hago yo en 'Revolución nro. 9', es que se toman más riesgos. Por ejemplo, en mi caso el amor no es más fuerte. De todos modos 'Una mente brillante' me parece hermosa. Toma algo trágico, oscuro, y le da una solución idílica» (Michael Risley, actor de la película en competencia «Revolución nro. 9»).
  
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«Cuando uno lee las cartas del director de orquesta Wilhelm Furtwangler se sorprende. Estaba muy deprimido tras los interrogatorios, porque no podía entender de qué lo acusaban. El sentía que no había hecho nada malo. Los razonamientos del fiscal eran un muro que él no podía atravesar. Los temas morales son siempre muy personales. El partido que se tome depende de cada uno. Por eso invitamos a que cada espectador saque sus propias conclusiones» (el productor Ives Pasquier, al presentar «Tomando parte», de Istvan Szabó).
 
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«¿Si dentro de unos años Francis Ford Coppola podría hacer otra edición más de 'Apocalypse Now'? Bueno, Coppola nunca dice nunca. Pero creo que esta es definitiva. ¿Y cómo entré yo a trabajar con él? Recibí una oferta que no pude rehusar: una botella de 'Havana Club' añejo» (el supervisor de postproduccion Kim Audry, mientras compraba un malbec argentino para llevarle de regalo a su jefe).

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